Su lucha por democracia sindical y mejora en las condiciones de trabajo de los trabajadores de la educación, da a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) autoridad política en estos momentos de auge del movimiento independiente nacional, para ponerse a la cabeza y refrende las responsabilidades que tiene ante el pueblo mexicano.
La embestida iniciada por la administración calderonista contra los trabajadores al servicio del Estado, enfrenta directamente a la organización magisterial más poderosa de nuestro país. La aprobación de la nueva Ley del ISSSTE es una arremetida neoliberal contra los trabajadores y pueblo en general, pero en particular es una agresión al magisterio democrático y en respuesta a ello la CNTE tiene el deber histórico de hacerle frente.
La respuesta de los cientos de miles de trabajadores ante esta acción del régimen capitalista, se puso de manifiesto desde el mismo 27 de marzo cuando salieron a las calles a manifestarse contra las reformas. Después, el 1 y 2 de mayo, la acción conjunta de estos cientos de miles de trabajadores se manifestó de manera más contundente. Aún así, el gobierno y sus patrones no han querido ceder.
Esto demuestra que habrá que seguir tensando las fuerzas para arribar a una confrontación más decisiva en los días próximos. En ello, el papel fundamental lo juega la propia CNTE. Las fuerzas que en este momento están desarrollando el paro indefinido, sin duda no son suficientes y una tarea prioritaria es la de fortalecer la medida incorporando a más y más contingentes a dicha acción. Pero no solamente debe quedar en manos de los contingentes de la Coordinadora, ésta tiene que ser capaz de aglutinar en torno suyo a los trabajadores y sindicatos de otros sectores que estén dispuestos a la lucha de carácter nacional. La CNTE tiene capacidad para hacerlo y en estos momentos tiene una gran oportunidad. En lo particular, cada uno de sus contingentes por estado, encuentra una tarea propia, pues el aglutinar a los demás sectores del pueblo, tiene que darse de manera paralela en todos los rincones del país.
La Coordinadora no puede ganar sola la batalla, la alianza de todas las fuerzas democráticas e independientes es fundamental para el triunfo, pero en este momento sólo la Coordinadora es capaz de lograr esta conjunción. El Consejo Nacional de Huelga es en este momento el embrión que habrá de dar a luz al esfuerzo que desde hace tiempo el pueblo explotado espera. Tarea especial es la que le toca a las fuerzas magisteriales democráticas de la zona centro del país, pues de su proceso organizativo depende que la Coordinadora se fortalezca de manera definitiva.
A su vez, el gremialismo es un tema que los trabajadores de la educación agrupados en la CNTE debemos discutir hoy con mucha madurez, pues puede ser uno de los mayores obstáculos para el desarrollo correcto de la táctica y el triunfo. Esto es, que los militantes de la CNTE deben abrir todas las puertas a las fuerzas populares que de una u otra manera aportan al movimiento y pueden incidir en el desarrollo del proceso. La lucha de la CNTE es y debe seguir siendo la lucha de todo el pueblo oprimido.
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