Número 220 semana del 12 al 18 de Marzo de 2007

Expulsa Estados Unidos a migrantes

Pese a los discursos de “buena voluntad” de Bush y algunos congresistas yanquis, sobre una reforma migratoria justa y haber prometido no expulsar a los migrantes indocumentados, en los últimos días, se han realizado redadas contra migrantes en Estados Unidos.

Cabe mencionar que estas redadas donde han sido expulsados cientos de migrantes latinoamericanos, es el caso de guatemaltecos, salvadoreños y mexicanos, sólo por mencionar algunos, viene al caso porque en estos días Bush está de gira por América Latina y en su agenda se encuentra precisamente la visita a Guatemala y México.

Por lo menos, en la fábrica Michael Bianco Inc., que se encuentra en New Bedford, en el estado de Massachusetts, el miércoles pasado se capturó y deportó a aproximadamente 500 trabajadores indocumentados, en su mayoría mujeres, dicha fábrica se dedica a elaborar vestimenta militar.

Es con este hecho que se refleja el doble discurso del imperialismo yanqui, por una parte promete ayuda para combatir la pobreza con programas de educación y salud, que supuestamente beneficiarán a los países latinoamericanos y por otro lado persigue y trata como delincuentes (precisamente a esos pobres que dice querer ayudar), sólo porque al no encontrar empleo en sus países empobrecidos por los monopolios estadounidenses, nos vemos en la necesidad de emigrar hacia Estados Unidos, en busca de una oportunidad que no encuentran en sus países de origen.

Por ejemplo, en Texas, en el Congreso local se discute una política antiinmigrante severa, tanto por parte de los demócratas como republicanos, dicha propuesta, implica que los hijos de indocumentados nacidos en Texas no deben tener derecho a ningún servicio, sea de salud, educación o bono de desempleo, uno de los argumentos es que los migrantes ilegales les generamos enormes gastos del presupuesto estatal, claro está, que no hablan de las millonarias ganancias que los migrantes de diversas partes del mundo generamos en los Estados Unidos con nuestro trabajo.

Tampoco se menciona que los migrantes trabajan en condiciones deplorables, por principio de cuentas, no cuentan con seguridad en el empleo y en muchas ocasiones, antes del día de cobro, son presa fácil de las redadas realizadas por la migra, ya que los propios dueños de las fábricas o lugares donde laboran, suelen avisar a la migra de la presencia de indocumentados, de esa forma se evitan el gasto que para ellos representa el pagarle a los trabajadores indocumentados, lo cual implica que los días que trabajaron se convierten en ganancia pura para los dueños de fábricas o negocios.

No son sujetos a servicios de gastos médicos, no se les proporciona equipo de seguridad para realizar sus labores, por ejemplo, en las plantaciones de naranja, donde tienen que hacer uso de plaguicidas, sólo se cubren el rostro con un cubre bocas y no se les proporcionan guantes u otro equipo que les ayude a protegerse de los efectos de los químicos que utilizan, son empleados por salarios de hambre, viven hacinados y en el momento que a los patrones se les ocurra, son despedidos sin que se les pague algún tipo de liquidación.

Lo anterior sucede, sin que las representaciones diplomáticas en Estados Unidos de los países de origen de los indocumentados levanten su voz ante los atropellos que se cometen, prefieren seguir agachando la cabeza frente a los empresarios y gobernantes estadounidenses, que defender a sus connacionales, claro, no vaya a repercutir esto en el retiro de inversiones estadounidense en distintos países.

De hecho es más fácil que entre los propios migrantes al ser de la misma clase social, se ayuden, que creen organizaciones para defender sus derechos, dejando ver que su solidaridad de clase se hace presente ante la adversidad, lo cual es un factor importante para la lucha de clases a nivel internacional.

En este
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