Número 221 semana del 19 al 25 de Marzo de 2007

El movimiento obrero se reactiva

El movimiento obrero y sindical democrático en la actualidad vive momentos de algidez que contrarrestan la aparente crisis de los últimos tiempos, pero todavía, se tienen que superar ciertos elementos como: la apatía, la dispersión organizativa, el sectarismo y la falta de una perspectiva política de clase.

El aparente problema de la apatía y la pereza ideológica de las masas obreras, es producto de la manipulación y el oportunismo de quienes se han erigido como dirigentes de las organizaciones sindicales a través del proceso histórico que ha vivido. La mayoría de las organizaciones sindicales registradas en la actualidad, salvo honrosas excepciones, se han convertido en verdadero botín de hampones que se benefician del sistema y que durante más de 70 años existieron bajo la tutela priísta y hoy se repliegan al gobierno en turno de la derecha más reaccionaria.

La prueba más fehaciente de que los trabajadores no permanecen estáticos como quisieran los capitalistas, es la necesidad que tiene el sistema de sostener todo el aparato burocrático llamado tribunales del trabajo y que consiste en una Junta Local de Conciliación y Arbitraje en cada ciudad del país, las Juntas Federales de Conciliación, dependientes de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social, las Procuradurías de la Defensa del Trabajo que funcionan como abogados de oficio, la supuesta representación tripartita (obrera-patronal-gobierno) en cada Junta Local y Federal, además de la representación tripartita en cada Junta Especial por cada rama productiva, la cual supuestamente es elegida en simulaciones de convenciones de cada rama de la producción.

Todo ello para atender las miles de demandas de los trabajadores que son etiquetados de “conflictivos” por la patronal y producto de estas purgas que le permitan a los empresarios mantener una estabilidad laboral y una paz social, que en concreto llamaríamos explotación, además de arbitrar entre los intereses obrero-patronales con la simulación de revisión salarial de cada año y entre los conflictos inter-charriles.

Todo este enfado hacia el aparato burocrático y corporativo debe ser canalizado con una organización que contrarrestase sus efectos negativos, además de organizar a los elementos más conscientes para combatir todo este aparato. En lugar de ello, muchos sindicatos en otros tiempos democráticos y combativos han terminado por ser absorbidos por el sistema y coludirse con él. Prueba de ello, es que muchos terminaron enchufados a la Unión Nacional de Trabajadores y el PRD. La titularidad de las Juntas de Conciliación donde gobierna el PRD, caso de Michoacán y el D.F. no ha variado un ápice esta política de control, antes al contrario, se han servido de él.

Es entonces que la apatía de la mayoría de las masas obreras, si nos basáramos únicamente en estos elementos, tendría plena justificación; sin embargo, son precisamente estos y otros elementos, los que justifican la rebeldía y la organización contra el sistema de explotación bajo el que vivimos los asalariados.

Una forma mecánica de ver la lucha contra el sistema, sería organizar fábrica por fábrica y sector por sector a los trabajadores y allí en su centro de trabajo, combatir el charrismo sindical y a la patronal, arrancándole contratos de trabajo de impacto sobre nuestras condiciones de vida. Pero otra manera es, que sin renunciar a lo anterior, y poniendo mayor atención a las ramas productivas mas estratégicas, se realizase una propaganda y agitación, la cual, además de las denuncias de los problemas económicos, políticos y sociales en los cuales se interesan las masas explotadas, debe influir en la conciencia de ellos, para lograr la organización más amplia posible; ésta a su vez, por supuesto que debería organizarse por sector o afinidad laboral, de tal forma que le permitiese organizar la lucha de manera profesional. Pero esto no es posible cuando se le ha inculcado a las masas oprimidas el egoísmo e individualismo y que se refleja en la organización sindical en el sectarismo y en la lucha por cotos de poder.

Si vemos el tipo de respuesta que han dado las masas en los diversos movimientos sociales, políticos y sindicales, podemos notar la disposición que existe a la lucha contra los capitalistas. Sin embargo, las diversas organizaciones que han convergido en estos frentes de lucha, desde La otra campaña, la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo, los Diálogos Nacionales, la Convención Nacional Democrática, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, etc.; carecen hoy de una estructura organizativa que les permita formar y educar a los nuevos luchadores sociales que surgen a diario. Esto que puede ser un defecto, se comprende, como parte del proceso mismo de convergencia, pues tiene que surgir a partir de una necesidad y no como producto de elucubraciones. Ello nos lleva a la posibilidad y necesidad de organizar desde la izquierda revolucionaria, por llamarlo de esa manera, a las masas descontentas que a diario buscan las opciones organizativas que respondan a su necesidad de luchar y combatir no sólo los efectos del capitalismo sino al capital mismo. En el entendido de que no basta ya luchar en contra de los efectos del capitalismo en el centro de trabajo, la escuela, el ejido o la colonia, sino que el combate debe ser hoy contra el sistema mismo, aún y cuando la forma que adquiera, pueda ser local, barrial, o por centro de trabajo, pero en su contenido, debe ser para organizar la destrucción del sistema capitalista.

Es por ello que los revolucionarios y los comunistas debemos poner hoy mucha mayor atención a los problemas generales del pueblo trabajador y convertir cualquier denuncia particular en agitación política general, que explique a los oprimidos la perspectiva socialista y comunista como única solución a los problemas sociales que vivimos a diario y la organización como única vía para poder combatir de manera mas profesional a la patronal y sus aliados.

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