América Latina es un territorio vasto dentro del continente americano, dentro del cual se encuentran grandes cantidades de recursos naturales, tales como gas, petróleo, agua, minerales, metales, agricultura y ganadería, además de contar con una gran biodiversidad, pero sobre todo mano de obra barata, esto ante los ojos del imperialismo no puede dejarse de lado.
Actualmente, todos los países latinoamericanos viven bajo el yugo del capitalismo y el imperialismo, en primer lugar del yanqui, quien a pesar de los reveses que ha sufrido en su economía sigue ejerciendo el mayor control económico, político y militar a nivel mundial, el segundo socio comercial de América Latina es la Unión Europea, con quien los países latinoamericanos por bloques o de forma individual mantienen acuerdos comerciales. También los llamados “tigres asiáticos” han puesto en la mira el mercado latinoamericano, muestra son las inversiones en telecomunicaciones y las maquilas que mantienen Japón y China respectivamente.
En lo que respecta al panorama político, América Latina se encuentra entre dos tendencias capitalistas principalmente, aquella que la socialdemocracia promueve a través del nacionalismo y la otra de plegarse a los intereses del imperialismo promoviendo el libre mercado.
La socialdemocracia
Tenemos una América Latina, que no es gobernada en su totalidad por partidos políticos de ultra-derecha, nos encontramos con que el Partido del Trabajo, con Lula da Silva, gobierna Brasil; Uruguay, es gobernado por el “socialista” Tabaré Vázquez; Bolivia, es gobernado por el dirigente cocalero Evo Morales; Chile, por la “socialista” Michelle Bachelet, o; Venezuela, por el nacionalista Hugo Chávez.
De los mencionados, los casos más representativos son los de Venezuela y Bolivia, debido al reciente proceso de nacionalización de hidrocarburos, lo cual ante sectores progresistas, nacionalistas y latinoamericanistas, es un desafío al imperialismo yanqui; sin embargo, no critican el hecho de que la nacionalización de estos sectores busca injerencia en los precios de estos productos a nivel internacional y así poder vender el gas y el petróleo a mejor precio, sea yanqui, europeo o asiático el comprador, pues desean ser partícipes de las ganancias que deja el mercado internacional.
A pesar de llamarse socialistas, democráticos, populares y demás, sus partidos políticos, no tienen programas hacia la clase obrera, los campesinos pobres y las masas, cuando mucho en sus discursos hablan de que el capitalismo ha dañado el nivel de vida del pueblo y hacen promesas para cambiar la situación, sin embargo, una vez electos aplican las mismas políticas económicas y de flexibilización laboral a los trabajadores, es el caso del régimen de jubilaciones que se aplica en Chile, del cual Bachelet se siente muy orgullosa, hasta vino a promover los cambios a la Reforma de la Ley del ISSSTE.
Los presidentes socialdemócratas latinoamericanos tampoco se han opuesto, en su mayoría, al incremento de tropas estadounidenses en territorio latinoamericano, ni al entrenamiento de sus ejércitos por parte del ejército yanqui, por el contrario, firman tratados de seguridad y de ayuda en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico; así mismo, permiten que las bases del Comando Sur operen sin mayores problemas. Saben que no pueden escapar del control militar yanqui, sin sufrir repercusiones, por lo que a pesar de sus discursos antiimperialistas se mantienen callados ante la violación a la soberanía nacional y a los atropellos que sufre la población por parte de los soldados yanquis. Tampoco han dicho nada sobre el hecho de que tras la lucha antiterrorista lanzada por Bush, entran dentro de la categoría de terroristas las organizaciones sociales latinoamericanas.
En el caso de Venezuela, Chávez ha declarado que la inversión extranjera no se encuentra excluida dentro de sus planes económicos, se ha encargado de promoverla de diversas maneras, ejemplo de ellos fueron los resolutivos de la Cumbre Sudamericana, donde se habló de hacer a los países de la región más atractivos al capital extranjero.
A pesar de los discursos en contra del imperialismo yanqui, de los dimes y diretes con Calderón, de las declaraciones de avanzar hacia el socialismo, todo enmarcado en un discurso demagógico y populista, Chávez apuntala el capitalismo que busca posicionarse de tal forma que le toque una parte de las ganancias a su burguesía nacional, para ello se ha hecho de aliados que le permitan mostrarse también como un líder en la región, por ello ha entablado mejores relaciones diplomáticas y comerciales con Bolivia y Argentina.
A pesar de los intentos de integración regional y económica, los países latinoamericanos viven en dependencia de las grandes potencias, pues son ellos los que finalmente invierten en los países y dictan las políticas de privatización.
