Históricamente los gobiernos mexicanos se han subordinado a las políticas de los monopolios y gobiernos estadounidenses, lo que ha llevado a México a jugar el papel de lacayo del imperialismo ante los países latinoamericanos.
En diversas cumbres de mandatarios de América Latina y el Caribe, los representantes de México han defendido a capa y espada planes económicos como el Plan Puebla Panamá (PPP), el Área de Libre Comercio para las Américas, con lo que se verán afectados millones de trabajadores latinoamericanos y miles de campesino se verán despojados de sus tierras para dar paso a grandes proyectos carreteros, turísticos, corredores industriales, entre otros, que permitirán una mayor presencia de inversiones y militares estadounidenses en América Latina.
El PPP abarca México, Guatemala, Nicaragua, Honduras, Panamá, Costa Rica, Belice y el Salvador, supuestamente este es un proyecto de integración regional comercial y de cooperación económica, sin embargo, la realidad es que mediante el PPP, Estados Unidos busca garantizar su control económico sobre América Latina, para ello, ha utilizado a México como su vocero para hablar de los beneficios que traerá consigo la implementación del PPP.
Sin embargo, no han hablado de los problemas que traerá consigo para los trabajadores y campesinos latinoamericanos, como los que ya se presentan como consecuencia de los Tratados de Libre Comercio firmados con varios países latinoamericanos, además esto significaría mayor pérdida de soberanía de los países latinoamericanos ante el imperialismo estadounidense.
Se están dando pasos prácticos para la implantación del PPP, aunque todavía no este aprobado en su totalidad, ya en México, los Estados Unidos (con el visto bueno del gobierno mexicano), está llevando a cabo un programa de electrificación y de infraestructura carretera en zonas rurales de Guerrero, anuncian que este programa se extenderá a zonas marginadas de Oaxaca y Chiapas. Con lo anterior, se asegura la infraestructura para el transito de mercancías.
Una de las principales labores del gobierno mexicano en los últimos tiempos es convencer a los gobiernos latinoamericanos de los beneficios del libre comercio y de que la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo en América Latina debe llevarse a cabo para mantener la seguridad nacional de los países en lo particular y en general de la región, lo cual implica un mayor despliegue de tropas estadounidenses por la región.
Ante las diversas invasiones e intromisión de los gobiernos estadounidenses en asuntos internos de los países latinoamericanos, los gobernantes mexicanos en turno, se han callado, utilizando para ello la supuesta política de no entrometerse en asuntos internos de otros países. Cuando en realidad lo que hacen es ser fieles a la doctrina Monrrow “América para los americanos”, es decir, la política exterior mexicana, ha servido para ayudar a salvaguardar los interese del imperialismo estadounidense.
México representa una puerta abierta para el control de América Latina, por parte del imperialismo estadounidense, no sólo geográfica, sino económica y políticamente. Los gobiernos mexicanos han defendido los intereses estadounidenses por encima de las relaciones diplomáticas con países latinoamericanos, ejemplo de ello, es el rompimiento de relaciones diplomáticas con Cuba y posteriormente Venezuela.
Como una forma de demostrar que México sigue dependiendo económicamente de los Estados Unidos, Tony Garza ha mencionado que México ha hecho en un mes el mismo número de operaciones comerciales que realiza con la Unión Europea en un año y para reafirmar el control sobre la política exterior mexicana ha dicho que, a México y Estados Unidos les preocupan algunos vecinos, sin mencionarlos, se refería a Bolivia y Venezuela, quienes ahora se han vuelto peligrosos para los intereses estadounidenses, no sólo por la nacionalización de empresas que se esta llevando acabo en estos países, sino, en el caso de Venezuela, por las relaciones que esta entablando con algunos países europeos.
Como se puede ver, ahora no sólo se limitan a dar las directrices de la política exterior mexicana, también hablan ya como portavoces del gobierno mexicano, lo cual muestra la subordinación total a los dictados del imperialismo estadounidense. De hecho ante la nacionalización de las empresas en Venezuela, Calderón hizo múltiples declaraciones a cerca de que este hecho era en perjuicio del libre comercio.
En cuanto al problema migratorio, el gobierno mexicano no se preocupa realmente por defender los intereses de los mexicanos que cruzan la frontera, antes que eso, no ha querido entrar bien en el tema de la reforma migratoria para no lesionar los intereses de los gobernantes y empresarios estadounidenses. Esto implica detener la reforma migratoria no sólo para los mexicanos, sino para los latinoamericanos en general.
Lo anterior se da de esa forma, porque los países latinoamericanos también son gobernados por lacayos del imperialismo, es decir, subordinan los intereses del pueblo a los intereses del imperialismo norteamericano y permiten la violación de su soberanía.
Mientras en México sigan gobernando los representantes de la burguesía, la política exterior mexicana seguirá subordinada a los intereses de la oligarquía financiera, por ello, es importante avanzar en la lucha del pueblo trabajador, pero no sólo en México, sino en América Latina. No permitamos más la subordinación de nuestros pueblos a los interese de la oligarquía financiera internacional.
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