El marco en que transcurren en la actualidad las diversas luchas de la clase obrera y sectores populares se centra en una recuperación de sus tendencias democráticas y revolucionarias, particularmente las que replantean la cuestión de la lucha contra la oligarquía financiera, la política general del régimen y rescatan la cuestión de la lucha por el poder. Este marco histórico se plasma en la grave situación a que llegó el capitalismo y sus clases dominantes, el gran cambio operado en sus fuerzas internas bajo el desplazamiento del viejo nacionalismo burgués por el neoliberalismo, sujeto a los imperialistas y sus instancias internacionales.
Lo político-económico, en concreto, traza un escenario de pauperización continua de las condiciones de vida de las masas como fórmula a la que la clase dominante se abraza para asegurarse la acumulación de capital en apenas 500 monopolios, de un extremo a otro del país, nadie puede engañarse ya con el discurso oficial de marchar en la estabilidad económica o política, el capitalismo está minado por sus contradicciones fundamentales.
Fuera de toda verdad, los partidos de la burguesía, apuestan a sobrellevar y agudizar las condiciones actuales, el PRI y el PAN especialmente acentuando la política de despojos contra el pueblo mexicano, el PRD abocándose en mayor grado a andar por las ramas en materia de las cuestiones políticas centrales, convirtiéndose en colaboracionista con la línea de los monopolios y todas las instancias del régimen, y en algunos casos como el del gobierno del DF, en uno de sus principales artífices.
Este contexto histórico, los políticos de la burguesía afirman poder mantenerlo en los términos del dominio del capital y la gran propiedad privada, su apuesta es a que las masas trabajadoras no logren romper el tradicional marco de luchas económicas y reivindicativas, su ceguera con respecto de las aspiraciones populares les da motivo para creer en que no hay posibilidad de que la política proletaria y revolucionaria de masas pueda abrirse paso de pequeñas batallas, de pequeñas estructuras al despliegue de organismos mucho más amplios que logren dar cause al potencial de la lucha de clases contenido durante tantos años.
Nuestro partido considera que cuando en el movimiento vienen madurando los objetivos generales de la lucha, en medio de grandes dificultades internas, la represión, la persecución y uso de todas las formas de hostilidad ideológica de la burguesía y su régimen; estos objetivos se convierten en elementos de trascendencia para articular de mejor manera el descontento social, para resaltar el papel central del proletariado y dotar de un sistema organizativo democrático y centralizado a la lucha de clases de nuestros días. Los testaferros del capitalismo, bajo su forma neocolonial en México, se encuentran prendidos a servir y servirse del poder del Estado, a asegurarle a la oligarquía financiera el disfrute pleno de su hegemonía, dado su margen de victorias oficialistas apoyadas en el uso de la fuerza militar, las maniobras a espaldas del pueblo y las argucias legal burguesas.
El Frente Único ya no es simplemente una necesidad, hoy es una posibilidad para millones de explotados y oprimidos que no encuentran salida a su difícil situación, que son empujados a la restricción de sus intereses y derechos sin la menor consideración por parte de los monopolios. Ellos constituyen la razón de ser y la fuerza de la lucha por transformar esta sociedad, por ello su organización y su concientización son la única garantía para romper con el estado de cosas existente.
Las condiciones inmediatas, son motivo suficiente para dar pasos concretos en éste sentido, pero también son punto de apoyo insustituible, pues no se trata de lucubrar con propuestas revolucionarias, sino de tener, o bien, crear las condiciones que las pongan en acción. Esto ocurrió especialmente dentro del gobierno foxista en que diversos frentes labraron su unidad, dieron pie a la acción concreta, crearon un ambiente y un nivel de organización, incluso de discusión colectiva, que fuesen garantía para la continuidad, inicialmente, de un proceso de luchas reivindicativas y democráticas.
El encuadramiento de la consolidación del proceso dio pié a diversas organizaciones nacionales en las que ahora se fortalecen varios principios importantes para el futuro inmediato de la lucha de clases: 1.- oposición a las reformas estructurales, 2.- lucha contra la oligarquía financiera y sus monopolios, 3.- lucha antiimperialista, 4.- combate a la política reaccionaria del régimen, 5.- cuestionamiento del oportunismo y sus bases de claudicación, 6.- afrontar la tarea del Frente Único, 7.- trazar la lucha por cambiar el régimen existente, 8.- organizar la protesta popular y enmarcarla en una fase de acumulación de fuerzas.
Para nosotros, aún considerando la diversidad de fuerzas y clases sociales en combate, se destaca que tal fase debe convertirse, propiamente, en un proceso de acumulación revolucionaria de fuerzas de cara a la revolución proletaria, cuestión que se liga directamente a la mejor defensa de todos los intereses inmediatos y generales de los obreros, los trabajadores en general, los campesinos y sus aliados populares.
Los proletarios y sus aliados, en los próximos acontecimientos que se avecinan para el mes de mayo tienen precisamente un ineludible papel, crear un nuevo escenario para la lucha de clases, paralizar al régimen, arrebatarle la iniciativa política y abanderar para largas jornadas, los intereses estratégicos nuestros, estableciendo el momento para los cambios decisivos.
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