Treinta años de neoliberalismo
Los gobiernos latinoamericanos se han visto supeditados a los intereses del imperialismo, sobre todo del yanqui, quien en los últimos treinta años ha echado mano de organismos financieros internacionales, tales como: el Fondo Monetario Internacional, El Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, además, de que para ejercer un mayor control, cuenta con la Organización de Estados Americanos (OEA), que dictan políticas económicas a los países del continente y asesoran a los gobiernos para cumplir con las tareas dictadas por el imperialismo.
La OEA, a través de su Departamento de Turismo, Comercio y Competitividad, ha afianzado la idea del libre comercio en Latinoamérica, en treinta años se han realizado seminarios, cursos y diplomados en los que se enseña a pequeños y grandes empresarios y a los economistas de los países miembros cómo hacer más atractivos a los países latinoamericanos a la inversión extranjera, también ha promovido la formación de cuadros de la burguesía en las principales universidades estadounidenses.
Los Estados Unidos han fomentado la creación de Tratados de Libre Comercio, proyectos económicos como el Plan Puebla Panamá y el Área de libre Comercio para las Américas y otros con carácter de “ayuda humanitaria”, cuyo supuesto fin es el de erradicar la pobreza en la región, de esa forma los propagandizan ante la población; los gobiernos latinoamericanos, buscando la aceptación de la gente.
Por su parte la Unión Europea, también ejerce control económico sobre los países latinoamericanos, actualmente mantiene Tratados de Libre Comercio con Chile y México, se encuentra en negociaciones con los países que integran el Mercosur, en la mira están las telecomunicaciones, el petróleo, el gas, la banca y otros sectores. Con el discurso de ofrecer condiciones igualitarias en las relaciones comerciales, los monopolios europeos han avanzado en el terreno comercial imponiendo sus condiciones políticas.
Tanto la UE como los Estados Unidos protegen sus productos, imponen impuestos elevados a las mercancías latinoamericanas, exigen que sus mercancías circulen libremente y con cero aranceles, mientras que ponen restricciones para la entrada de productos latinoamericanos a todos los países con los que existen acuerdos comerciales; las grandes potencias imponen sus condiciones, dejando en claro que ellos tienen el control del mercado.
Uno de los sectores más golpeados por esta competencia desigual en el libre comercio ha sido el sector agropecuario, pues mientras los productores de los países imperialistas cuentan con grandes subsidios, los productores de los países latinoamericanos no cuentan con apoyos que les permitan competir en cantidad y calidad de los productos.
Más allá de los llamados treinta años de neoliberalismo y de los “avances” de la socialdemocracia que muestran el lado “humano” del capitalismo, los estragos en el pueblo latinoamericano son visibles: más del 60% de la población viven en la extrema pobreza, miles de latinoamericanos se ven en la necesidad de migrar hacia los Estados Unidos y Europa en busca de un trabajo que no encuentran en sus países de origen y aquellos que se quedan laboran en jornadas extenuantes de hasta 16 horas, sin ninguna prestación, ni seguridad de conservar el empleo con salarios de hambre.
Miles de jóvenes abandonan sus estudios para conseguir un empleo que en la mayor parte de las ocasiones no encuentran, otro tanto ni siquiera ha tenido la oportunidad de asistir a la escuela, el trabajo infantil se incrementa día a día, así como la proletarización de la mujer.
Sean los gobiernos neoliberales o socialdemócratas, las organizaciones sociales y populares, los sindicatos, son criminalizados y perseguidos, las manifestaciones son reprimidas, los miembros de organizaciones son encarcelados, torturados y desaparecidos. La presencia militar por parte del ejército estadounidense en convenios de “seguridad” con los gobiernos de los países latinoamericanos se incrementa y avanza a lo largo y ancho del continente, bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.
Así mismo, las reformas para privatizar la salud, la educación, los energéticos, los recursos naturales y ahora hasta la recolección de la basura, avanzan, porque no basta con declaraciones rimbombantes ante los medios de comunicación, sobre la salida de tal o cual país del FMI o del BM, cuando en realidad no se ha roto de tajo con el capitalismo y sus designios.
Ni la socialdemocracia con su “populismo” y su capitalismo con “rostro humano” y menos aún el imperialismo, representan una salida a la situación de explotación y miseria que viven millones de latinoamericanos. Es necesario luchar por la verdadera liberación nacional, que no es otra cosa que sacudirse el yugo del imperialismo, aunado a esto, se requiere dejar de lado el discurso patriotero y buscar unir los lazos de lucha de la clase obrera latinoamericana y de las masas populares, de tal forma que ante el imperialismo se muestre la fuerza que somos capaces de desatar.
|