El martes 8 de mayo en que se conmemoró el día del voceador, mas de un centenar de compañeros trabajadores, integrantes de la Unión de Voceadores y Expendedores de Periódicos, Libros y Revistas de Oaxaca (UVEPLRO) nos movilizamos por las principales calles de la ciudad para manifestar nuestro rechazo total al espurio líder Martiniano Hernández Alamaraz, quien desde hace 20 años ha estado al frente de la organización de los trabajadores y de la cual se ha enriquecido a expensas de cientos de voceadores, quienes constituimos una de las capas más humildes y sobre-explotadas de la clase trabajadora.
Martiniano tiene una larga trayectoria de tranzas y corruptelas al frente de la UVEPLRO; a nosotros, los voceadores este tipo nos ha robado los predios y el dinero destinado a la construcción de viviendas para los trabajadores que se gestionó ante el Instituto de la Vivienda Oaxaqueña (IVO) y la constructora COCOA, además de habernos despojado de la “Casa del Voceador” que actualmente renta a particulares sacando más dinero a costa del gremio y desde luego, los fondos económicos de la organización producto de cuotas y gestiones realizadas ante empresas y gobierno. Este personaje estuvo aliado con los charros de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, cuando estos simularon la huelga en el periódico Noticias en el 2005, proceso que sin embargo se les salió de control, aunque en virtud de sus maniobras los voceadores tenemos el negro recuerdo del hambre y la represión, pues las autoridades locales y los grupos policíacos nos perseguían para arrebatarnos nuestro periódico a punta de golpes y atropellos.
Además, Martiniano no es voceador, nunca lo ha sido, él es un charro y por si fuera poco es “aviador” del magisterio en la sección 59 del autodenominado “Consejo Central de Lucha”, lo que demuestra que ni aquí ni allá trabaja y sólo vive de la tranza.
Los voceadores no tenemos salario, ni siquiera el mínimo, ganamos un muy limitado porcentaje de cada periódico vendido el cual fijan las empresas; tampoco tenemos seguridad social, descanso semanal, jornada de ocho horas, ni ningún tipo de derecho laboral. Lo único que tenemos, además de la necesidad económica, es la inseguridad laboral en todo momento, la presencia de un líder charro al que nada le importan nuestros problemas como gremio y la constante represión y amenazas de parte suya, lo que ha originado que hoy entendamos la necesidad de organizarnos de forma independiente y democrática.
Nuestra movilización ha tenido por objeto: 1.- el dar a conocer a las principales empresas de la prensa escrita del gobierno estatal, como es el caso de los diarios Tiempo, el Imparcial, Extra y Noticias, que este líder charro ya no nos representa más desde la pasada Asamblea General en que, por unanimidad de votos y acuerdo de la mayoría, lo hemos desconocido como Secretario General y exigimos su salida inmediata; 2.- en el mismo tenor, hacer una demostración de fuerza ante el charro Martiniano y aquellos que pretenden mantenerlo en el poder, para que quede claro de qué lado está la mayoría trabajadora y ese lado es el de la democracia organizativa que representamos; 3.- asentar el hecho de que, a partir de ese momento, los voceadores democráticos no nos hacemos responsables de cualquier posible gestión que este tipo pretenda realizar con las empresas o dependencias del gobierno pues ya no nos representa, y; 4.- dejar en claro que nuestra lucha por la democracia al interior de nuestra organización es firme y cuenta con el respaldo absoluto de la mayoría de los trabajadores voceadores, incluidos los foráneos, y por tal estamos resueltos a encontrar el éxito de esta y la solución de nuestras demandas.
Nuestra movilización ha sido contundente, con ella no sólo hemos logrado que las empresas conozcan la problemática interna que vive la UVEPLRO, sino, también hemos logrado generar las simpatías de la población oaxaqueña quien se identifica con los trabajadores que saben defender sus derechos a costa de cualquier obstáculo.
En nuestro recorrido, recibimos provocaciones por parte de personas que circulaban en autos lujosos y algunos más que transitaban ofendiéndonos por las calles; pero a nuestra entrada al Zócalo con nuestras mantas y aparatos de sonido, el caluroso aplauso del humilde pueblo oaxaqueño nos alentó y dio mayor confianza en algo que desde hoy tenemos cierto, mediante la organización lograremos la solución de nuestras demandas.
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