Como muestra de la preponderancia de Bush, los presidentes de Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México tuvieron que encargarle a las fuerzas represivas de sus respectivos países que armaran grandes operativos de seguridad, en los cuales destacaron por su presencia los militares, también se conto con la presencia de agentes del servicio secreto estadounidense para resguardar la seguridad de ese imperialista.
Lo anterior no impidió que miles de latinoamericanos salieran a las calles a protestar por la presencia de Bush, cabe mencionar, que no sólo se realizaron movilizaciones en los países donde estuvo Bush, las protestas se extendieron prácticamente a lo largo y ancho de América Latina.
En las protestas por la presencia de Bush en América Latina, no se dejó de lado el repudio a la guerra imperialista en Afganistán, Irak, sin dejar de lado que en la mira se encuentre ahora Irán, lo cual refleja, la solidaridad de los pueblos latinoamericanos con los pueblos en Medio Oriente.
Los temas centrales de la visita de Bush fueron, el libre comercio, los biocombustibles y el tema migratorio. Bush, continúo con su discurso acerca de la necesidad de erradicar de la pobreza en América Latina, sin embargo, el presupuesto que se ha pedido avale el Congreso de Estados Unidos es sobre todo para gasto militar, además, en estos días se sigue expulsando a cientos de latinoamericanos pobres que se encuentran ilegalmente en Estados Unidos.
Fieles al imperialismo yanqui, unos en mayor medida que otros, a pesar de que en sus discursos dicen no subordinarse ante los Estados Unidos, los presidentes de Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México, han recibido las instrucciones a seguir en el próximo periodo. De realizar la tarea que el imperialismo yanqui les ha encomendado, pueden ser acreedores a recompensas, por ejemplo, en el caso de Brasil, que pretende ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas.
En Brasil el tema inevitable fue el de los biocombustibles, puesto que el imperialismo yanqui busca un abastecedor de energéticos, que no le cause los problemas que le ocasionan Venezuela e Irán en este sentido se firmó un acuerdo sobre el etanol.
Cuando hablamos de biocombustibles, nos referimos a la fabricación de energéticos con productos agrícolas como el maíz y la caña de azúcar, materias primas que se producen en los países pobres, con lo cual se acentuaría aún más la neocolonización de los países latinoamericanos.
En el caso de Brasil, significa que se tendrá que producir más caña de azúcar para poder abastecer la cantidad pedida por los Estados Unidos, de tal forma que afectaría a miles de campesinos que se verán expropiados de sus tierras que serán utilizadas para sembrar la caña de azúcar y se verán obligados a migrar hacia las zonas pobres de las grandes ciudades.
El tema principal tuvo que ver con el posible Tratado de Libre Comercio que Estados Unidos pretende firmar con Uruguay, Bush declaró que se trata de “realizar un comercio libre, donde los pueblos se sientan cómodos”. Uruguay es uno de los cinco países que ha impulsado el Mercosur, así como la integración económica y regional de los países del extremo sur del continente, para el imperialismo yanqui es importante someter a sus designios económicos y políticos esta parte del continente.
Tres fueron los temas en la agenda entre Álvaro Uribe, presidente de Colombia y Bush, el “Plan Colombia”, que este año recibirá más apoyo económico para enfrentar al narcotráfico y la guerrilla, el Tratado de Libre Comercio que trae mejores beneficios para Estados Unidos y la producción de biocombustibles.
Colombia produce actualmente un millón cincuenta mil litros diarios de alcohol carburante, ésta es una de las razones por las cuales los Estados Unidos consideran mantener una relación estratégica con el gobierno colombiano, pues les garantiza el suministro de este biocombustible a cambio un supuesto apoyo en gasto militar, que en realidad significa la militarización de Colombia.
En medio de la deportación de cientos de guatemaltecos por parte de las autoridades migratorias de Estados Unidos, Bush se entrevisto con Oscar Berger, presidente de Guatemala, a pesar de que uno de los temas obligados era el migratorio, sobre este no se paso más allá de un declaración por parte de Bush sobre que se continuará el camino para avanzar hacia una reforma migratoria.
Por otro lado, ambos presidentes acordaron dar pasos firmes para la consolidación del Tratado de Libre Comercio que mantienen. Los acuerdos más firmes se hicieron en materia de lucha contra el narcotráfico, lo cual implica el entrenamiento de militares guatemaltecos por parte de soldados yanquis.
Tal vez la entrevista más esperada fue la de Bush y Calderón, sin embargo, los resultados fueron nulos, en el tema migratorio sólo se obtuvo una promesa de avanzar hacia una reforma migratoria amplia, mientras que Calderón se limitó a decir que México cumple con su parte de la seguridad en la lucha contra el narcotráfico.
La lucha contra el imperialismo debe ir más allá de la defensa de la soberanía de los países, tiene que trascender de tal forma que los trabajadores y demás sectores populares de los países oprimidos por el imperialismo yanqui, europeo y asiático, tomen conciencia que enfrentan a un enemigo común, ese no es otro que el capitalismo, el cual ante su sed de ganancias explota lo mismo al obrero mexicano que al obrero hindú, que ante la necesidad de materias primas o combustibles tiene injerencia política sobre los gobiernos de los países para abrir las puertas y apropiarse de los recursos naturales de los países pobres.
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