Número 228 semana del 21 al 27 de Mayo de 2007

Francia:
Juntos contra el neoliberalismo
y el estado policiaco

Con una participación en la segunda vuelta de las presidenciales del 86%, el candidato de la derecha neoliberal agresiva, ha sido elegido con el 53% de los votos. Es mucho, demasiado. Es grave, son muchos los que se sienten amenazados. Mujeres y hombres, jóvenes, franceses e inmigrantes, con o sin papeles, están inquietos por su futuro. Sarkozy es consciente de los temores que inspira, y por eso se siente obligado a repetir su cantinela sobre la tolerancia y exaltar continuamente a una Francia que pretende unificar en torno a sus valores.

Sus valores son, ampliamente, los de Le Pen y de De Villiers. Los votos de esos electores han ido a parar a Sarkozy, quien ha hecho suyas sus tesis, que ya empezó a aplicar cuando era ministro de la inseguridad. Le Pen y el Frente Nacional se reconocen hoy en las ideas de la derecha que toma las riendas del Estado a bombo y platillo.

En su discurso, ya como presidente elegido, Sarkozy ha llamado a la reconciliación nacional y ha tratado de ser magnánimo con Sègoléne Royal. Pero a renglón seguido ha reafirmado, uno por uno, los reaccionarios temas de su campaña: el trabajo, el orden, la moral, los méritos…, y ha prometido poner inmediatamente en práctica la política de «ruptura», sinónimo de rodillo, contra nuestros logros y derechos sociales y económicos, contra las libertades democráticas. Los grandes capitalistas se frotan las manos y se preparan para apoderarse sin escrúpulos de los restos de las empresas públicas y privatizarlas, repartirse los sectores más rentables y aprovecharse de ventajas fiscales. En la Francia de Sarkozy los ricos serán felices.

Sarkozy exalta el chovinismo y el nacionalismo, y preconiza una Francia sin complejos, particularmente en lo que a su pasado colonial se refiere. El rechazo de lo que él llama «el arrepentimiento” lleva a la apología del «papel positivo de la colonización», de siniestra memoria. Su populismo, sus poses obreristas, hacen de Sarkozy un hombre particularmente peligroso, que ha logrado engañar a sectores populares y atraerlos a sus posiciones. Es algo a tener muy en cuenta.

Sègoléne Royal ha felicitado a Sarkozy por su victoria. Los resultados por ella obtenidos le permitirán ser la líder del polo social-liberal, que pretende renovar. Esa renovación, será, evidentemente, la apertura a los «centristas», apertura que ya planteó durante su campaña electoral, lo que hace rechinar los dientes de los grandes caciques del Partido Socialista, que temen ser marginados en esa empresa de recomposición.

El campo obrero y popular deberá enfrentarse a varios desafíos

El primero, es el de no hacerse ninguna ilusión sobre la naturaleza de la política que va a aplicar Sarkozy. Esto es algo logrado en la campaña, concretamente las últimas semanas en las que la toma de conciencia de esa política ha crecido, alimentada por el trabajo de explicación llevado a cabo en diferentes frentes.

El segundo, es el de rebasar las divisiones para oponerse y resistir juntos frente a esa política.

El tercero, sobre esta base, es relanzar la construcción de un frente popular de lucha contra el neoliberalismo, apoyándonos en los logros políticos expuestos en la «carta por una alternativa contra el liberalismo», enriquecidos por las luchas llevadas a cabo desde su elaboración.

Estos son compromisos que nuestro partido toma.

París, 6 de mayo de 2007
Partido Comunista de los Obreros de Francia.
www.pcof.net
pcof@pcof.net



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