Cual p paradoja, el único trabajo seguro al que hoy en día pueden acceder los jóvenes se encuentra, justamente, en las fuerzas represivas que diariamente persiguen, torturan y asesinan a su pueblo. Pero en eso consisten las contradicciones capitalistas, comenzando por el obrero de cuyas manos salen todos los productos necesarios para la vida, y que al mismo tiempo no puede adquirirlos para su propio uso.
El constante flujo de jóvenes de origen proletario al ejército nacional no se debe tanto al “patriotismo” de estos, como a la pobreza extrema en que sobreviven ellos y sus familias en sus comunidades o ciudades de origen. Provenientes de estados como Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Guerrero, Puebla y Morelos, donde los índices de pobreza son altos y tienden a incrementarse, una de las principales alternativas de subsistencia, trabajo seguro ó mayores ingresos después de la migración, se encuentra en el ejército.
Es así como la falta de empleo, la falta de recursos para terminar los estudios ó simplemente la miseria en sí, son las principales causas de la migración y del alistamiento en las fuerzas armadas. Incluso, los que migran a Estados Unidos tampoco se salvan, ya que el mismo país que los superexplota y los mantiene en condiciones infrahumanas, también los utiliza en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos donde el 10% de sus soldados en activo son latinoamericanos, de esta manera entre más grande sea la situación precaria y de pobreza de los inmigrantes, mayor es el reclutamiento de éstos hacia el ejército de los Estados Unidos.
El ejemplo de militarización de Estados Unidos es ampliamente demostrativo, ya que aparte de las causas, permite visualizar los métodos por los cuales son reclutados miles de jóvenes, en el caso de los migrantes mexicanos con la peregrina promesa de dotarles de la nacionalidad norteamericana, que la prueba es servir en las constantes guerras imperialistas; en el caso de los estudiantes prometiéndoles el pago de su carrera universitaria; y en general a través de propaganda patriotera y nacionalista, principalmente a través de los medios masivos de comunicación.
La militarización corresponde directamente no a la “defensa de la libertad y la justicia” como dice Bush, ó para “garantizar el pleno ejercicio de los derechos de los ciudadanos” como claman Felipe Calderón y Ulises Ruiz, sino a la propia naturaleza capitalista que consiste en lanzarse a la rapiña de los recursos naturales y humanos propios ó de otras regiones del mundo, para lo cual la mayor parte de las veces es necesario utilizar la fuerza militar, a efecto de obtener la explotación de dichos recursos y además para mantener a la población controlada por medio de la represión.
La insistente “glorificación” de las fuerzas armadas y los pasos prácticos tomados para hacerlas crecer, aumentar la capacidad y alcance de todos los instrumentos militares y policíacos del país, viene como paso necesario del sistema capitalista cuyo aparato de Estado no puede hacer más dentro de los límites “democráticos” que hipócritamente él mismo se ha marcado.
Y que tampoco ha podido maniobrar muy a gusto imponiendo las reformas estructurales puesto que en los últimos 5 años el movimiento obrero, campesino, de los trabajadores y popular ha venido en ascenso, podríamos decir que desde la creación de la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo hasta la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), razón por la cual para la burguesía es necesario justo ahora la imposición de un régimen fascista que justifique la entrega total de los recursos del país a la oligarquía nacional e internacional, aún con un discurso nacionalista.
En el caso de México es considerable el casi 12% que se destinó a la seguridad en contraste con el raquítico 3.8% destinado a la educación, así es como el gobierno de Felipe Calderón “el presidente del empleo” rebaja cada día por mucho las oportunidades de que los jóvenes que estudian accedan a empleos dignos y con un buen salario, en cambio aumentó las posibilidades de que éstos ingresen a las filas del ejército federal, la marina, la Policía Federal Preventiva (PFP) ó las “fuerzas federales de investigación”.
Estas últimas supuestamente no tienen relación alguna con los otros instrumentos represivos y de control, pero pronto la tendrán con la creación de la nueva policía federal unificada, proyecto del mismo Calderón y que en los hechos ya se está realizando bajo un solo mando encarnado en la nefasta figura de Ardelio Vargas Fosado, responsable directo del operativo desplegado por la PFP en Oaxaca para intentar frenar el avance de las masas populares en el estado y desarticular a la misma APPO, cosa que desde luego no logró.
De ahí el, reclutamiento casi en masa de jóvenes cuya edad no pasa de los 30 años, el cual en parte tiene que ver, también, con la deserción de más de 90 mil efectivos en los últimos años de las filas del ejército, sin contar la deserción de los cuerpos policíacos, cuando la juventud rechaza actuar contra el pueblo o ve que sus necesidades distan mucho de resolverse ante la verticalidad de los mandos y su corrupción.
Considerando los ya clásicos puestos militares en el Distrito Federal en la estación del metro Taxqueña ó Chabacano, pasando por los que se encuentran en toda estación de autobuses en los estados más pobres del país, hasta llegar a las pláticas para estudiantes “de alto nivel” egresados de la UNAM para ingresar en órganos de inteligencia, el problema del ingreso de jóvenes a instancias represivas debe ser planteado en el movimiento estudiantil, juvenil, obrero, campesino y popular.
Sin caer en una posición pacifista, esta será una de las problemáticas que deberá plantearse en el próximo Pre Congreso Nacional Estudiantil, a realizarse, los días 31 de marzo y 1ero de abril en la Universidad Autónoma de Chapingo, como parte de la Plataforma Nacional de Lucha y del Plan de Acción, para desarrollar consignas y movilizaciones para explicar a los jóvenes la verdad sobre la militarización y quiénes son realmente los enemigos del pueblo trabajador, así como la alternativa real que representa el movimiento de los sectores explotados y oprimidos.
Los jóvenes proletarios deben saber que si hay esperanza, pero no en el capitalismo, no en su gobierno podrido ni en sus partidos burgueses, donde existe realmente esperanza y otra alternativa a la miseria, al hambre, a la explotación, al enrolamiento, esa alternativa es la lucha combativa, es la revolución socialista.
|