Durante el sexenio de Vicente Fox Quezada y lo que va del gobierno de Felipe Calderón, el número de presos políticos se ha incrementado de manera considerable.
Por ejemplo, en las tumultuarias detenciones que se realizaron en: Guadalajara durante la realización de la III Cumbre de Jefes de Estado de América Latina, el Caribe y la Unión Europea, donde de manera arbitraria y violenta se detuvo a 44 personas; San Salvador Atenco, donde hace poco mas de un año se detuvieron a 207 compañeros, cabe recordar que aún permanecen en la cárcel 24 de ellos y hace poco más de una semana a tres dirigentes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (Ignacio del Valle, Héctor Galindo y Felipe Álvarez) se les sentencio con 67.5 años de cárcel por la farsa legal de “secuestro equiparado”.
También está el caso de Oaxaca, donde, entre mayo y diciembre del año pasado, se reprimió a diversas organizaciones pertenecientes a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), actualmente hay 43 combatientes de la APPO encarcelados; la represión en la ciudad de Mérida durante la visita del presidente de Estados Unidos (George W. Bush), se suma a esta lista. Por último en San Luis Potosí, durante las jornadas del 1° de mayo se detuvo a varios jóvenes.
A pesar de lo inexactas que son las cifras respecto al número de detenidos por cuestiones políticas, se estima que son alrededor de 500 las personas que se encuentran en prisión por su participación en la lucha social en México. En el diario “La Jornada” se hace mención de que tan sólo el sexenio de Fox, dejó a Felipe Calderón más de 400 presos políticos, lo cual significa que durante la administración foxista se incrementó en 50 % la cantidad de presos políticos, cifra que se ha incrementado en estos cinco meses de la nueva administración federal.
Los principales delitos que se fabrican para detener a luchadores sociales son: ataques a las vías generales de comunicación, secuestro equiparado y retención ilegal, sedición, motín, difamación, despojo, asociación delictuosa, bloqueo de oficinas federales, narcotráfico, chantaje, delitos contra la seguridad y el orden en el desarrollo urbano, fraude e incluso homicidio; el promedio de las condenas que enfrentan es de 6 a 50 años de prisión.
Los datos que aporta el Comité Cerezo nos hablan de 359 presos políticos durante el periodo 2001-2006, siendo muy notable la manera en que se incrementó la represión en el 2006. No es casualidad este incremento, ni que las entidades en donde se reportaron más presos políticos durante el sexenio anterior son: Oaxaca, Estado de México, Chiapas, Guerrero, Jalisco, Veracruz y el Distrito Federal, ya que son estos estados donde se acentúa más la pobreza, la explotación, los abusos por parte de los gobiernos y en donde se ha desarrollado más la movilización y la organización de los sectores oprimidos y explotados.
Tan sólo en Oaxaca, es a partir de la lucha del magisterio democrático, las organizaciones sociales y el pueblo en general (aglutinados en la APPO) que se registran el mayor número de detenciones.
El aumento de detenciones, la militarización del país así como la persecución a los luchadores sociales corresponde a la política fascista de los gobiernos en turno.
Un informe preliminar sobre la situación de las violaciones a los derechos humanos en los Centros Federales de Readaptación Social (CEFERESOS), arroja las condiciones en las que se encuentran los presos, que van desde la negligencia médica, la falta de medicamentos, los castigos, el aislamiento, el acoso, la tortura, el breve tiempo que se da a las visitas; hasta la violación a los derechos de los familiares y de quienes les visitan. Las continuas vejaciones y malos tratos no son exclusivos de los presos políticos, sin embargo, se acentúan en ellos.
Ahora nos corresponde a las organizaciones sociales, a los compañeros de la APPO, los opositores a la Mina San Javier, los compañeros del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y las organizaciones no gubernamentales que luchan por los derechos humanos, el fortalecer la lucha por la libertad de los presos políticos y ligarla a las luchas que venimos desarrollando contra distintos aspectos del régimen capitalista.
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