Cuando todavía no se acaba de digerir la ofensiva capitalista, con las reformas a la Ley del ISSSTE, el Estado por medio de la Secretaría del Trabajo anuncia una depuración de los sindicatos registrados que no están actualizados y la realización de una Convención Minera para elegir a quienes serán sus dirigentes, para su posterior reconocimiento por las autoridades laborales.
Podrían pensar los bien intencionados que una depuración y por consiguiente cancelación de registros sindicales, tiene el objetivo de combatir el charrismo sindical. Pero en realidad es una cortina de humo que pretende darle entrada al sindicalismo blanco y de protección, a que los Contratos Colectivos de Trabajo que queden sin efecto con las cancelaciones de los registros de los sindicatos titulares, además de buscar imponer por la fuerza los consensos con el charrismo para la reforma laboral en puerta y disminuir la resistencia. Muestra de lo anterior, es el programa piloto impulsado por el titular de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del D.F., el perredista Jesús Campos Linas, con la depuración de Contratos Colectivos de Trabajo sin revisión, impulsada en el sexenio pasado y que con los datos que arrojaban dichos contratos que quedaban sin efecto, proceder a desplazarlos por sindicatos y líderes sindicales más cercanos. Así funciona la maquinaria legal burguesa, la opinión de los trabajadores poco importa.
Del mismo modo para la Secretaría del Trabajo no importa, ni reconoce, el paro laboral del 90% de los mineros el pasado 19 de febrero, en protesta del crimen industrial de Pasta de Conchos y en respaldo a Napoleón Gómez Urrutia. Aún, siendo un charro sindical, la opinión y decisión de los mineros es desplazada por criterios gubernamentales, donde desde las altas esferas gubernamentales se han venido tejiendo desde hace más de medio año, las maniobras necesarias para revertir los resultados de la pasada Convención Minera realizada en junio del año pasado. La ahora nueva Convención Minera amañada, busca imponer por la fuerza a su títere Elías Morales, para de esa manera recobrar el terreno perdido por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), recuperándolo para la derecha panista.
Con esos mismos criterios e imposiciones gubernamentales, es que se impusieron los cambios a la Ley del ISSSTE. La protesta generalizada de los trabajadores afectados no importó, sólo se reconoce la opinión de los Comités Ejecutivos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), a quienes a cambio de su descarado apoyo a la patronal, les fueron ofrecidas prerrogativas en el Pensionissste y con quienes ya negociaron el apoyo a la reforma laboral, la cual sólo espera su turno, en espera de que la llamada “semana santa” y las playas artificiales, apagaran las turbulencias desatadas con la nefasta reforma al ISSSTE, de la que ya los capitalistas se regocijan haciendo cuentas alegres por los dividendos que obtendrán.
Sin embargo, a la par el proletariado se agrupa y reagrupa de manera constante, buscando encontrar las formas organizativas adecuadas para detener al actual régimen capitalista, quien con su política neoliberal abiertamente fascista, busca retomar las conquistas económicas, laborales, políticas y sociales que los trabajadores conquistaron a través de muchos años de lucha, aún y cuando algunas en su momento, pudieron parecer concesiones. En muy poco tiempo el proletariado se ha venido reorganizando, aunque no precisamente en sus centros de trabajo, desde la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo, pasando por el Frente Sindical Campesino Indígena Social y Popular, el Diálogo Nacional, alrededor de La Otra Campaña, en la Convención Nacional Democrática y hoy en el Consejo Nacional de Huelga.
A través de su propia experiencia, una gran mayoría del proletariado ha reconocido que la política neoliberal del régimen, va orientada a todas las masas explotadas y por ello hoy el carácter de la lucha ha venido rebasando la lucha inmediata de los centros de trabajo, el sector o rama productiva, reconociendo la necesidad de la unidad para que los actuales procesos de lucha logren éxitos en sus objetivos.
Además, el reciente periodo de algidez y combates en la lucha de clases permiten plantear una ofensiva, de verdadero combate contra la burguesía, tales como el Paro Nacional y la Huelga General, para resarcir los efectos negativos de la política neoliberal, que han repercutido en los salarios de hambre actuales y combatir exitosamente las reformas estructurales, además y lo más importante, es lograr que los actuales procesos de unidad logren revertir el proceso de desarticulación y desorganización actual de la clase obrera y los trabajadores.
Las posibilidades de éxito del Consejo Nacional de Huelga tendrán su primera prueba de fuego con el Paro o Huelga Nacional para el 2 de mayo, pero los retos organizativos no acaban allí, combatir las resistencias de avanzar en la lucha de clases, con las más diversas corrientes ideológicas, algunas organizadas y otras no, con las que, sin abandonar la lucha, se tiene que convivir en objetivos comunes, en perspectiva de una acumulación de fuerzas favorable para detener la actual ofensiva de la derecha neoliberal y poder organizar la resistencia.
Otros aspectos a considerar, es lograr rebasar la lucha coyuntural, la clase obrera y los trabajadores requieren de una organización permanente para enfrentar al capital y la ofensiva de la burguesía, en cuanto a seguridad social sólo es parte de su programa de reformas estructurales. Por lo tanto, es elemental para el pueblo trabajador mantenerse cohesionado para facilitar la lucha, superar el reto, no sólo de definir una táctica organizativa y de lucha adecuada, sino también de lograr unificar a la mayoría de los trabajadores y sus organizaciones alrededor de esa táctica, buscar las maneras de conseguir que se impregne la agitación política y orientar la lucha a posiciones democrático-revolucionarias.
Uno de los retos pendientes, consiste en lograr que, dada la sujeción de parte de la mayoría de los explotados por el corporativismo, que de forma creativa se ofrezcan formas de organización donde tengan un puesto de combate todos aquellos dispuestos a la lucha, tales como los Comités de Defensa Proletaria, donde, sea cual fuere su denominación, se asuman los ejes de lucha y necesidades que actualmente permean en la conciencia de los trabajadores.
Es importante a la par de estas tareas subsanar las conquistas arrebatadas por la burguesía y detener su ofensiva, sino también derrotar las posiciones conciliadoras y entreguistas a la patronal, venciendo tanto ideológica como políticamente al charrismo sindical, revelando la capacidad y fuerza que subyace en la clase trabajadora y la necesidad irrenunciable de sacudirse al corporativismo sindical.
Estas posibilidades y perspectivas, se vienen abriendo paso en el Consejo Nacional de Huelga (CNH) alrededor de la preparación de una Huelga o Paro Nacional para el 2 de Mayo, donde se puede convertir en un hecho histórico de gran trascendencia e importante experiencia de lucha y organización de los trabajadores, además de ser un paso más para impulsar por un lado, la ampliación de las libertades y derechos políticos, como por otro lado, la revolución socialista.
La amplia respuesta que dieron las masas trabajadoras a la convocatoria a luchar contra el fraude electoral y a la formación de la Convención Nacional Democrática, dan muestra que por parte de los trabajadores existe disposición a luchar contra la burguesía, aún y cuando hubiese falta de claridad de las tareas actuales por parte de la mayoría del pueblo trabajador. El esclarecimiento de ello, es tarea de los revolucionarios y comunistas.
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