Javier Lozano Alarcón, quien es titular de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS), el principal operador, figura y representante de la política entera del régimen, se encuentra distante de la clase obrera, los trabajadores y la solución a los problemas laborales que existen a lo largo y ancho del país, esta situación la expresa de forma notoria la complicidad de las “autoridades del trabajo” y el titular de la STPS en la labor de golpeteo y desmantelamiento de la burguesía hacia el movimiento sindical y las conquistas históricas de los trabajadores.
Como ejemplos tenemos la luz verde de la STPS al dictamen de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, promovido por Felipe Calderón, referente a la contención salarial de 3.8% para el presente año, la intervención descarada del Estado en la vida organizativa de los trabajadores y en el ejercicio de nuestro derecho a la autonomía sindical y libertad de asociación; su respaldo sumado a la asesoría técnica en la aprobación de la Ley del ISSSTE, que suprime el derecho a la seguridad social con carácter solidario para los trabajadores del apartado “B”; su complicidad con Molinar Horcasitas al frente del IMSS y Miguel Ángel Yunes Linares al frente del ISSSTE, en su cruzada contra la seguridad social en México; su incompetencia al frente de la dependencia al permitir que asuntos del fuero laboral como es la Ley Orgánica del ISSSTE y los derechos laborales a la jubilación y pensión de los trabajadores al servicio del Estado pasen a manos de la supervisión de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público (SHCP), convirtiéndolos en material fiscal sin serlo; entre un largo etcétera, que nos viene a demostrar que la “mudanza” de la STPS a Lomas de Chapultepec no es más que el reflejo de la distancia de clase que existe entre esta dependencia y el Estado burgués en su conjunto, respecto a la situación económica, política y social de los trabajadores y sus intereses más apremiantes.
Es importante señalar que este nefasto personaje ha venido jugando un papel destacado en el quehacer reaccionario de la oligarquía financiera desde los últimos 13 años, en que comenzaron a operarse los primeros proyectos y ensayos del Sistema de Ahorro para el Retiro de los trabajadores del apartado “A” con las llamadas AFORES, de las cuales, Lozano Alarcón, es su principal promotor al haberlas diseñado estando al frente de la Dirección de Administración y Control de Crédito Externo y Privado de la SHCP bajo el mandato de Ernesto Zedillo.
A esta situación debe agregarse el hecho de que, estando él al frente de la STPS, a los trabajadores nos esperan días de mayor incertidumbre política en todos los sentidos, pues tenemos por cierto el hecho de que él, al igual que todos los representantes de la oligarquía financiera, trataran de imponer a toda costa las reformas estructurales en general y en lo particular la reforma Laboral y Hacendaria para continuar su cruzada de cerco y aniquilamiento sobre la clase obrera, los trabajadores y sus organizaciones. A ello responde el implemento de la política fascista de “administración sindical”, que concretamente representa la intromisión ilegal e ilegitima del Estado en la vida interna de los sindicatos revisando “sus procedimientos, comportamiento, transparencia, etc.” en cuanto a las reformas estatutarias de nuestras organizaciones, la actualización de nuestras tomas de nota, la fiscalización de las revisiones al Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) y contractuales, etc., que pretenden realizar tan pronto tengan la oportunidad tal como actualmente lo hace el gobierno del DF.
Para nosotros los trabajadores la discusión no se centra en si es ilegitimo o no el procedimiento de tal o cual sindicato o dirección sindical, mucho menos cuales han sido las reformas estatutarias que han sufrido nuestras organizaciones en manos del charrismo sindical; tampoco en rediscutir el papel que han jugado las autoridades del trabajo y la “toma de nota” para reconocer o no el ejercicio sindical democrático de las bases o cuales pueden ser las ventajas de que el estado se convierta en juez y parte en las revisiones del CCT, pues esta claro que los embates que ha sufrido el sindicalismo en México son producto de la simbiosis de la burocracia sindical y el Estado como administradores de los intereses de la patronal.
Nosotros tenemos claro que la única vía para hacer efectivo el respeto a nuestra vida organizativa, nuestro cuerpo estatutario, el reconocimiento a nuestra autonomía sindical y libertad de asociación, así como del contrato colectivo y el conjunto de derechos que hemos conquistado con carácter irrenunciable; es la vía de la unidad, la lucha y la organización clasista y revolucionaria desde los centros de trabajo y nuestras propias organizaciones, cerrando filas hacia las pretensiones fascistas de “fiscalizar” nuestra conducta y ejercicio sindical, pues ello implicaría en la vía de los hechos, un mayor sometimiento del proletariado y las amplias masas de trabajadores hacia la burguesía, su Estado y sus partidos, la pérdida de nuestra independencia de clase, la reducción de nuestras condiciones laborales y de vida a un ritmo más acelerado, el desmantelamiento de nuestras organizaciones para convertirlas en apéndices de la gran producción capitalista y desde luego, un retroceso político total y de proporciones inimaginables que finalmente terminaría por estrangular a nuestra clase en aras del gran capital.
Esta situación nos llama no solamente a condenar el doble discurso de Calderón y sus lugartenientes en las diversas dependencias del gobierno federal respecto a la “austeridad económica”, sino a rechazar, de manera contundente, la política anti-laboral y anti-sindical del fascismo en México y a consolidar los cimientos de la organización proletaria en nuestro país representada actualmente en el Consejo Nacional de Huelga, como referente frentista de masas en donde deben comenzar a confluir todos los esfuerzos de unidad a nivel nacional identificados con la lucha contra el neoliberalismo y el fascismo, en la perspectiva de madurarlo como el germen del Frente Único contra los explotadores.
Hoy, las principales tareas del movimiento sindical radican en seguir empujando el proceso de democratización y recuperación sindical, crecer la unidad de las bases en cuanto a la consolidación de corrientes sindicales clasistas y revolucionarias que coadyuven en el fortalecimiento del Frente Único de los Trabajadores y el Consejo Nacional de Huelga (CNH), en desarrollar las actividades tendientes a la preparación de una gran huelga general que rompa con los intereses y la política gran burguesa, madurar las etapas a recorrer hacia la Asamblea Nacional Constituyente Democrática y Popular, para redactar una Nueva Constitución.
Esto significa ir dotando desde ya al movimiento obrero y sindical la consigna de la caída de Lozano Alarcón como Secretario de Trabajo y la necesidad de ir proyectando nuestra política de clase hacia el rebasamiento de la legalidad burguesa con la acción sindical de hecho, como la huelga en base a la acción y organización de masas, sin infantilismos ni sectarismos, sino más bien, generando un gran pacto de unidad nacional.
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