Nuevos eslabones que conducen
a la revolución proletaria en México
Con toda intención de confundir a los explotados y oprimidos de este país, el régimen comienza a diseñar otra área de su política mediatizadora declarando que va en pos de un frente de los mexicanos por la justicia y el Estado de Derecho, esta nueva campaña se desata en un contexto de fallidos escenarios publicitarios donde por más maniobras ejecutadas, queda en evidencia su dirección burguesa.
En dicha consigna de frente se quiere retomar la ofensiva, calumniar todo tipo de organización independiente y recubrir los fracasos de su militarismo para no verse obligado a hacer más evidente su capitulación ante una de sus alas profundamente incrustadas en el sistema (el narcotráfico), los capitalistas y sus instancias públicas y privadas suman a su instinto de clase el conocimiento de que no pueden sostener la misma línea por más tiempo sin introducirle un aparente consenso popular, una aceptación amplia y una “participación” del pueblo en las tareas que tienen adelante.
La situación no les resulta fácil puesto que como señalamos en este número, ellos han ligado el problema del narcotráfico al del terrorismo de Estado, al de la militarización de la vida social, al de las medidas disuasorias de la protesta popular; la cuestión les permite declarar que no dejarán “ninguna plaza a los delincuentes”, con un evidente doble sentido contra el pueblo. Así mismo han ligado la manipulación mediática, el viraje del Tratado de Libre Comercio de América del Norte para descomponer las relaciones en el campo y al de las reformas estructurales, y todo este conjunto hoy encuentra a un pueblo alejado del interés de la burguesía y su Estado, acostumbrado a identificar en las políticas oficiales más medidas para oprimirlo y empobrecerlo.
Tal tendencia del régimen de conseguir aliento de donde no pueden dárselo, de las masas a quienes esquilma todos los días, a quienes demostró la cerrazón total y definitiva con el pasado fraude electoral, sin ser propiamente una perspectiva luminosa de la cacareada unidad nacional, sí marca el ritmo de su desesperación y aislamiento, por eso va a usar todos sus medios a fin de crear una aparente línea popular de solidaridad, cuyos comienzos se ven en las estaciones radiofónica y televisiva, al tiempo que anulan todo acto de lucha callejera, no reportando, desnaturalizando las noticias e indicando una serie de éxitos oficiales que nadie ve, sea en su política interior o exterior.
Entretanto, su frente sólo transcurre como el frente del capital financiero para engullir los recursos del país, el frente de la corrupción de los políticos y burgueses, el frente de los manipuladores, el frente de los represores, el frente de los explotadores. Pero ello nos reafirma en la convicción del verdadero Frente Único que debemos construir, no es un frente de todos, no puede ser tal, pues al hablar de ello tiene que ser en los términos más claros, sólo la burguesía se da el aparente lujo del disimulo porque no podría sostener abiertamente el nombre y apellido de su frente opresor.
Tenemos hacia adelante grandes tareas, éstas no son ya simplemente un conjunto de acciones, son ahora un conjunto con objetivos, con procesos, de acuerdo al desenvolvimiento de la lucha de clases y el desarrollo de la conciencia proletaria y popular. Nuestras tareas se organizan por la necesidad de construir el frente de masas, el frente de todos los explotados y oprimidos contra el régimen y la clase dominante, este Frente Único que hoy aparece como una consigna, como una tendencia, como una constante que recorre todo nuestro país, las luchas de nuestro pueblo, que dibuja algunos de sus aspectos en diversas organizaciones, tendrá que marchar a la estructuración de un complejo sistema de organizaciones asambleístas, representativas, en las que sean las clases oprimidas quienes demarquen el carácter y los objetivos fundamentales de la sociedad que debemos levantar.
La polarización de los intereses sociales en la actualidad, remarca claramente que ya no es posible seguir sosteniendo una política de mejoras, de progresos, de reformas, de un lado los explotadores establecen el rumbo al que desean conducir al país, un rumbo nada alentador para las inmensas mayorías, el establecimiento de un sistema de monopolios internacionales dominando el escenario, con el PAN, PRD, PRI, PT, PANAL, PVEM, Convergencia y comparsa como administradores. De otra parte, los proletarios somos llevados a un punto en que nuestro enfrentamiento con este sistema hostil se hace vital, nuestro encausamiento a la lucha democrática y revolucionaria es la cuestión del momento, este proceso innegablemente nos ubica en la necesidad de rescatar las formas de organización de clase, sostener las más diversas formas de lucha, apoyar la alianza obrera, campesina y popular en forma concreta, en la solidaridad, en el impulso de la huelga general, los paros, los bloqueos y toda acción contra la clase parasitaria.
Si bien tenemos que enfrentar un aparato estatal e instrumentos de control más refinados, tenemos a nuestro lado la posibilidad de innovar, extender y profundizar los medios de organización aprovechando diversos recursos, explotando el potencial de masas.
El odio a nuestros opresores se acrecienta y manifiesta, ello es natural; sin embargo, nuestras tareas reclaman un comportamiento serio, una actitud crítica ante nuestras debilidades, una posición mucho más unitaria que antes, el reconocimiento de que estamos avanzando rodeados de dificultades, que en muchas partes algunas fuerzas -nuevas o añejas- cometen errores, sean de sectarismo o de acoplo a los oportunistas; no obstante, hoy la clase obrera consciente, los campesinos revolucionarios, debemos dar muestras de espíritu frentista, asumir en sí misma la necesidad histórica de este frente que luche por una democracia y un poder proletarios y populares, de esta manera la consigna del Frente Único nos llama a alimentarnos con las múltiples experiencias de la lucha de clases.