Número 222 semana del 26 de Mzo. al 01 de Abril de 2007

La reforma del ISSSTE para saquear a los trabajadores

Con el PensionIssste, producto de la primer reforma a la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), que privatiza el fondo de pensiones de los trabajadores del Estado, se abre la posibilidad de que se coticen en la bolsa de valores los fondos y que se desentienda el Estado de la seguridad social, además que abre el camino para futuros cambios a las jubilaciones de los trabajadores de Compañía Federal de Electricidad, Petróleos de México, Gobierno del Distrito Federal y otros que mantienen en sus Contratos Colectivos prestaciones más avanzadas en este rubro, que la mayoría de los trabajadores.

Esta es la primer reforma a la Ley del ISSSTE, la cual se hace a imagen y semejanza de las AFORES del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), si tomamos como experiencia ese modelo que se utilizó para el impulso y aval de dicha reforma, podemos notar como se hizo por partes y se necesitaron 3 reformas para obtener la actual Ley del IMSS y no conforme con ello, la patronal se fue posteriormente sobre los fondos de las jubilaciones de los propios trabajadores del Instituto.

Ello nos hace temer que las prerrogativas que se pretenden obtener de parte de las organizaciones sindicales como el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), para supuestamente favorecer y obtener el apoyo de sus agremiados y de los legisladores, no serán cumplidas por parte del Estado. Por ello podemos afirmar que esta es una primera reforma, que solo abre el camino para las subsiguientes violaciones a los derechos de los trabajadores, principalmente aquellos que a través del tiempo han obtenido en sus condiciones de trabajo prestaciones mas avanzadas a la generalidad. Si tomamos en cuenta que las organizaciones de los trabajadores que administran los Contratos Colectivos y las Condiciones de Trabajo han tomado el papel de la patronal al ser los encargados de diseñar esta reforma regresiva, no podemos esperar un futuro muy halagador en la defensa de los intereses de los trabajadores de parte de estos sindicatos.

El argumento principal de la reforma consiste en evitar que los trabajadores al servicio del estado disfruten de su jubilación. Se plantea al igual que en la reforma del IMSS, que vino a imponer las AFORES y el cambio al Régimen de Jubilaciones y Pensiones de los trabajadores del IMSS, que el nivel de vida de los trabajadores se ha elevado, es decir, que el promedio de vida no es el mismo que cuando se diseñaron las regulaciones de pensiones en IMSS e ISSSTE y en consecuencia, se trata de que en lugar que esto repercuta en mejorar el nivel de vida de los trabajadores, los capitalistas lo utilicen en beneficio de su explotación por más años. Incluso la reforma establece que respecto a la edad de retiro para los trabajadores, en lugar de 50 años para los hombres y 48 para las mujeres, a la entrada en vigor de la ley se fijaría una edad mínima de 51 años para los hombres y de 49 años para las mujeres hasta 2010. Dos años después el requisito de edad se incrementará a 50 a 52 respectivamente y así sucesivamente hasta llegar a 60 años de edad en 20 años.

Otro argumento central consistente en la supuesta descapitalización del Instituto, lo que realmente resulta ser una burda falacia. Si tomamos en cuenta, en primer lugar que el ISSSTE no fue diseñado para obtener ganancias, sino como una prestación social y por lo tanto tiene y debe ser subsidiado con el pago de impuestos creados exprofeso para ello con las cuotas obrero-patronales. Además, lo que viene hacer la reforma es resguardar a los verdaderos responsables de la corrupción en el Instituto y que por años lo han usado como una forma de enriquecerse, igual que todas las instituciones sociales y por ello las demandas de auditoría jamás han prosperado.

Lo anterior se suma a toda la serie de transformaciones sociales que se han hecho y las que vienen en camino, las cuales tienden a acabar con el modelo de estado llamado benefactor e imponer el modelo neoliberal más reaccionario, la reforma a la Ley Federal del Trabajo, las privatizaciones de los energéticos, la reforma fiscal, etc.; todo ello para beneplácito de los capitalistas y sus organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional.

En el fondo de la reforma, existe el interés de los capitalistas por hacer uso de los fondos de pensiones, aún y cuando no hay forma de ocultarlo y se plantee la inversión de estos en obras de supuesto beneficio social, pues el planteamiento consiste en que los fondos manejados por la administradora del ISSSTE serán invertidos bajo el régimen del Sistema de Ahorro para el Retiro, pero a diferencia de las AFORES del IMSS, aparentemente se privilegiará que se canalice en vivienda, petroquímica, gas y carreteras de cuota. Esto, en la falsa interpretación de evitar que los fondos se utilicen en inversiones de riesgo, sin embargo, aún y cuando inicialmente en la primera reforma del IMSS, se planteo del mismo modo, hoy no existen impedimentos para ello.

Los supuestos beneficios de la reforma, consistentes en que el Estado incrementará sus aportaciones obligatorias a la seguridad social de 19.75 del salario de cotización a 25.14 por ciento, que el Gobierno Federal aportará ocho mil millones de pesos en los siguientes tres años para invertirlos en la infraestructura médica, hospitalaria y en el abasto de medicamentos, la adquisición de equipo y la contratación de personal médico y el establecimiento que el gobierno federal también aportará dos mil millones de pesos para ampliar la cobertura del fondo de préstamos personales incrementándose el número de créditos en más de 25 por ciento, además que también plantea el otorgamiento de siete mil créditos para adquisición de vivienda a jubilados y pensionados, con un subsidio de cerca de 30 mil pesos por crédito; en la práctica se convierte en un soborno a la conciencia de los trabajadores para lograr que la reforma sea lo más ampliamente aceptada.

Con ello, como en anteriores y subsiguientes contrarreformas, el Estado y los capitalistas le apuestan dividir a la clase trabajadora, pues en el fondo, se plantea la individualización de las pensiones y acaba con este derecho laboral colectivo. De esta manera, con este nuevo sistema de pensiones propuesto, se individualizan los riesgos para alcanzar una pensión y asegurar condiciones de sobrevivencia, además se retorna la seguridad social a los viejos esquemas mutualistas, donde los propios trabajadores enfrentaban sus riegos y costos de atención. De esta manera, los avances sociales de los trabajadores en materia de beneficios sociales, quedan rebasados, con la salvedad de que hoy son las organizaciones sindicales corrompidas las principales impulsoras de estos cambios retrógradas que van en detrimento de las conquistas de los trabajadores.

No se ha ocultado que esta reforma fue producto de negociaciones a espaldas de los trabajadores, entre el Gobierno Federal con Elba Esther Gordillo y Joel Ayala, a nombre de la FSTSE y el SNTE, principales organizaciones sindicales afectadas por la reforma y que producto de estas negociaciones y a cambio de ello, se preparan también otras, principalmente a la Ley Federal del Trabajo, las cuales tendrán que ser enfrentadas por los trabajadores en franca desventaja, por su desarticulación como clase y por los vínculos entre el corporativismo sindical y los encargados de legislar. Por ello, la respuesta de las organizaciones democráticas e independientes, hoy tiene que ser más agresiva y la unidad de clase se convierte, hoy en una necesidad histórica.
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