Número 221 semana del 19 al 25 de Marzo de 2007

Costos políticos del enriquecimiento extremo

Carlos Slim que durante los 12 meses del 2006, llevó a sus bolsillos nada menos que 2.2 millones de dólares… ¡Por hora! Producto de la explotación del trabajo ajeno, sangre y carne de los trabajadores convertido en capital y riqueza que debe ser expropiada. Así, el Señor Explotador del Trabajo Ajeno, se encuentra muy cerca de otros dos de igual calaña: Bill Gates, de Microsoft (56 MMD) y Warren Buffet (52 MMD) considerados el 1º y el 2º de su lista de los más ricos del mundo, respectivamente.

Y sin embargo, el precio del salario mínimo vigente en la actualidad es de $50.57 al día, ¿qué alcanza a comprar con esta miseria de salario un trabajador? Según el Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM (CAM-UNAM), el costo de la canasta obrera indispensable (COI) en 2006 fue de $288.23, por lo que con el salario mínimo general actual, solamente se puede adquirir 17.54 por ciento de dicha canasta básica ¿Y cuantos salarios mínimos se podrían pagar con los 2.2. MMD que por cada hora de los 12 meses del 2006 Carlos Slim Helú estuvo ganado para llevarlos a sus bolsillos.

El INEGI revela que de 42,846,141 trabajadores que componen la población ocupada a nivel nacional, 5,589,264 de trabajadores mexicanos ganan hasta un salario mínimo diario, es decir, el 13.04 por ciento de los trabajadores ocupados gana hasta $50.57, lo cual los condena a un nivel de ingreso de extrema pobreza. Y en el caso del estado de Guerrero, donde gobierna Zeferino Torreblanca Galindo del PRD, como en otros estados del país, hay personas que a pesar de trabajar, ni siquiera salario mínimo reciben. Así, el precio de la canasta obrera indispensable respecto del poder de compra de un salario mínimo ha evolucionado geométrica y adversamente a las condiciones de vida y a la naturaleza humana del proletariado y el conjunto de los trabajadores: en 1982, con el salario mínimo de ese año, se podría adquirir el 94.30 por ciento de la Canasta Obrera Indispensable (COI); en 1994, el 20.10 por ciento; en el 2000, el 21.80 por ciento; y ahora en el 2007, apenas, el salario mínimo, alcanza para comprar el 17.54 por ciento de la COI.

Por eso, la lucha de clases, la lucha de los explotados contra los explotadores, no es un invento ni la idea de algunos “agitadores profesionales”. Existe por las contradicciones materiales que brotan de la sociedad capitalista. El que cientos de miles de trabajadores empiecen a exigir en las calles el aumento salarial de emergencia y el control de precios (que el salario mínimo alcance para que un obrero, un trabajador pueda comprar una COI) por eso, la movilización del 1º de mayo y el paro nacional del 2 de mayo toman este rumbo.

Por eso, Carlos Slim, quien inicialmente apoyaba a AMLO antes que ha Fecal, para lavar el lodo y la sangre que chorrean sus capitales, quiere arrojar desde el olimpo de su dictadura capitalista, unas cuantas migajas de mendrugos, unas cuantas limosnas a través de su demagógica filantropía vociferando con toda crueldad: “No me importa lo que diga la gente”. Bueno en todo caso si algo hace de esas llamadas acciones (si acciones como en Telmex, Grupo Carso, Telcel, Sanborns, Saks Fifth Avenue, CompUSA, en el Centro Histórico –concesionado por AMLO- y las que mantiene en la Bolsa Mexicana de Valores) es seguro que será con cargo a la hacienda pública, como lo hacen todos los explotadores del mundo, dan una bendición deducible de impuestos que es una buena manera de ganar simpatías tratando de esconder su crimen capital como explotador: filantropía que chorrea sangre y lodo por todos sus poros.

Así están las cosas por estos días.

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