Se abren nuevas trincheras de combate,
el proletariado acumula fuerzas
El Consejo Nacional de Huelga, encabezado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, el Diálogo Nacional, la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo, la Alianza de Tranviarios de México, diversos Consejos de Huelga locales y sectoriales y organizaciones sociales, se está convirtiendo, en el brazo más importante de la resistencia y la respuesta del pueblo mexicano con contenido de clase y en el eje articulador de los diversos referentes y trincheras de lucha contra el capital, contra el neoliberalismo.
El 1º de mayo y sus primera batalla del 2 de mayo con el Primer Paro Cívico Nacional, le ha dotado de una capacidad de convocatoria y movilización, que sin lugar a dudas permitirá consolidar y crecer la correlación de fuerzas a favor de la clase obrera y las amplias masas populares.
Esta perspectiva, se muestra, no sólo con el desarrollo del Paro Nacional Indefinido de la CNTE, sino en la cobertura que ha tenido y en los preparativos de las batallas del magisterio con la marcha proletaria y popular, del 15 de mayo, hacia Los Pinos y el establecimiento del Campamento Nacional de todo el pueblo de México, en la Capital del país; el 17 de mayo con el Segundo Paró Cívico Nacional y el 21 de mayo con el Paro Nacional de los Trabajadores Universitarios. Con ejes de lucha: por abrogar la nueva Ley del ISSTE, contra las reformas estructurales, por mejores condiciones de vida, de trabajo y estudio para los trabajadores; por la libertad de todos los presos políticos; por la caída de Felipe Calderón y por descarrilar la política económica neoliberal.
Con este sentido práctico y de respuesta de clase, las masas populares, preparamos la Huelga Política Nacional y abrimos paso a la necesidad de un Gobierno Provisional Revolucionario de obreros y campesinos pobres que convoque a una Asamblea Nacional Constituyente Democrática Proletaria y Popular como la máxima expresión de la soberanía nacional ejercida por la clase obrera y el pueblo de México que podrá ser establecida en una Nueva Constitución.
Por esa razón, es muy importante templar todas nuestras fuerzas, volcarnos a la agitación, la propaganda y la organización entre las masas para asegurar la victoria en cada una de estas batallas, para rebasar con la movilización callejera la tentación fascista de imponerse como muro de disolución de la emergencia y la efervescencia de la lucha popular y para consolidar el camino del Frente Único contra el fascismo y el capital.
Así están las cosas por estos días.