Número 229 semana del 28 de Mayo al 3 de junio de 2007

Un nuevo periodo
de acumulación capitalista

En la época del imperialismo, el dominio de los monopolios en la vida social y la competencia entre grupos imperialistas son algunos rasgos constantes que caracterizan la actividad política de las clases dominantes.

En México los monopolios han convertido al país en una fuente apreciable de ganancias para las empresas nacionales y extranjeras, dado los bajos salarios que se pagan a los trabajadores y a las facilidades de explotación de mano de obra y recursos naturales.

Por poner algunos ejemplos, con la recién aprobada reforma del ISSSTE, quien se beneficia son los dueños de las empresas, ya que mantienen por mas tiempo trabajando al personal y por otro lado los banqueros, que contarán con el dinero de los trabajadores para poder negociar con este, sin que a los trabajadores se les otorgue nada de los beneficios que el banco recibe al poner nuevamente en circulación estos capitales, antes al contrario se apropia paulatinamente del dinero de las pensiones por medio de las comisiones cobradas.

Este interés de ganancias empuja a las empresas multinacionales y a los grandes burgueses nacionales a exigirle al Estado la realización de reformas en torno de los energéticos, la reforma hacendaria y la laboral.

En cuanto a la competencia imperialista, México se encuentra inmerso en los planes del imperialismo norteamericano para convertirlo en apéndice de su economía y en un mercado controlado por sus empresas frente a las demás potencias imperialistas como la Unión Europea y los países asiáticos como Japón y China.

En la lógica de la acumulación capitalista, las facilidades que el régimen otorga se ven reflejadas en las crecientes ganancias de los monopolios, en lo que ellos llaman los indicadores macroeconómicos, estos últimos datan un incremento en promedio del 25% de ganancias en los últimos 25 años. Sin embargo, esta constante en la comulación capitalista ya no es suficiente para las grandes empresas por lo que buscan por medio de la reforma laboral nuevos mecanismos de extracción de plusvalía.

Las intenciones de la oligarquía y el imperialismo en conjunto es avanzar a una nueva etapa de mayor acumulación de capital, y para ello necesitan nuevos campos de inversión, que van desde los energéticos a la educación, también buscan un reajuste a las normas laborales que se orienten a la explotación de la fuerza de trabajo.

Dada la pobreza que impera en nuestro país, las reformas que pretende el imperialismo representan un alto riesgo de que se desate el descontento de los trabajadores y pongan en peligro al régimen y las actuales condiciones de explotación por lo que se esta preparando el escenario y las fuerzas para realizar una reforma neoliberal profunda, para ello el régimen está negociando con los partidos políticos el nuevo rumbo político del país, con el PRI la gubernatura de Yucatán y Baja California y con el PRD lo concerniente a la reforma de las reglas electorales que equilibren el poder económico de los partidos en las elecciones.

Para el imperialismo es una necesidad acuerpar en torno a las reformas a los partidos, otorgando a cada uno por separado ciertos espacios de dominio estatal a cambio que garanticen la defensa del proyecto neoliberal.

En tanto, el cabildeo va dando resultados entre los partidos, el gobierno de Calderón continúa con la ruta militarista que evidentemente no abandonará y que se refuerza ahora con la creación dentro del ejército, del denominado Cuerpo de Fuerzas de Apoyo Federal sustentado jurídicamente en las atribuciones constitucionales del presidente y en la aprobación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de admitir la posibilidad de que las fuerzas armadas puedan actuar en apoyo de las autoridades civiles en tareas de seguridad pública.

La tendencia a centralizar la fuerzas políticas de la burguesía en torno a las reformas estructurales y la generalización de las actividades militares en asuntos que competen a la justicia civil, demuestran que, para hacer avanzar el neoliberalismo en México la oligarquía esta dispuesta a enfrentar una revuelta social de gran escala por lo que incrementa sus campañas mediáticas amenazantes que colocan al ejército como único garante de la paz social frente al “enemigo interno” ya sea el narcotráfico o nuevos elementos terroristas que alteren el orden del régimen.

Detrás de los llamados a mantener la seguridad de la nación, de afrontar una guerra que costará recursos y vidas, se esconden los intereses burgueses por mantener sus ganancias y avanzar a un nuevo periodo de acumulación capitalista.

Con las reformas realizadas por los monopolios, con el aumento de los retenes y la movilización del ejército la burguesía está cultivando el odio de las masas trabajadoras y están madurando en nuestro país nuevos rompimientos con la política oligárquica lo que hace posible el avance de las posiciones por la revolución socialista de los proletarios.

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