En la víspera de la visita de Bush a América Latina, que dio inicio el 08 de marzo en Brasil, en un discurso pronunciado en la Cámara Hispana de Comercio, Bush menciono que le duele la pobreza que vive la mayor parte de la población de América Latina.
Lo anterior, muestra que ante el rechazo de miles de latinoamericanos, trata de ganarse la simpatía de la gente. Declaró que se empezarán a realizar acciones en América Latina, en materia de salud y educación, sobre todo con la finalidad de ayudar a los más pobres, por supuesto, no ha mencionado que esos millones de latinoamericanos viven en la pobreza como consecuencia del control económico, político y militar que viven sus países por parte del imperialismo estadounidense y sus monopolios.
Sin embargo, a pesar de estas declaraciones, millones de latinoamericanos no olvidan los años de opresión que han sufrido por parte del imperialismo estadounidense, no olvidan que los gobiernos de Estados Unidos, sean republicanos ó demócratas, se han entrometido en asuntos políticos internos, que han apoyado las dictaduras militares en el sur del continente, que han dictado las políticas económicas a seguir impulsadas por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, para que se privaticen los energéticos, la educación y la salud.
Y a pesar de que ahora dicen luchar por la democracia y por que la justicia social llegue a todos los rincones de América Latina, se caracterizaron por avalar la represión y la tortura en contra de aquellos que se muestran inconformes con el actual estado de cosas. Además con la supuesta lucha contra el terrorismo y el narcotráfico los militares estadounidenses están en todo el continente y cometen abusos contra la población y gozan de la impunidad que les da ser el ejército del imperio estadounidense, en este sentido, se deja ver cómo América Latina sigue siendo tratado como el patio trasero de Estados Unidos, a donde sólo se voltea cuando es conveniente para la política estadounidense.
También, se anuncia un nuevo programa de ayuda social para América Latina, el cual tendrá un fondo de 75 millones de dólares para los próximos tres años, lo cual es nada comparado con la inversión que se ha hecho en gasto militar para mantener el control de América Latina y lo que de ésta se extrae año con año por ganancias netas de los monopolios, intereses de la deuda externa y fuga de capitales en general.
Mientras se anuncia en los medios de comunicación internacionales la vista de Bush, se oculta, que, tropas estadounidenses han llegado a la Amazonia, zona rica en recursos naturales, donde se ha mencionado que operan células de Al Qaeda, esto puede servir de pretexto para invadir la zona y avanzar hacia la militarización del extremo sur del continente, es decir, Uruguay, Paraguay y Argentina, de forma legal, basándose en la lucha contra el terrorismo y también bajo el argumento de que la Amazonia le pertenece al mundo.
En los discursos previos a su viaje por América Latina, Bush, ha dicho que los trabajadores y campesinos tienen en él a un amigo, como si con estas palabras se pudiera dejar de lado que debido a los tratados de libre comercio que sostiene Estados Unidos con diversos países latinoamericanos, miles de campesinos y pequeños productores se han visto despojados de sus tierras y miles de trabajadores se ven desempleados, se les aplica la llamada flexibilización del trabajo y laboran por más de dieciséis horas en la maquila.
Habla de implementar programas de educación para que los niños y jóvenes aprendan inglés, en materia de salud se creará un hospital de especialidades en Panamá, lo anterior, nos recuerda las campañas electorales de candidatos “populistas” latinoamericanos, mismos que se ha dedicado a criticar últimamente, que cada periodo electoral prometen mejorar las condiciones de vida de la población y en realidad no hacen sino continuar con la explotación a los trabajadores y las clases populares.
Al parecer, ante un escenario adverso, para él en particular, y para el Partido Republicano en general, que va a repercutir en las próximas elecciones estadounidenses, como ya lo hizo en las elecciones intermedias, trata de recurrir a todos los recursos que están a su alcance, así, por un lado habla de vigilar aún más la frontera México-Estados Unidos, se construye un muro fronterizo y al mismo tiempo habla de ayudar a solucionar el problema de la pobreza en América Latina, de una reforma migratoria justa, con ello trata de ganarse al mismo tiempo a los migrantes y antiinmigrantes.
Habla de que afianzará compromisos con los gobiernos democráticos de Latinoamérica y se alegra de que haya acabado la época de las dictaduras, sin embargo, ha apoyado a Calderón, a pesar de que llegó a la presidencia de México gracias a un fraude electoral.
Como se puede ver hay un doble discurso en lo que dice Bush, ofrece apoyos a América Latina, siempre y cuando los gobiernos de los países de esta región del continente cumplan son su tarea de seguir subordinados al imperialismo estadounidense y cierren filas en torno a él contra lo que considera un peligro para América Latina, es decir, los gobiernos de Venezuela, Bolivia, a los que ha sumado ahora Ecuador y Nicaragua, sin dejar de lado que Cuba sigue representando una piedra en el zapato.
Para conservar el pleno dominio de América Latina, es capaz de convertirse en el más grande de los populistas, de hablar de los beneficios del capitalismo, de dar ejemplo de superación personal de jóvenes indígenas que han estudiado en Estados Unidos, gracias a las fundaciones impulsadas por grandes monopolios y el gobierno estadounidenses, dejando de lado que debido a la miseria que viven miles de jóvenes latinoamericanos, estos, no han concluido siquiera sus estudios básicos, claro, lo que a ellos les importa ahora, es “mostrar el rostro humano del capitalismo”, que se vuelva a ver a Estados Unidos como la tierra de las grandes oportunidades.
En este sentido, es necesario que la lucha contra el imperialismo yanqui se desate tanto al interior de los Estados Unidos, como en todos los países latinoamericanos, los pueblos de los países oprimidos deben afianzar sus lazos de lucha y solidaridad para hacer un frente común contra el enemigo.
Organizaciones políticas, sociales, trabajadores, maestros y demás capas populares de Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México ya han iniciado manifestaciones en repudio a la visita de Bush, para demostrar que el pueblo no está dispuesto a subordinarse ante el imperialismo estadounidense.
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