Número 226 semana del 7 al 13 de Mayo de 2007

Magisterio y combates democráticos

En la segunda semana de mayo, el magisterio democrático manifiesta su rechazo a las políticas del gobierno de Calderón; viene a resaltar una serie de aspectos, en relación con su sector y la educación en el país, que la burguesía sigue soslayando en su intento por imponer los criterios privatizadores y neoliberales.

En orden progresivo se destaca el rechazo a la ley del ISSSTE; a la política de recorte al presupuesto educativo; se desenmascara el hundimiento de las condiciones en las escuelas públicas, a todos los niveles; las condiciones generales que afectan a los estudiantes y causadas por la ruina de la economía popular; asimismo, las condiciones represivas en el terreno laboral, que cunden por todo el país con el claro propósito de someter a los trabajadores de la educación al silencio y reducir su organización a asuntos administrativos, que en lugar de combatir al régimen le den herramientas para imponer sus tendencias.

Al igual que los trabajadores en general, el magisterio viene padeciendo continuamente la mengua de sus salarios y condiciones de vida, aún cuando, ha redoblado sus esfuerzos de 5 a 10 horas de trabajo, las cosas no le pintan nada bien. Por si esto no fuera suficiente, el régimen promueve la división interna en las áreas administrativas, sindicales, de profesionalización, y también, la distracción ideológico-política; pretende aislar a las secciones democráticas, marginándolas del conjunto, atribuirles el “desprestigio del magisterio”, y al conjunto del sector magisterial continuar endosándole el deterioro de la educación.

El magisterio, que no es ajeno a las preocupaciones por la educación del país, se ve asediado en forma opresiva por la burguesía, el régimen, la prensa, televisión y otros medios de comunicación, que muchas veces buscan amedrentarle e impedir su acción política democrática al lado del pueblo, en aras de una falsa preocupación por la niñez y los estudiantes, sin tocar los graves problemas de fondo que éstos atraviesan y que han sido uno de los principales motivos por los que los maestros luchan y se enfrentan a la represión, por cambiar verdaderamente las condiciones que han propiciado la debacle educativa, económica y social en este país, sometido a las cadenas imperialistas.

Todos los trabajadores de la educación encuentran de parte del régimen una presión constante a lo largo de los ciclos escolares, una presión que busca doblegar al magisterio a la actuación profesional, ajustada a la línea educativa burguesa y especialmente a los cambios neoliberales que vienen introduciéndose desde hace varias décadas; esto ha llevado a nuevas pugnas internas entre los progresos que el magisterio, con su labor diaria, introduce en la enseñanza frente a las “innovaciones” de corte yanqui para estupidizar a las nuevas generaciones y encubrir las dotes verdaderas del sistema político-económico.

Esas son pugnas que trascienden a los diversos escenarios de la vida del magisterio, de sus relaciones con el proletariado y sectores populares en una ofensiva por aislarle de la vanguardia, de las expectativas de acción política democrática y revolucionaria.

Todas estas contradicciones se ligan, se sincretizan, para generar nuevos sentimientos populares en el seno del magisterio, para manifestarse en deseos de lucha, en necesidad de rechazar la política gran burguesa y enfrentarse a todo el aparato político y el sistema educativo oligárquico que le atenaza.

El magisterio democrático, organizado en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), aquilató durante años una valiosa experiencia que ahora amerita trasmitirse por todos los medios posibles a los contingentes nacionales del magisterio, se trata de una labor que se lleva a cabo en algunas ocasiones, pero que no siempre ha sido sistemática y regular.
En tanto, el régimen promueve la apatía, la indiferencia y todas las formas posibles del apolitismo; la CNTE, está obligada a coordinar esfuerzos nacionales que perduren, es su tarea bosquejar el sentido de las banderas del magisterio, el objetivo de sus luchas al lado de la clase obrera y los campesinos pobres, es su misión la de contribuir a la organización de las primeras luchas magisteriales a lo largo y ancho del país, entregándoles grandes reservas de fuerzas y recursos.

Organización, es precisamente lo que se requiere con urgencia; concentrar las fuerzas del magisterio en las tareas amplias, llevarlo al terreno del trabajo organizativo, replantearle las circunstancias en que puede y debe acumular experiencias, en que puede y debe mantenerse en actividad constante, sea en grupos, sea en delegaciones, sea en centros de trabajo, sea cual sea el principio del ejercicio democrático y sindical; es la tarea del momento en el marco de la protesta posible y del rechazo necesario frente a la burguesía y el régimen, que pretende aplastar las conquistas populares en materia de educación, que le lleve a encontrar en todas sus preocupaciones y problemáticas las banderas de la movilización popular.

Con todo, ni la CNTE, ni cada sindicato democrático del magisterio, pueden resolver todas esas tareas; por ello, las nuevas condiciones de agresión oligárquica obligan a sostener, entre los procesos de organización amplia nacional de masas, los nuevos referentes unitarios, especialmente, los esfuerzos por la Huelga General que se retoman en el Consejo Nacional de Huelga y demás instancias representativas de nuestro pueblo; la lucha aislada ofrece pocas expectativas en este sentido, la articulación de toda protesta es lo que se debe apuntalar.

Por lo que, la labor de esclarecimiento acerca del charrismo sindical, de la descomposición a que este último somete al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), al Sindicato de Trabajadores de la UNAM (STUNAM) y otros más, no es algo que pueda postergarse, hay que emprenderla reconociendo que ella puede ser lenta y, sin embargo, fructífera porque se sintoniza con los anhelos del magisterio por conquistar una organización que le debe servir para sus intereses gremiales y para responder al resto de sus responsabilidades: para asumir sus compromisos con el magisterio universitario, con los sectores populares y ser partícipe activo de la mayor unidad que debemos construir en el país. Las acciones de mayo le ofrecen, precisamente, las condiciones para centrar sus primeras grandes tareas nacionales.

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