En contra de la clase obrera se levanta la dinámica política del régimen, misma que se encausa a objetivos específicos, evidentemente no son los que pregona en los últimos días, donde destacó desde sus diversos poderes y ángulos (sumándose las declaraciones de los oligarcas), la demagogia por compromiso, para cubrir las formas; tal como Calderón declaró cerrados sus días de prueba, como gloriosos y exitosos, cuando simplemente rema en medio de graves condiciones de vida del pueblo, aprovechando nuestra penuria, así mismo pretenden cobijarse con el nombre de defensores del pueblo cuando no hacen otra cosa que continuar una tendencia contraria a nuestros intereses.
De los objetivos generales del régimen por asegurar los grandes negocios a sus socios imperialistas, se abunda en éste número, por ello nos concentraremos en las cuestiones políticas que éste tiene en primer plano para hacer que se cumplan los objetivos de privatizar y oprimir a los trabajadores sin que haya ninguna restricción a sus apetitos de plusvalía.
La situación indica que el régimen se aplica en éste sentido a desmantelar toda la inconformidad política que existe en su entorno inmediato, máxime la patente inconformidad proletaria, que le vienen restando credibilidad y seguridad en sus acciones económicas todas estas manufacturadas en las oficinas de los grandes monopolios y de los organismos internacionales del capital.
Para esto los estrategas de Calderón se encargan de elaborarle propuestas y discursos de aparente independencia con respecto a sus patrones nacionales y extranjeros, pero como no pasan de eso, difícilmente tienen posibilidad de convencer, así que recurren a su segundo nivel de farsa aprovechando la experiencia del año pasado para ejercer el monopolio de los medios de comunicación y lanzar a sus comunicólogos a convencer de las bondades del fascismo, del reaccionarismo, del entreguismo y de la visión empresarial, por lo menos en la búsqueda de generar una amplia confusión en el país; sin adelantar un paso en los problemas nacionales como puede verse del caso de Oaxaca, los salarios mínimos y la súper-explotación a que nos someten cotidianamente los burgueses.
Para asegurarse que los monopolios consoliden la línea de reformas estratégicas, antes los capitalistas saben que el enemigo a vencer son los trabajadores, sus movimientos y las estructuras frentistas que se dibujan a nivel nacional, por esta razón pretenden “arrebatar banderas al movimiento” bajo el supuesto de que el Estado de Derecho lo resuelve y lo puede todo.
Tan pronto la idea del Frente Único corre por las extensas vertientes del movimiento organizado los burgueses y sus partidos se han puesto a disuadirnos de esos caminos de negación de la propiedad privada y colectivización de la misma, nada cándidos perciben que han levantado en su contra a las masas, ahora buscan embaucarnos en el cuento de que nada ni nadie controla la economía, que el sistema opera afectando por igual a ricos y pobres.
Uno de los puntos de apoyo del régimen, es que la institucionalidad funcione para aplastar los anhelos del pueblo, así como viene haciéndolo en relación con la desarticulación de las huelgas, y sin embargo, va aumentando diariamente el número de emplazamientos a huelga, el malestar cunde en la población y se transforma en comunicación cotidiana de los diversos problemas económicos que nos aquejan, de nuestra manera de resolver la situación y nuestro rechazo a las conductas de la oligarquía financiera.
La clase obrera se percata que lo mismo el PAN que el PRI y el PRD, no hacen más que negociar con nuestros intereses llevando la situación a lo más insoportable posible, sin que les importe el abismo que nos separa ya hasta en los problemas menudos de nuestro viacrucis.
Así, partiendo desde abajo, la unidad que se teje es natural en lo más profundo de su posición de clase y en lo más concreto de su costura práctica, sin embalajes especiales, sin ilusiones nacional-burguesas, sin cargas sectarias.
Esta unidad que se teje en el principio de la alianza obrera, campesina y popular, tiene sus propios avatares, tiene sus inercias, sus problemáticas, sus adelantos y retrocesos, sus desengaños respecto de las anteriores visiones simplistas, no obstante, está creando una noción proletaria concreta sobre la política a seguir.
Hoy los trabajadores, los demócratas y revolucionarios estamos interesados a fondo en hacer avanzar el camino de la etapa de lucha actual, la amplia relación nos ha enseñado a cuidar las contradicciones de ésta fase, a permitirnos resolverlas en los marcos de la lucha de clases, a entablar nuestros procesos y jornadas de movilización en un debate abierto, fraterno, que nos exija a todos entregar lo mejor de nuestras organizaciones al bien común de levantar el Frente Único y confrontar a la oligarquía financiera y sus monopolios.
Incluso los manejos de la burguesía y sus partidos van chocando con el frente organizado de las organizaciones de masas, a pesar de mil dificultades que se presentan, a pesar de nuestras limitaciones materiales y nuestras insuficiencias en el análisis.
Seguimos batallando por reforzar las tareas de los sindicatos, y de la clase obrera en sí, en los términos de que sólo ésta puede potenciar en alta medida el esfuerzo revolucionario y la lucha contra el capitalismo. Indudablemente que en éste terreno la tarea es titánica, mas el esfuerzo de cada luchador, de cada obrero consciente, de cada campesino esclarecido en su papel, de cada joven abnegado a convertirse en digno combatiente; lo podrán todo.
Pero necesitamos operar en un amplio sistema de organizaciones, en una extensa red de estructuras de clase y especialmente esparcir la organización del partido comunista por todo el país, en la idea de partido de clase, que ya hoy en el movimiento de masas nadie podría negar la necesidad de una organización así.
Así pues, las mismas organizaciones y luchas espontáneas que se suceden, deben seguir la ruta de su articulación, incluso aquellas luchas donde los primeros encuentros con el régimen resultan contraproducentes, ineficaces o desfasadas del momento, los comunistas decimos que son importantes, mas debe apoyarse su elevación de clase y su organización para que vayan debatiendo interiormente sobre la importancia de la táctica
Todos los procesos de lucha cuentan y contribuyen a la etapa de acumulación revolucionaria de fuerzas, pues sin exclusión alguna se trata de combates contra la oligarquía, contra sus fuerzas represivas, contra la miseria, contra el capital, sin embargo, es importante que en su desarrollo ulterior definitivamente superen su disgregación actual, su gremialismo y su debilidad política para que fortalezcan el frente de masas tal como se requiere para cambiar la correlación actual.
Las tareas que hoy tenemos se enfocan a mantener la lucha popular contra el régimen, elevar nuestra conciencia política general cómo trabajadores, impulsar la concepción proletaria del proceso, articular el programa democrático-revolucionario, destacar por sobre todas las cosas la unidad de todos los frentes, y actuar en la práctica conforme a la estructuración del frente único contra el capital.
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