En ésta semana, los próximos 26, 27 y 28 de abril, el Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa (SUNTUAS), Sección Académicos, llevará a cabo su XII Congreso General Ordinario. En un momento en el que los trabajadores universitarios sufren una ofensiva patronal nunca antes vista.
Por un lado, las políticas de los gobiernos federales y estatales, de no otorgar el subsidio que requiere la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), que es entre las universidades públicas, la institución que menor presupuesto por alumno recibe. Según cifras del último Informe de Gobierno del ex presidente Vicente Fox, el gasto promedio nacional por alumno, en las Universidades Públicas Nacionales, fue de $48,800, en tanto que en la UAS el subsidio por alumno es de $22,000. A pesar de esto, el año pasado, la UAS fue una de las Universidades que sufrió el recorte por parte del gobierno panista de Fox, del Recurso de Equidad aprobado por la Cámara de Diputados, del que le correspondían a la UAS, 161 millones de pesos.
Sin embargo, las movilizaciones universitarias, pero sobre todo, los acuerdos, del Consejo Estatal de Huelga y posteriormente del Consejo Universitario, de radicalizar la lucha mediante la toma de casetas de peaje en las carreteras del estado, obligaron a Felipe Calderón, a regresar los 100 millones de pesos, que Fox sólo prometió, y a regresar otros 50 millones, quedando el recorte en 11 millones. He aquí la causa del problema financiero de la UAS.
Por otro lado, el Rector, Héctor Melesio Cuen Ojeda, se ha negado a la necesidad de promover la unidad de los universitarios, para enfrentar las políticas gubernamentales. No ha desarrollado una política de distensión interna, que reduzca las contradicciones al interior de la universidad. Por el contrario, ha desplegado una política antisindical y de violación de los derechos de los trabajadores. Tampoco ha implementado el Rector un plan de austeridad, que necesariamente tiene que pasar por la disminución de su excesivo personal de confianza. Como buen empresario, Cuen considera que los problemas económicos de la UAS se resolverán, en gran medida, sobre la base del deterioro del nivel de vida de los trabajadores universitarios y de sus familias. En la respuesta que el 11 de noviembre de 2006, Rectoría dio al pasado emplazamiento a huelga, advirtió que promovería “la modificación colectiva de las condiciones de trabajo porque las contenidas en el contrato colectivo vigente son lesivas para la estabilidad de la Institución”.
El XII Congreso del SUNTUAS-Académicos, se realizará en un ambiente en el que su Contrato Colectivo de Trabajo (CCT), se encuentra amenazado y particularmente en la parte relativa a la jubilación dinámica. Esta prestación la tienen los trabajadores de la UAS, por acuerdo del Consejo Universitario, desde el 14 de octubre de 1982, se adquiere con 25 años de servicio, a cualquier edad, alcanzando el 100% del salario; también a los 55 años de edad, con 20 años de servicio se alcanza el 100% del salario; con 15 años de servicio el 80% del salario, y; con 10 años de servicio el 65% del salario.
En Mayo del año 2003, el XI Congreso del SUNTUAS-Académicos, cedió ante las presiones del patrón y de los gobiernos neoliberales, acordó modificar las condiciones de la jubilación, para que ahora también fuera financiada por los trabajadores, como si de ellos fuera la obligación: propuso la creación de un fideicomiso cuatripartita, para la creación de un fondo financiero, que contribuya con la Universidad, para que ésta cumpla con su obligación de otorgar la jubilación dinámica.
Los trabajadores aportarían el 3% de su salario, aportando la misma cantidad la Universidad, el gobierno estatal y el gobierno federal; además, al formarse el fideicomiso, los trabajadores de nuevo ingreso, se jubilarían a los 30 años de servicio. Sin embargo, el XI Congreso estableció con claridad que “el fideicomiso es un esfuerzo complementario que no modifica la obligación contractual de la UAS con sus trabajadores, que de ningún modo es sustitutiva de la obligación de la Universidad establecida en el CCT vigente, de continuar pagando el salario actualizado de quienes ya han ejercido o ejercerán en el futuro esta prestación irrenunciable”. El 18 de noviembre de ese año, una consulta a todos los sindicalizados, aprobó los acuerdos del XI Congreso, pero ante la indefinición de la aportación al fideicomiso de las otras tres partes, éste no se ha constituido.
El Rector, ocultando la verdadera causa del problema financiero de la Universidad, en lugar de promover la organización de la próxima lucha por el subsidio, anda en campaña, escuela por escuela, tratando de convencer a los universitarios, de que las severas restricciones financieras por las que está pasando la universidad, son “consecuencia principalmente de los compromisos contraídos en el Contrato Colectivo de Trabajo con respecto a la jubilación dinámica”.
Cuen tiene la esperanza de que con el apoyo de sus incondicionales, los charros enquistados en el Comité Ejecutivo del SUNTUAS-Académicos y los delegados al XII Congreso, cedan aún más, ante los requerimientos patronales (de los que la reciente reforma a la Ley del ISSSTE, son un ejemplo), aceptando sus propuestas:
- Las aportaciones de los trabajadores al fideicomiso, iniciarían con un 5 % del salario y llegar en un plazo de 3 años, al 10% del salario.
- El tiempo de servicio para jubilarse sería de 30 años para los trabajadores actuales.
- La edad biológica para jubilarse sería de 60 años para los trabajadores actuales.
- “Para todo aquel personal que ingrese a laborar después de la firma de este convenio, el requisito para tener derecho a la jubilación será el haber cumplido 35 años de servicio, o bien, 65 años de edad y 25 de servicio”.
Los delegados al XII Congreso, deben sostener los acuerdos que ya se tienen en el SUNTUAS-Académicos, acerca de la Jubilación Dinámica. De no ser así, se caería en un tobogán de constantes concesiones, hasta llegar a la renuncia del carácter dinámico de la jubilación, terminando por financiarla solamente los trabajadores y teniendo derecho a ella hasta los 65 años de edad y 35 años de servicio, para los trabajadores en activo, como es la aspiración de los capitalistas y del gobierno mexicano, que sigue los dictados de las políticas económicas que emanan de los centros financieros internacionales, tales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Los universitarios sinaloenses deben reconocer que los problemas financieros de la Universidad, son un problema del Estado mexicano y que deben movilizarse en defensa de la Universidad pública y de sus derechos laborales, contra los gobiernos federal y estatal.
Hoy, la alternativa para SUNTUAS-Académicos, es recuperar el protagonismo en la promoción de la Federación Nacional Sindicatos Universitarios FNSU y en la Unión Nacional de Trabajadores UNT. |