EEl problema de los bajos salarios y las condiciones de trabajo en México, está íntimamente ligado al nivel organizativo que ha adquirido el proletariado. En los últimos tiempos se han estado viviendo momentos álgidos de la lucha de clases, en los que la clase trabajadora se viene reorganizando de distintas maneras para enfrentar la explotación de que es objeto, sin embargo, ello no se ha podido traducir todavía en una organización estable, para el combate contra la burguesía, que aísle y derrote al oportunismo y que le sirva a la clase obrera para la lucha por el poder.
A principios de este año, los capitalistas, el gobierno y el charrismo sindical acordaron aumentar los salarios mínimos en 3.8% y ello sirvió de parámetro para el aumento a todos los salarios en sus respectivas revisiones de principios de año. Ante esto, la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y el Frente Sindical Mexicano, junto con otros sindicatos, impulsaron un movimiento en contra de ese raquítico aumento y por la desaparición de la nefasta Comisión Nacional de Salarios Mínimos. Rápidamente y ante sus revisiones anuales, los sindicatos universitarios, se pusieron a la cabeza del movimiento para tratar de romper ese tope salarial, del que, sin embargo, la burguesía al final salió victoriosa, al negociar por su lado cada sindicato su respectivo aumento, dividiendo y debilitando la posibilidad de aumentos más acordes a la carestía actual para el sector universitario.
Ello fue así porque el movimiento no pudo definir claramente el objetivo de la lucha, faltaron acciones contundentes y se perdió la posibilidad de crear una organización amplia de los trabajadores para la lucha contra los raquíticos aumentos y para las futuras luchas en puerta. Al finalizar el primer trimestre del presente año, justo antes del periodo vacacional de la llamada “semana mayor”, se dio un nuevo golpe a las condiciones de trabajo de los trabajadores burócratas con las reformas a la Ley del ISSSTE. Ante ello, se dio una primera movilización de varias organizaciones sindicales y se empezó a trabajar la convocatoria hacia el Consejo Nacional de Huelga y hacia un Paro o Huelga Nacional para el 2 de Mayo.
Sin embargo, no faltaron los llamados a la cordura y a las actitudes “responsables”, con lo que prácticamente se desdibujó la posibilidad de realizar acciones intermedias, que permitieran a los trabajadores agruparse alrededor de estas acciones para que creciera el movimiento, tomando en cuenta además, que la mayoría de los trabajadores del Apartado “B” se encuentran en sindicatos controlados por la burguesía. Con ello y al retractarse la UNT de la realización del paro, prácticamente se pretendía que quedara el proletariado sin un plan de acción para el presente periodo. Sin embargo, y afortunadamente, los trabajadores cuentan con organizaciones que tienen por objeto la defensa de sus intereses, aún y cuando no cuenten con un reconocimiento oficial.
Por ello hoy la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), consecuente con su ya larga trayectoria de lucha y que agrupa a trabajadores afectados con la reforma, se pone a la cabeza de la defensa de los intereses de los trabajadores y convoca, independientemente que lo hagan o no otras organizaciones sindicales, a la conformación del Consejo Nacional de Huelga para la organización del paro del día 2 de Mayo, además de preparar un paro indefinido, a partir de ese día en varias de las secciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. De esa manera, las pretensiones del oportunismo quedan aisladas, aún y cuando cabe la posibilidad de que se inserten en el proceso para intentar dirigirlo hacia otros cauces.
De esta forma, hoy los trabajadores y sus organizaciones no pueden dejar pasar la oportunidad, de construir una organización lo mas amplia y numerosa posible, que en primer lugar eche abajo las reformas retrógradas a la Ley del ISSSTE, además, esta organización debe servir para revertir todo el proceso de reformas neoliberales, como la de la Ley del IMSS y restituir toda la pérdida del poder adquisitivo y de las condiciones de trabajo de la clase obrera.
Los trabajadores en todos nuestros sindicatos y centros de trabajo, debemos aprovechar esta algidez de la lucha de clases, para llamar a cuentas a los seudo-líderes sindicales que intenten detener el proceso y quienes con verdadera lealtad perruna hacia la patronal, siembran la desconfianza entre la clase trabajadora de su propias fuerza, inculcando el egoísmo y el gremialismo para boicotear las posibilidades de éxito, convirtiéndose en verdaderos bomberos de algún cambio social.
Hoy la lucha de la clase trabajadora en contra de la explotación y de toda la ofensiva capitalista por conculcar las conquistas sociales, no puede ser exitosa si se pretendiese que sea obra de un solo sector o rama de la producción, aun cuando algún sector puede ser el centro de la organización, pero sin afanes vanguardistas, sino para ser uno más de los bastiones y puntos de apoyo en la organización de la lucha.
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