Número 219 semana del 05 al 11 de Marzo de 2007

Pasta de Conchos
y el conflicto minero

En la tragedia de la mina de Pasta de Conchos, es evidente la responsabilidad de la empresa, la complicidad del gobierno y el rechazo de los mineros al dirigente espurio Elías Morales.

A pesar de las declaraciones del gobernador del estado de Coahuila, Humberto Moreira Valdés, en el sentido de las maniobras del gobierno de Vicente Fox para encubrir a los responsables de la tragedia, pudieran tener un trasfondo político, sólo ha declarado lo que era a todas luces evidente: el solapamiento de los funcionarios de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), responsables de vigilar la seguridad en las minas para en su lugar perseguir a los dirigentes del Sindicato Minero y de esa manera desviar la atención. Aún así, no deja de ser una acusación grave y ha metido en aprietos a quienes deberían encargarse de la “justicia”.

En el colmo del cinismo y el encubrimiento, se realizan los llamados del diputado panista Oscar Miguel Mohamar, de darle carpetazo a la búsqueda de los cuerpos de los 65 mineros, esto, evidencia, que detrás de esta tragedia existen los mas diversos intereses políticos y económicos, que por todos los medios intentan que no sean trastocados.

Estas y otras expresiones, que buscan de forma desesperada ocultar no sólo los hechos, sino, la falta de seguridad y las condiciones de trabajo de los obreros mineros, la complicidad del mismo Secretario del Trabajo y Vicente Fox, por encubrir a los empresarios responsables, muestran el verdadero carácter criminal del capitalismo, el cual para el caso de Grupo México, ávido de ganancias, fue y es incapaz de invertir 2 millones en seguridad, es decir, 0.4 por ciento de sus ingresos de los 6 mil millones de dólares que obtuvo en 2006; ni indemnizar cabalmente a los familiares de las víctimas.

Cierto que en ello existe corresponsabilidad del sindicato minero, quien debiera ser vigilante por medio de su comisión mixta de seguridad e higiene, de que existieran las condiciones optimas en cuanto a condiciones de trabajo, como salariales y de frenar la subcontratación, del cual son victimas los trabajadores de la industria minera. Sin embargo, ello no justifica de ninguna manera, los intentos divisionistas de quienes se han dado a la tarea de menguar la fuerza del sindicato, para impedir las posibilidades de que ésta tragedia hubiese podido ser punta de lanza, en la lucha por elevar las condiciones de vida y trabajo de los mineros y por ende de toda la clase obrera. Con el paro de labores a más del 90% de los mineros a un año de la tragedia de Pasta de Conchos, que se convirtió en un paro en repudio al dirigente espurio Elías Morales, designado desde la STPS, quedó demostrado el efecto contraproducente de los objetivos del Estado, que consisten en buscar por todos los medios acabar con este sindicato único en la rama de la industria minera.

Si bien este sindicato ha sido por tradición una organización priísta, corporativa y conciliadora con los intereses patronales, los obreros de esta industria reconocen, que ello no puede significar, que se apoye a personajes ajenos al gremio, como Elías Morales, quien llega a la Secretaría General por medio de un charrazo, y con el objeto de acabar con los Contratos Colectivos de Trabajo (CCT), pactados con las industrias de la rama minera.

El gobierno sabe perfectamente dónde se encuentran los bastiones más fuertes de esta organización obrera, dónde se encuentran más unidos y dónde radica la mayor fuerza sindical, por ello, es principalmente en la planta de Sicartsa, en que existe una gran trayectoria de lucha, donde la camarilla de Elías Morales, viene actuando en forma abiertamente provocadora a la base del sindicato, quienes abiertamente han demostrado que detestan la injerencia a su autonomía sindical por parte del gobierno, como sucedió con el choque entre los 2 grupos el día el 1ro de febrero.

Los capitalistas y el gobierno, por medio de la STPS, buscan justificar su intromisión en la vida interna del sindicato con llamados a una nueva Convención Minera, en donde supuestamente elegirían al Secretario General que los representaría; sin embargo, sólo se trata de nuevas maniobras para intentar legitimar al representante espurio. Recordemos que en la Convención Minera que se realizó el año pasado, ya los trabajadores mineros decidieron rechazar al seudo líder minero apoyado por las autoridades laborales.

Los obreros de la industria minera, no deben caer en el juego en el que intentan meterlos los empresarios mineros, quienes, en contubernio con el gobierno por medio de los tribunales del trabajo y los charros sindicales, pretenden desviar la atención de la verdadera lucha por mejorar sus condiciones de vida y trabajo, introduciendo desde hace un año artificialmente un conflicto intersindical que no existe, que es subsidiado desde las altas esferas gubernamentales, para desorientarlos al desgaste y enfrentamiento interno, para que no encausen la lucha en contra del subcontratismo, por una indemnización justa, no sólo para las victimas de Pasta de Conchos, sino para los miles de compañeros accidentados y despedidos, no sólo en la industria minera, sino en todas las ramas de producción, donde los trabajadores son victimas a diario de la sobreexplotación y salarios miserables.

Si en algunos CCT en la industria minera y en otros más, se ha logrado que existan condiciones de trabajo un poco más arriba de la generalidad, no ha sido por designios de los capitalistas sino gracias a la unidad de la clase trabajadora. Por ello los capitalistas pretenden fraccionar esa unidad y la lucha de los obreros debe ser por mantenerse unidos y cerrar filas, para evitar que las maniobras divisionistas triunfen y con ello evitar más tragedias como la de Pata de Conchos.
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