Número 222 semana del 26 de Mzo. al 01 de Abril de 2007

Desabasto de agua
en colonias populares

A nivel nacional aproximadamente 11 millones de mexicanos no cuentan con el servicio de abastecimiento de agua potable, de los cuales unos 200 mil habitan en la Ciudad de México, el agua que se consume en esta entidad proviene de la red, el 70% de se suministra del subsuelo, es decir, extraídos de los 500 pozos que están habilitados en la Ciudad, la parte restante proviene del sistema Cutzamala, del sistema del Lerma y de los Manantiales del sur poniente de la Ciudad.

Según el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática, más de un millón de habitantes del Distrito Federal reciben el agua por “tandeo”, es decir, que aunque cuentan con red de distribución no tienen el suministro de manera permanente. Por cierto que la red primaria cuenta ya con una antigüedad de 50 años, lo mismo que la red secundaria en la zona centro de la Ciudad.

La escasez y el desabasto la padecen fundamentalmente las personas pobres, que excluidos del desarrollo urbano tienen que bregar para conseguir el agua en medio de tortuosas gestiones para hacer llegar los carros tanques a sus comunidades y viviendas. En contraste con los servicios con que cuentan las familias ricas.

No sólo las zonas urbanas enfrentan este problema, de hecho, son las zonas rurales las que más enfrentan los padecimientos de no contar con agua potable, tan sólo en Veracruz 6 municipios con una población conjunta de más de 600 mil habitantes no cuentan con gota alguna; Mixtla de Altamirano, Tatahuicapan de Juárez, Astacinga, Ilamatlan, Texistepec y Tehuipango, son municipios que aparentemente cuentan con organismos operadores, pero no tienen la mínima infraestructura para la prestación del servicio. Aunque el problema de la carencia no es el único al que se enfrentan los sectores vulnerables, también enfrentan los efectos a la salud por la contaminación de los cuerpos de agua, por ejemplo, el año pasado en el mismo estado en el municipio de Tlacotepec de Mejía, hubo 150 mil contagiados de rota-virus por agua contaminada, los cuales tuvieron que ser atendidos en diversos hospitales, dicha epidemia terminó con el deceso de 4 menores de edad.

Mientras esto sucede el negocio de agua embotellada es monopolizado por unas cuantas trasnacionales, destaca el contrato signado entre la Cervecería Modelo y la Compañía Nestlé para la comercialización de agua embotellada, hoy por hoy el mercado esta acaparado por las siguientes empresas: Danone con su marca Bonafont con un 35%, Coca Cola con su marca Ciel con el 20%, Pepsicola con su marca e-pura también con el 20%, Nestlé con su marca Santa María tiene el 25%, del mercado, ésta última trasnacional maneja alrededor del mundo más de 70 marcas de agua embotellada.

Es obvio que los problemas de desabasto intensifican el consumo del agua embotellada, hoy se preparan esas y otras marcas para ofertar el agua en embases de hasta 15 litros. Además los procesos técnicos de potabilización que estas empresas utilizan son los mismos que utiliza el sector público: osmosis inversa, ionización y/o ozonificación; pero el gobierno no invierte en ellos, mucho se ha señalado que México ocupa el segundo lugar a nivel mundial en consumo de agua embotellada.

El Gobierno del Distrito Federal (GDF), desde hace 15 años ha estado diseñando un proyecto denominado de sectorización de la red, mediante el cual se propone entre otras cosas “resolver problemas técnicos” para cortar el suministro por sectores, este objetivo ha sido planteado desde el año 1993 por la Compañía Ondeo (Suez) con la intención de garantizar el pago puntual del servicio por los consumidores.

La justificación hasta ahora manejada por el GDF ante los problemas de desabasto, es que se requiere dar mantenimiento a la infraestructura hidráulica, esa fue la explicación cuando colonias populares de la Delegación Venustiano Carranza como el Peñón de los Baños, Los Arenales y otras, enfrentaron un periodo de tres meses sin el suministro, curiosamente el problema no afectó el servicio hidráulico del Aeropuerto ni a los Hoteles que se encuentran en la misma zona.

Esto, como dijimos líneas arriba deja la mesa puesta para el excelente negocio de vender agua a quien en una situación de necesidad la tenga que comprar a cualquier precio, lo que, sin lugar a dudas, acentúa las limitaciones de los sectores populares. En realidad, esto es lo que menos le interesa a quien hoy gobierna en la ciudad.

Para el caso de la zona oriente que comprende a numerosas colonias de la delegación Iztapalapa y algunas de Tláhuac, que reciben el suministro de acuaférico proveniente del Sistema Cutzamala la justificación es la ya mencionada, con el agregado de que se trata de una zona bastante elevada y lejana lo que dificulta el traslado del agua, debido a que la presión del fluido disminuye. Lo cierto es que más del 35% del liquido se desperdicia por las fugas que presenta la red, fugas que para el caso de la red secundaria pretenden ser corregidas “vendando” la parte afectada con cámara de llantas de bicicleta, cirugía obligada ya que el GDF y el sistema de aguas así como las “autoridades” de las 16 delegaciones políticas escamotean el material y la herramienta de trabajo argumentando que no hay recursos.

Por otro lado la disponibilidad de agua se reduce de manera drástica debido a la concentración de población en grandes centros urbanos, la cual se realiza sin planes de urbanización adecuados, los estudios de factibilidad se otorgan como si fueran asunto común sin revisar siquiera la disponibilidad del recurso, de esto se han favorecido las inmobiliarias como GEO, ARA, que incrementan sus ganancias a costa de intensificar mas el problema de abasto de agua potable.

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