En estos días se reúne el consejo de seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), conformado por China, Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido, más Alemania, quien es miembro no permanente de este organismo. Entre los temas a tratar se encuentra el de Irán, a quien piden detenga su enriquecimiento de uranio, con el argumento de que este es utilizado para la producción de armas nucleares.
Ante eso, sigue la amenaza por parte de los Estados Unidos de hacer una incursión militar “preventiva”, ahora le llaman así a la invasión militar que se prepara contra Irán, con el pretexto de detener el peligro, debido a que se especula con que las supuestas armas que se producen en Irán vayan a parar a manos de terroristas.
A cuatro años de la invasión a Irak, país que se ha sumido aún más en la pobreza a raíz de la invasión imperialista de los yanquis y sus aliados europeos, donde cientos de civiles han muerto y miles huyen a otros países de Medio Oriente para no ser victimas de la guerra, ahora se pretende hacer lo mismo con Irán, el argumento, la lucha contra el terrorismo. Para “proteger la democracia y la paz mundial”, se recurre a la guerra.
Dado que Bush no ha podido convencer del todo a los estadounidenses de realizar una incursión militar a Irán, lo cual trata de hacer a toda costa, pues no puede dejar de lado que en territorio iraní se encuentran grandes reservas de gas natural y de petróleo, además de que está comprometida su tendencia a acaparar la energía atómica, conjunto que representa un cuantioso botín, sobre todo para un país, como los Estados Unidos, que depende de las reservas de hidrocarburos de otros países.
Debido a lo anterior, el imperialismo yanqui hace uso de todas las herramientas a su alcance, por ello recurre a la ONU, quién siempre se ha supeditado a favor de los intereses del imperialismo y no juega más que un papel de títere en los conflictos entre países, siempre salvaguardando los intereses de la oligarquía financiera.
La ONU, por un lado critica que en Irán, Líbano y Siria se estén fabricando armas, países que por cierto no se han alineado a la política yanqui, por lo que son considerados como parte del “eje del mal” y semilleros de grupos terroristas, pero, al mismo tiempo, es incapaz de criticar al complejo militar-industrial más grande del mundo, y el uso de armas de destrucción masiva que han utilizado los yanquis y sus aliados en Afganistán e Irak, ó el hecho de que Israel avance en cuanto a tecnología militar.
Otro de los argumentos en contra de Irán es que abastece de armas a los rebeldes iraquíes, a los afganos, a los talibanes y a Al Qaeda, además de que se le acusa de entrometerse en asuntos internos de Irak y Afganistán, lo cual pone en peligro la paz de la región, lo cierto es que por años, quien se ha entrometido en asuntos internos de estos países y otros ha sido el imperialismo yanqui. Ejemplo de ello fue la ayuda que les prestaron el gobierno y el ejército yanqui a los afganos contra los soviéticos, el visto bueno a la invasión iraquí sobre Irán durante la administración de Bush padre, estos, sólo por mencionar algunos, ya que el imperialismo yanqui se ha caracterizado por entrometerse en asuntos internos de varios países africanos y latinoamericanos.
Una de las formas de presionar al gobierno iraní para detener su enriquecimiento de uranio, es la amenaza de un embargo económico mayor al que ya vive, la cancelación de créditos a las empresas iranís. Para presionar a otros países a que se alineen a favor del imperialismo yanqui y den su visto bueno hacia una mayor presión, ya preparan la sanción económica a los países cuyas empresas mantengan inversiones con Irán.
No sería raro que el imperialismo yanqui y sus aliados utilicen los conflictos políticos existentes en Irán, que buscarán, como lo hicieron en Irak y Afganistán la ayuda de los opositores del actual gobierno para desencadenar mayores conflictos internos que tal vez permitan una “incursión preventiva” o de “ayuda humanitaria”, que en la vía de los hechos significaría la presencia las Fuerzas de Paz de la ONU, mejor conocidos como cascos azules, tal y como ya ocurre en otros países de Medio Oriente y Oriente Próximo.
Ante las acusaciones del imperialismo yanqui y de los miembros del consejo de seguridad de la ONU, Irán se defiende argumentando que tiene derecho a utilizar el uranio para crear energía eléctrica, que no ha utilizado el uranio para la producción de armas nucleares, argumentos que no son tomados como válidos ante sus jueces, ya que Irán no se somete por completo a los designios del imperialismo yanqui, aunque tampoco es un país antiimperialista y democrático.
La amenaza sobre Irán se vuelve más latente sí se considera que por la región geográfica en la que se encuentra, está rodeado de países y lugares donde hay tropas militares yanquis ó cascos azules como es el caso de Afganistán, Irak, el Golfo pérsico y Turquía. Por países con potentes armas nucleares, como es el caso de Pakistán y de países que en la región son aliados incondicionales del imperialismo yanqui, como es el caso de Israel.
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