Al interior del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), la dispersión y atomización de la base trabajadora, su estado de indefensión ante el empoderamiento durante décadas del charrismo sindical y la reducción constante de nuestras condiciones de vida y trabajo, son una constante que venimos padeciendo.
Esta situación viene profundizándose y con ello, nuestras dificultades para organizar la disidencia sindical democrática en nuestro gremio son capitalizadas por los charros y gobiernistas a lo largo y ancho del país, valiéndose para ello tanto de la debilidad de las posiciones políticas más avanzadas, como de todo el aparato represivo que han venido desarrollando durante todo este tiempo.
Veamos algunas consideraciones:
Unos de los argumentos más comunes al hablar de la debilidad de las posiciones democráticas al interior del STPRM ha sido la división geográfica y la división escalafonaría o de categorías entre la base trabajadora; ambos, representan en realidad conceptos afines de un mismo origen político de derecha, es decir, gobiernista.
Precisamente este ha sido el motivo por el cual los trabajadores de confianza, los transitorios, los tercearizados y en general las bases democráticas, entren en el escenario de la lucha sindical bien para obtener su reconocimiento a la libertad de asociación, bien para recuperar los derechos sindicales que los charros han cancelado para nosotros.
De ello habla la existencia de variados esfuerzos y corrientes democráticas al interior del STPRM tales como: la Unión Nacional de Trabajadores de Confianza de la Industria Petrolera, Organización Nacional de Trabajadores de Confianza de la Industria Petrolera, Grupo de Ingenieros PEMEX Constitución del 17, Comité de Acción y Orientación Sindical de Plataformas Marinas, Asociación Nacional Democrática de Trabajadores Petroleros, Frente de Trabajadores de la Energía, entre otras.
Ello no entra en contradicción donde descartamos que el problema de la organización sindical se deba a diferencias geográficas, escalafornarias o de categorías entre trabajadores, sino que más bien abunda en ello para demostrarnos como es que, en las diversas zonas petroleras del país, entre los más variados oficios dentro de nuestro gremio petrolero y sin distingo de niveles escalafonarios, el interés de la recuperación y la democratización sindical está latente entre la base trabajadora, como un yacimiento de crudo esperando a ser encontrado y procesado.
Verdaderamente, lo que ocurre en la vida interna de nuestro gremio y la dirección que ha tomado su política sindical, sólo puede entenderse a partir del reconocimiento del charrismo sindical como un lastre al seno de nuestra organización que se encuentra por entero plegado a las posiciones de la oligarquía financiera y cuyo papel es secundar, desde las trincheras del oportunismo en el movimiento obrero, la política burguesa en los sindicatos.
A este problema se ha dado respuesta en variados momentos, bien de manera regional o nacional, bien de forma unitaria o individual, por las diversas corrientes democráticas. El ejemplo más reciente de ello ha sido la Convención Nacional Petrolera realizada los pasados 17 y 18 de Marzo en la Ciudad de México.
Este tipo de eventos, acompañados de la acción común en la lucha contra patronal y charros, nos permite entender mejor, no sólo las características del enemigo, sino también las del actual proceso de lucha por el que atraviesa nuestra clase en general para poder identificar a su vez nuestros retos, dificultades y tareas para poder avanzar de manera conjunta en las calles bajo los objetivos comunes de la lucha de clases.
Así destacan con mayor precisión algunas de los problemas “añejos” que venimos arrastrando al interior del STPRM, pero también cuestiones validas para alcanzar nuestro triunfo; tales cuestiones se resumen en: a) la instalación permanente de la Convención Nacional Petrolera como órgano generador y orientador de la disidencia sindical democrática al interior del STPRM; b) el desarrollo cuantitativo y cualitativo de esta como germen del Frente Único Petrolero y de los trabajadores de los Hidrocarburos en General, capaz de rebasar la lucha gremial para plantear cuestiones políticas que tienen que ver con el sector estratégico de la producción, y; c) a partir de esto último, la formulación de un gran Programa de Lucha Petrolera y del sector energético en general, capaz de jalonar a la base trabajadora a la ruptura definitiva contra el charrismo sindical y el estado y colocar a nuestro gremio a la vanguardia de la lucha obrera y popular.
Solamente así podremos comenzar a levantar nuevamente la organización petrolera desde la base y avanzar hacia la recuperación y democratización de nuestra organización sindical y del movimiento obrero en su conjunto. De esta manera consideramos necesario el reformar la labor al seno de cada organización, pugnar por la organización de los compañeros tercearizados, de los transitorios, avanzar a la unificación de los compañeros de confianza y plataformas, de petroquímica, perforación, etc., minar las bases sobre las que descansa el aparato burocrático sindical y trabajar, hombro a hombro, de manera organizada, unificada, planificada, para lanzarlos fuera del gremio.
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