Número 221 semana del 19 al 25 de Marzo de 2007

Hacinamiento en las zonas urbanas

La migración del campo a la ciudad de personas de escasos recursos económicos implica mayores problemas a su condición de pobreza, alojarse en barracas, el tener sólo acceso a trabajos eventuales y mal remunerados, tiene como consecuencia que no cuenten con los recursos necesarios para alimentarse adecuadamente, por otro lado, viven en espacios pequeños, cuartos de lámina de cartón o metal, que hacen las veces de dormitorio, comedor al mismo tiempo, se comparte un solo cuarto, mal ventilado y sin iluminación natural, entre más de 4 ó 5 personas, es decir, viven hacinados.

Cuando hace frió o llueve, tienen mala ventilación, no cuentan con adecuadas condiciones para su aseo personal, ni para preparar sus alimentos. De tal forma, que su higiene disminuye, comen alimentos baratos, envasados con escaso valor nutricional, no cuentan con servicio de recolección de basura ni agua potable, son más frecuentes la transmisión de enfermedades infecciosas, como la diarrea, las afecciones de la piel y todas las infecciones respiratorias.

Si alguna de las personas que viven en esa habitación enferma de cualquier infección, es probable que rápidamente contagie a los demás, si no comen bien y no pueden guardar condiciones adecuadas de higiene, incluso de infecciones como la tuberculosis o las de transmisión sexual.

El proceso de industrialización y la creación mal planificada de los centros urbanos cada vez más grandes, ha hecho que más del 50 % de la humanidad habite los centros urbanos. De quiénes viven ahí, la población que recién ha migrado es quien tiene peores condiciones.

Uno de los problemas más graves que afectan a las ciudades de países pobres, es el del abastecimiento de agua. La escasez y la mala calidad del agua junto a la falta de saneamiento adecuado y sistemas de evacuación de desechos, hacen que las enfermedades diarreicas sean uno de los más importantes problemas de salud urbana.

La contaminación del aire, la exposición a partículas en suspensión, el uso de combustibles dentro de las habitaciones hace que en forma crónica sean más frecuentes las enfermedades infecciosas y no infecciosas de las vías respiratorias, como enfisema, alergias y bronquitis crónicas.

En este
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