La presión que ejerce el imperialismo sobre la burguesía mexicana respecto a las privatizaciones que quiere se realicen en nuestro país tuvo un nuevo brío con las declaraciones hechas el 13 de abril en Washington, Estados Unidos, por medio del Banco Mundial (BM) donde declaró que hay "élites que tienen capturada" la actividad económica en México; así declaró Francois Bourguignon, vicepresidente del BM.
Parece contradictorio que los organismos del capital financiero se preocupasen de la concentración de la riqueza y del dominio de la oligarquía mexicana, pero en el fondo la “sorpresa” que generó el “monopólico circuito de la economía mexicana”, como ellos mismos le llamaron, se esconden los intereses por apresurar las privatizaciones, que la burguesía tiene trabadas en el congreso.
Resalta que entre los propios capitalistas, el grado de concentración del capital y de dominio de los monopolios se convierte en un argumento para herir a sus contrincantes por las secuelas de pobreza y desempleo que ocasiona, y que son una evidencia de las contradicciones en que se encuentra el capitalismo en México.
Los juicios que el BM publicó llegaron al punto de declarar inclusive el número de grupos o familias, que cifró en 20, y que sustentan el dominio económico en México, la mayoría de las cuales incrementaron ampliamente su fortuna en el sexenio de Fox, y muchas por la adquisición de empresas paraestatales privatizadas a comienzos de la década de los 90´s.
Las tenazas se cierran con el papel que juega el Fondo Monetario Internacional (FMI), que recomendó -dada la situación política que así lo permitió- la reforma del ISSSTE (la cual superó las expectativas del control del Estado en los sindicatos), para contar con la existencia del marco ideal para avanzar con las reformas energéticas, de la Ley Federal del Trabajo y marcar las prioridades para una inminente reforma hacendaria, respecto a esta ultima el FMI, el BM y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) tienen trazadas ya las líneas a seguir por el Secretario de Hacienda, Agustín Carsterns, quien también fungió como funcionario del BM.
Entre las recomendaciones hechas por la OCDE a la Cámara de Diputados está la elaboración de una canasta básica de artículos no gravables de impuestos, entre los que estarían los productos agrícolas no industrializados, mientras que los alimentos enlatados o industrializados y las medicinas pagarían el impuesto al valor agregado (IVA).
La OCDE asegura que 140 naciones contemplan en sus sistemas de recaudación la aplicación de impuestos al consumo, el IVA, este impuesto para los países de la OCDE, representa 6.9 por ciento del producto interno bruto (PIB) que equivale, a su vez, a 18.9 por ciento del total de su recaudación. En México aporta 3.7 por ciento del PIB y equivale a 20.2 por ciento de la recaudación total.
Entre otros aspectos contemplados en la imposición de impuestos están, el predial y una constante evaluación catastral, impuesto a la herencia, sobre el deterioro ambiental y a las transacciones financieras.
El paquete de reformas básicamente afecta a las masas trabajadoras respecto a los impuestos de los alimentos industrializados que son de una gran consumo de la población, el que ésta reforma sea aprobada sentará los precedentes para una segunda etapa en donde la mayoría de los productos de primera necesidad sean grabados por la nueva política fiscal.
Contrariamente a lo que los medios de comunicación y el gobierno pregonan, la nueva reforma fiscal perjudica a los trabajadores pues al haber mas impuestos, el poder adquisitivo del salario de deteriorara más, contrario a los objetivos que dice buscar Calderón de beneficiar a los que menos tienen, ya que en los hechos la patronal sale beneficiada, porque finalmente el impuesto a los productos básicos los pagan los trabajadores y mediante el programa del primer empleo que consiste en asumir el pago de las cuotas del Seguro Social por parte del Estado durante el primer año de contrato del trabajador, se exime de este gasto al burgués y es solventado por el erario publico.
Las presiones recibidas por los organismos financieros internacionales obedecen a que muchas de las empresas interesadas en invertir sus capitales en México, como la española Repsol, tienen a sus empleados en los mandos de estas instituciones y buscan mejorar las condiciones de extracción de plusvalía.
También al interno del país la oligarquía presiona al Estado para consumar las reformas y continuar su consolidación en el dominio de la explotación en nuestro país, magnates como Germán Larrea y Alberto Bailares, que dominan la minería; Carlos Slim, en telecomunicaciones; Aramburuzavala-Fernández y Eugenio Garza Lagüera, de la industria cervecera; del cemento Lorenzo Zambrano; en farmacéutica, Isaac Saba; en televisión, Emilio Azcárraga y Ricardo Salinas Pliego; el pan industrializado, por la familia Servitje; el refresquero Garza Lagüera, el avícola Robinson Bours; el vidriero Sada González, por citar sólo a algunos.
Para la oligarquía financiera, que el Estado recaude más recursos se convierte en una ventaja para situaciones de crisis como en el caso del rescate bancario y carretero en donde el Estado asumió la deuda de los particulares, así como para utilizar esos recursos en el desarrollo de proyectos como el Plan Puebla Panamá, que Calderón se empeña en consumar.
La situación política que busca la oligarquía para pasar las Reformas Estructurales se complica dado que en el país la resistencia de los trabajadores mantiene un paso en aumento y busca nuevas y mas amplias manifestaciones de lucha, que encontrarán una nueva oportunidad de demostración de fuerza los próximos 1º y 2 de mayo.
El gobierno comandado por Felipe Calderón, apoyado en Agustín Carstens, se encuentra hoy presionado por todos lados tanto del imperialismo, como de la oligarquía nacional, en el sentido de avanzar las reformas, en tanto la ultraderecha yunquista manifiesta su convicción de que los rasgos de autoritarismo y fascismo son la vía para conseguir, por medio de la represión al movimiento de masas, los objetivos de los capitalistas y probar que el actual gobierno cumple con las tareas para las cuales fue impuesto.
Así, los señalamientos hechos por los organismos financieros internacionales como el BM, el FMI y la OCDE, responden a la creciente agudización de las contradicciones económicas en América y pretenden apresurar el proceso de privatizaciones y reformas si contemplar que la crisis económica, política y social en nuestro país está engendrando un nuevo oleaje de lucha popular en contra de la oligarquía y el imperialismo materializado en el gobierno de Felipe Calderón.
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