La administración de Felipe Calderón, como nuevo baluarte de los intereses del gran capital, demuestra el papel que juega el Estado en el régimen capitalista en que vivimos.
Ahora los trabajadores saben el verdadero interés de la política aplicada por este gobierno, tampoco escapa a su conocimiento el papel que realizan los partidos políticos representados en el parlamento burgués y observan de que lado se han colocado sus representantes sindicales; de hecho pueden identificar el juego, entre los que dicen que nos representan (ya sea en el parlamento o en los sindicatos), la burguesía y su gobierno.
En contraste el nivel de conciencia de los obreros y de los trabajadores se mantiene sin una organización de clase, ya que las alternativas democráticas que ante ellos se presentan no han permeado con contundencia, a pesar de los intentos realizados hasta ahora.
La mayoría de los trabajadores del país no están sindicalizados y los que si lo están, tienen una representación fantasma, por el otorgamiento de contratos de protección a muchos “empresarios” en contubernio con vívales del sindicalismo y funcionarios de las Juntas de Conciliación y Arbitraje tanto locales como federal; el resto esta representado por líderes charros.
En el cordón de producción los trabajadores enfrentamos una explotación atroz, la jornada de trabajo se incrementa, el trabajo a destajo se generaliza. Los materiales y la herramienta de trabajo son cada vez, cuando los hay, de menor calidad.
Se elimina paulatinamente el Contrato Colectivo de Trabajo (CCT), dando lugar a formas de contratación al margen de la ley; en este renglón, para el caso de los trabajadores al servicio del Estado, la cosa es peor ya que realizando funciones de base se contratan como eventuales o por obra determinada, sin prestaciones laborales y sociales. En cada revisión el CCT, salvo raras excepciones, este es mutilado eliminando cláusulas que antes favorecían a los trabajadores, se registra a los trabajadores en el IMSS muy por debajo del salario que realmente perciben.
Estos son algunos de los problemas que hoy predominan en el mundo del trabajo, aspectos que pretenden ser legalizados mediante reformas a la legislación laboral, sin embargo, hoy constituyen actos de ilegalidad, sumergidos en la impunidad, ya que no existe tribunal, ni juez o ministro que las sancione.
Como decíamos líneas arriba, la legislación laboral se esta modificando sin que para ello se cambie la redacción de la actual, los cambios a la ley del IMSS y actualmente a la del ISSSTE, son en suyo cambios a las leyes laborales. Lo mismo pasó cuando se aplicaron los lineamientos del Sistema del Ahorros para el Retiro (SAR).
Esto no quiere decir que el gobierno se conforme con modificar leyes aleatorias, buscará sin lugar a dudas garantizar la legalización de la sobre explotación y la precarización del trabajo, para lo cual se requiere cambiar el contenido de la actual Ley Federal del Trabajo.
Es más, algunos de los portavoces del gobierno, de esos que dicen representar la voluntad popular en el parlamento, se han atrevido a anunciar que lo que sigue es entrarle a la reforma laboral y que eso no pasará del mes de abril, aunque también están preparados para atacar por otro frente, el de la reforma fiscal.
Mientras tanto los trabajadores carentes de una organización de clase, enfrentamos en el trabajo condiciones de inseguridad que ponen en riesgo no sólo nuestra salud e integridad, sino la vida misma. Lo que ocurrió en la mina Pasta de Conchos el año pasado es una muestra de lo que sucede frecuentemente, mientras que las comisiones y subcomisiones de seguridad e higiene duermen en sus laureles, las más de las veces, los que representan a los trabajadores y a las autoridades laborales en esas comisiones son gente sin escrúpulos que aceptan dadivas del patrón para que, aún sin realizarse las inspecciones de rigor se firmen lo reportes favoreciendo siempre a la patronal.
Esto trae como consecuencia que tengamos que enfrentarnos a la producción sin los elementos que puedan garantizar la mínima seguridad para la realización del trabajo, la herramienta no se otorga y en caso de accidentes, la patronal siempre se excusa (amparándose en esos reportes) haciendo que la responsabilidad del accidente recaiga siempre en el trabajador, por lo que evita pagar indemnizaciones y atención médica, así como eximirlos del pago de las primas por seguridad e higiene. Aspectos obligados según la legislación vigente.
La precarización del trabajo trae como consecuencia la disminución de las condiciones de vida, y es originada a partir de esa política que aquí hemos señalado, amén de la inestabilidad en el empleo, que obliga a los trabajadores a prácticamente aceptar esas condiciones por demás nefastas. El alto índice de desempleo es un elemento utilizado por los patrones para garantizar la imposición de esa política, esto permite la contención salarial, la eliminación de prestaciones, la disminución de la plantilla laboral, la contratación individual, la polivalencia laboral, en una palabra la precarización del trabajo junto con la falsa representación sindical y el carácter mercantilista de los tribunales del trabajo. Estas son las cuestiones que se pretenden legalizar con las reformas a la Ley Federal del Trabajo.
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