Número 220 semana del 12 al 18 de Marzo de 2007

Frontera México-Guatemala
Paso de robo, corrupción y muerte

No es problema cruzar la frontera México-Guatemala, tramos de ríos con hasta 30 centímetros de profundidad, puentes, kilómetros de montañas y selva sin vigilancia oficial, pero entonces, al dar un paso en tierra mexicana, inicia el terror de los emigrantes que provienen de centro y sur América.

Estos proletarios ponen en riesgo su vida a cambio de lograr un poco de sustento para sus familias, a diario unos 500 emigrantes pasan por los diversos puntos, con la finalidad de cruzar la frontera México-Guatemala para seguir su paso hacia los Estados Unidos. Los trenes, son los medios más usados de transporte de emigrantes, luego camiones grandes y chicos. Hay puntos estratégicos cotizados como gran fuente de ingreso económico, sólo contabilizan que coincida la cantidad de pasantes con la cantidad de cuota en dólares, que sin duda alguna es casi la única moneda de cambio, seguido por el peso mexicano.

Nos encontramos con que los grupos traficantes de humanos los componen, el propio Instituto Nacional de Migración, en complicidad con bandas de delincuentes que operan como grupos paramilitares de extorsión al servicio de sus superiores, coyotes y funcionarios de distintos niveles, ellos siembran el temor; en ocasiones, sólo engañan a los emigrantes con trasladarlos al Distrito Federal o la frontera norte y luego los entregan, para deportarlos a sus países de origen y así obtener mayores ganancias.

El filtro en la frontera es tejido por la migra, coyotes, policías y bandas, en fin, pasar ese filtro se transforma en terror y muerte. Si los emigrantes pasan este filtro, les faltan dos más, primero: las garitas de revisión en carreteras y estaciones del tren y segundo: el cruce de la frontera México-Estados Unidos, quizás sea, este último, el más caro económicamente y el más peligroso.

Todos los componentes de este filtro, gozan de libre tránsito y se enriquecen a costilla de los emigrantes, que han dejado sus familias y muchos no las volverán a ver jamás. El pueblo mexicano, auxiliamos con comida o algunos pesos a nuestros hermanos de clase y pobreza para que sigan su camino, los prevenimos de los pasos más peligrosos, es decir, donde pueden ser interceptados por coyotes, policías y migra.

Los que vivimos aquí y vemos con nuestros propios ojos todo este desastre, decimos que los emigrantes reciben de la gente humilde todo lo posible; pero de la migra, coyotes, bandas, policías y demás, sólo vejaciones, desprecio y robo, o sea, todos esos salteadores de caminos son cazamigrantes en la frontera México-Guatemala.

Esos cazamigrantes, no evitan el paso, más bien, trabajan para que cada emigrante pague su respectiva cuota, a la buena o a la mala. Cabe mencionar que muchos de los que interceptan directamente a los emigrantes sólo son operadores a cambio de una parte de las ganancias-robos, y tienen manos libres para hacer lo que se les venga en gana, denunciarlos, golpearlos, asesinar o realizar violaciones, incluso, algunas detenciones, se deben a delatores de bandos contrarios.

Por otro lado, existe en la franja fronteriza, un sector de personas cuyo destino es México, familias enteras que laboran temporalmente en grandes fincas con una alimentación única de frijoles y tortillas, salarios de hambre y sin el más mínimo respeto a sus derechos humanos. En las ciudades grandes o pequeñas de esta zona fronteriza, en casi todos los antros, explotan sexualmente a mujeres de centro y sur América que deben pagar la cuota de rigor a todos esos capos, que lucran con la miseria y la pobreza de los proletarios centroamericanos.

En este
220
¿Quiéres recibir el periódico
Vanguardia Proletaria vía
e-mail?

¡ INSCRÍBETE!
vanguardiaproeltaria@gmail.com