Número 220 semana del 12 al 18 de Marzo de 2007

Movimiento obrero
Nuestras tareas en la actualidad

El movimiento obrero actual en México, tiene algunas particularidades que son producto de su proceso histórico. En él intervienen aspectos como: la composición de un proletariado joven e inexperto en los artificios del trabajo sindical, la constante reagrupación de las organizaciones obreras, el desencanto hacia los dirigentes sindicales, producto del oportunismo en sus filas; entre otros elementos.

De entre las filas del proletariado, surgen constantemente conflictos obrero- patronales, producto de la explotación de que son objeto y de la lucha de clases. Sin embargo, hay que hacer una diferencia entre movimiento obrero y movimiento sindical, el primero consiste primordialmente en la lucha que se da en las relaciones de producción, es decir, en la lucha obrero-patronal, los primeros por elevar sus condiciones de vida y trabajo, por consiguiente por elevar el precio de su fuerza de trabajo y los segundos por apropiarse del trabajo de los primeros e incrementar sus ganancias.

Por lo tanto y producto de lo anterior, constantemente la patronal busca eliminar de entre las filas de la clase obrera a los elementos perniciosos a sus intereses, a los obreros conflictivos y en particular a aquellos que destacan y se erigen como líderes naturales, por ello son los contratos a prueba, los exámenes psicométricos, los despidos selectivos, etc.; lo cual les permite la estabilidad y “prosperidad” de sus empresas.

El subsidio por un año que el gobierno pretende aportar al IMSS para los trabajadores, en el Programa de Primer Empleo, supliendo la obligación patronal, intenta entre otras cosas absorber este costo, además de “promover la inversión” (léase explotación) y por lo tanto, legitimar la inestabilidad en el empleo. El movimiento sindical, es el que se da de parte de los trabajadores por organizarse, ya sea creando su sindicato o por deshacerse de los dirigentes sindicales vendidos y traidores a sus intereses, lo que les permite sentar las bases para una contratación colectiva, que les accedería a un precio de su fuerza de trabajo por arriba de la condición de esclavos.

En el caso de la lucha obrero-patronal, por más salario o prestaciones, muchas veces se da de manera individual y ello hace más fácil para los empresarios la represión y su eliminación de los centros de trabajo. Otras veces se da de manera colectiva y abierta, ello hace que los patrones se tengan que ir con mas tiento para poder reprimirlos, tienen que “torear” ese movimiento con ciertas concesiones, para después prescindir de los servicios de los dirigentes más destacados y así evitar futuras luchas. Pocas veces se da la lucha de manera más organizada, sistemática, profesional, para garantizar el futuro de la lucha contra la explotación; ello requiere de trabajadores más expertos, con experiencia en el combate contra los capitalistas, principalmente en el trabajo industrial.

El movimiento obrero entonces, adquiere formas que no siempre son de tipo sindical, en las maquiladoras del norte del país, se han dado muchas experiencias de coalición de trabajadores, la cual incluso, como figura organizativa está legalizada por la Ley Federal del Trabajo, lo que les permite coaligarse temporalmente para un determinado fin, mismo que una vez logrado, haría desaparecer tal coalición; en algunas otras experiencias del movimiento obrero, se han organizado los trabajadores en comités, lo que ha obligado a la patronal a negociar ciertas concesiones, a cambio de eficiencia y productividad para resarcir estos logros. Muchas veces en el fondo de estos movimientos obreros, existe un sentimiento antisindical, producto de muchas traiciones de los sindicatos charros.

Los trabajadores que se llegan a organizar y llevan a cabo un movimiento sindical, la mayor parte de las veces son influidos desde fuera para ello y en el fondo de la lucha sindical, subyace el reconocimiento de la necesidad de organizarse de manera permanente y de legalizar su organización y el pacto laboral del centro de trabajo, para de esa forma poder exigir el cumplimiento de tal pacto (léase Contrato Colectivo de Trabajo). En estos casos, a la patronal no le queda más opción que intentar corromper a los trabajadores elegidos en los comités directivos de los sindicatos y en sus respectivas comisiones, de reparto de utilidades, de higiene y seguridad, revisoras de los contratos, etc; el oportunismo y el charrismo sindical, la mayor parte de las veces son los encargados de disuadir la lucha por la elevación de las condiciones de vida y trabajo, y para el caso de los dirigentes honestos, la maquinaria legal y el desgaste se encargan de aminorar los costos. Es por estas y otras razones, que el movimiento obrero-sindical en estos tiempos, vive aparentemente momentos de reflujo.

Decimos que es aparente, porque a pesar de que no se presenta una efervescencia en las fábricas, como en algún momento se dio en la industria alimenticia, automotriz, electrodomésticos, etc.; por diversas razones se vienen presentando luchas en varios terrenos de la lucha de clases, y principalmente en industrias estratégicas. En Sicartsa y en las filas de la clase obrera que labora en la industria minera, existe una resistencia a aceptar la intromisión del capital en la vida interna del sindicato y por consiguiente, a permitir que se violen y menoscaben las conquistas logradas a través de su Contrato Colectivo de Trabajo.

En las filas de los trabajadores de la energía también hay lucha, en el caso de los trabajadores electricistas, por impedir que se rebajen sus conquistas e impedir la privatización de esta industria estratégica y en el caso de los trabajadores petroleros, por reorganizarse en una corriente sindical democrática amplia. En los servicios, en el magisterio democrático encabezado por las secciones más combativas, los trabajadores universitarios y los trabajadores de la salud.

Pero hay otros sectores que participan en la lucha, aún y cuando no estén organizados en su gremio o centro de trabajo. Allí tenemos al pueblo trabajador que participa en la Convención Nacional Democrática, en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca y las diversas Asambleas que se han creado a su alrededor, en Atenco y diversos movimientos populares y sociales diseminados por todo el país. Esto significa que hay disposición a la lucha, al combate contra el capital, a impedir los designios del imperialismo con sus reformas estructurales, a detener la reforma a la Ley Federal del Trabajo, etc.; y también por ello el aumento salarial de 43% a los militares y el alarde de las fuerzas represivas, el asalto a “La fortaleza” en Tepito para encubrir a los verdaderos carteles del narcotráfico, con el fin de hacer ostentación de la capacidad militar de nuestros verdugos e inhibir la organización popular y democrática.

Hoy los sindicalistas, los trabajadores democráticos y honestos, debemos emprender la agitación política y las tareas organizativas que requieren nuestros tiempos. Debemos hacer frente común contra los capitalistas en todos los terrenos de la lucha de clases, contra las reformas estructurales, contra la privatización de la energía, contra la reforma a la Ley Federal del Trabajo, contra el fraude electoral, por democracia sindical, por más salario, etc.; en el entendido que ninguna fuerza por sí sola puede detener la política anti popular y pro imperialista del régimen en turno y del sistema capitalista.

Las tareas de la clase obrera y los trabajadores hoy más que nunca, además de contemplar acabar con el yugo del corporativismo sindical y organizarnos por centro de trabajo y por rama industrial, debemos ligar esta lucha a las tareas democráticas de todo el pueblo trabajador y las masas oprimidas, por lo que este frente común requiere de la mas amplia unidad de todos los explotados para poder conseguir, ya no solamente conquistas para el gremio o el centro de trabajo, sino la conquista de las demandas que por diversos medios se vienen enarbolando de las diversas demandas políticas de todos los trabajadores.
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