Número 220 semana del 12 al 18 de Marzo de 2007

Falacias del programa
IMSS-oportunidades

Desde hace 25 años, existe un programa que atiende la salud de la población rural que habita las zonas de alta marginalidad, a pesar de anunciar año con año los logros de éste y otros programas similares en sexenios anteriores, lo cierto es que, no se ha logrado mejorar la situación de pobreza extrema en que viven los pobladores de estas regiones y ésta ha empeorado.

Es en estos sitios, donde vemos los más altos niveles de desnutrición, carencia de agua potable, donde el nivel de escolaridad es bajo, prevalece la impunidad de los caciques locales, por lo que la miseria hace que los habitantes de esos lugares se vean en la necesidad de emigrar a Estados Unidos.

En general la infraestructura de salud con que contamos en el país es insuficiente para ofrecer una atención de calidad en los servicios médicos, aún en las grandes ciudades faltan de medicamentos y la capacidad de atención médica es rebasada por la demanda que existe en los procedimientos diagnósticos y terapéuticos, en el ámbito rural este rezago es infinitamente mayor.

Con el programa IMSS–Oportunidades el régimen se jacta de contar con 3,540 unidades médicas rurales que se supone son capaces de atender la demanda en salud de 1,264 municipios. Dan por hecho que esta población está bien atendida porque anuncian que en un año se dieron 18 millones de consultas, se detectaron 7.5 millones de padecimientos crónico degenerativos (lo cual no significa que se hayan atendido bien) o porque se aplicaron 10 millones de dosis de vacunas. Nada más lejos de la verdad, porque son más los problemas de salud que no se resuelven y no se informan.

Estas unidades médicas son atendidas en forma directa por un pasante de la licenciatura de Medicina, egresado apenas de cualquier universidad pública o privada en la que concluyó los créditos y realizará su servicio social, él debe atender las enfermedades de la población rural a la que es asignado, sin la experiencia necesaria, con un número y una cantidad de medicamentos muy limitada que recibe cada mes.

Este cuenta con 2 ó 3 antibióticos, uno o dos medicamentos para el dolor y la fiebre, otros dos para los parásitos y eventualmente algunas otras medicinas, que se terminan antes que el mes acabe. No cuenta con material para atender más enfermedades, ni urgencias, además de que las habilidades individuales no serían suficientes para hacerlo. Si tiene que atender algún accidente, un parto complicado, el joven médico sólo tiene la opción de buscar cómo trasladar a su enfermo, generalmente esto ocurre en malas condiciones, en espera de que el centro hospitalario más cercano cuente con las condiciones para atender al paciente.

Las autoridades de salud a esto llaman brindar atención médica a la población marginada. Para ellos estos servicios son más que suficientes, ya que mientras las clases populares sufren por el desabasto en medicinas y la mala atención en los centros de salud, las autoridades y los monopolios farmacéuticos hacen grandes negocios y persisten por el IVA en medicinas.
En este
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