Número 219 semana del 05 al 11 de Marzo de 2007

Conflictos de los petroleros
por la democracia sindical

se cumplen 69 años del decreto de expropiación petrolera en nuestro país el próximo 18 de marzo , hecho que marca todo un viraje en la historia política contemporánea del capitalismo en México, ya que simboliza el periodo de las grandes nacionalizaciones por parte del Estado, el fortalecimiento del mercado y la economía interna de la burguesía nacional y el desarrollo de condiciones más favorables para la organización obrera.

Lucha histórica de los petroleros

EEstá por demás señalar que todo este periodo de construcción y fortalecimiento del Capitalismo Monopolista de Estado en México, todo este escenario de desarrollo industrial basado principalmente en la nacionalización de los sectores estratégicos de la producción y del “amortiguamiento” periódico de la economía nacional, no hubiera sido posible por más sólidos que fueran los deseos de la burguesía, sin la actuación decidida de la clase obrera quien desde décadas anteriores, venía librando una lucha tenaz contra los elementos capitalistas de las compañías extranjeras que se negaban al reconocimiento de los más básicos derechos de los trabajadores mexicanos.

Precisamente en esta lucha por la conquista del reconocimiento legal de la organización obrera (sindicatos), mejores condiciones de vida y trabajo, finalmente, por la nacionalización del sector energético, es el proletariado del petróleo quien jugó un papel de primer orden.

Tres años antes de que se diera el decreto de expropiación petrolera, el 15 de Agosto de 1935, luego de años de luchas aisladas y diseminadas de los trabajadores del petróleo en variados sindicatos de empresa contra las compañías extranjeras, es constituido de manera formal el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), obteniendo al final de ese mismo año su registro legal contando en ese entones con poco mas de 7,000 agremiados de doce secciones del país y con Eduardo Soto Innes como su secretario general.

De estos casi 72 años de vida del STPRM muchas son las lecciones y enseñanzas que el gremio petrolero ha venido a aportar a la historia del movimiento obrero en nuestro país a partir de las diversas etapas y virajes por los que este, inevitablemente, ha tenido que recorrer.

Luego de la constitución del STPRM y del decreto de expropiación petrolera, una vez que la burguesía nacional tuvo en sus manos la oportunidad de exprimir la plusvalía arrojada por la fuerza de trabajo del proletariado petrolero, las contradicciones de clase no pudieron seguirse ocultando bajo el hilacho de “los intereses de la patria” y en 1946 el STPRM realiza su primer emplazamiento a huelga a Petróleos Mexicanos (PEMEX) para la revisión del Contrato Colectivo de Trabajo, llevándose a cabo paros escalonados en distintas secciones.

El gobierno de Ávila Camacho firma un acuerdo en diciembre de ese año pero finalmente termina por desconocerlo y con ello agrava el conflicto. Por esas mismas fechas y razones, el STPRM entra en fuertes discusiones con la dirección de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), quien ya desde entonces estaba plegada por entero al aparato estado de la burguesía y pretendía presionar políticamente a los trabajadores petroleros (afiliados a esta confederación) para que se desistieran de su lucha e intereses de clase.

Ante esta doble situación el STPRM organiza el paro nacional de 1946, cuya repercusión se dio sólo en algunas secciones de la industria petrolera, hecho que el gobierno de Ávila Camacho aprovecha perfectamente para dar paso a la toma de todas las instalaciones petroleras a manos del ejército, aplicando el terror más descarado contra los activistas y dirigentes petroleros quienes son cesados y detenidos.

Tras esta situación y la persecución política operada por el régimen, en enero de 1947 la burguesía logra imponer el “charrazo” a la base trabajadora con la destitución del combativo líder Jorge Ortega y el nombramiento desde arriba del charro Francisco Hernández Abrego. Ante esta situación la base trabajadora responde con su desconocimiento y el de la CTM, afiliándose con ello a la Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM).

Nuevamente, con una dirección un tanto más apegada a las demandas de la base, en 1949 el STPRM realiza un nuevo emplazamiento a huelga por el mismo motivo, el cual es rechazado por el Estado. El gremio petrolero, ahora bajo la dirección de Eulalio Ibáñez es víctima de la infiltración policíaca-charril del Estado y operada por Gustavo Roldán Vargas, abriendo paso al periodo de consolidación del charrismo sindical en la industria petrolera.

Charrismo sindical, forma de control de los trabajadores

ELuego de los años 50´s tiene lugar el fenómeno de mayor descomposición del charrismo sindical en este sector, demostrándose cómo es que, de entre aquella capa de dirigentes surgidos de la clase obrera en la época del imperialismo se forma una elite burocrática, mezquina, ruin y alejada ideológicamente de su propia clase, sirviendo a los fines de la burguesía.

En esta época el fenómeno del “charrismo sindical” tiene lugar en los sindicatos más importantes y combativos de nuestro país bajo el auspicio y dirección de la clase en el poder, pero en el gremio petrolero este fenómeno ha adquirido proporciones descomunales llegando al más descarado gangsterismo, gobiernismo, terrorismo, antidemocracia, tráfico de influencias, enriquecimiento de dirigentes, cercenamiento de las condiciones de trabajo en comparación con el nivel que debería tener el obrero petrolero, enajenación y corrupción ideológica de la base, hostigamiento, persecución y eliminación física de activistas y dirigentes democráticos, etc. hasta convertirse hoy por hoy en el centro político por excelencia de la burocracia sindical en México.

Durante los 60´s y 70´s continúa en acenso el desarrollo del charrismo sindical en el STPRM, es en este periodo en que los grupos políticos internos del gobiernismo logran pactar un “acuerdo de unidad” para preservar sus intereses por encima de las demandas de las bases. Fracciones charras y fascistas como el Frente Depurador Orientador, el Frente Revolucionario de Unidad Sindical, el Frente Liberal Sindicalista, el Grupo Unificador Mayoritario, el Grupo 18 de Marzo, 14 de Junio, 27 de Agosto, el Grupo Renovador de Unidad Mayoritaria, etc., logran establecer una alianza más allá de sus disputas para asegurarse que ninguna corriente democrática, revolucionaria o con influencia comunista consiga arrebatarles el control de las diversas secciones petroleras, ni la dirección nacional.

Así las secciones de Minatitlán, Veracruz, Ciudad Madero Tamaulipas, y Poza Rica Veracruz, que son las más fuertes numérica y políticamente dentro del gremio petrolero, aceptan hacerse rotativo el control del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del STPRM, con el reconocimiento del “Grupo Madero” al frente de todo el gobiernismo y con Joaquín Hernández Galicia alias “la Quina” como su máximo expositor.

En 1975, una vez adecuada la división política interna de los grupos y el aparato charro, el STPRM y el Estado llegan a un jugoso acuerdo en que se determina que el 40% de las obras de construcción, ampliación, perforación, etc., de PEMEX corresponden al STPRM, otorgándole el 60% restante a las compañías privadas (algunas de ellas propiedad de los líderes charros, otras extranjeras o nacionales) quedando “sujetas todas” a lo establecido en la cláusula 36 del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT).

Es decir, a los charros les dan una nueva oportunidad de explotar la mano de obra del proletariado petrolero al pactar con cada compañía las condiciones de trabajo dentro de la industria petrolera, la simulación de sindicalización de sus trabajadores y desde luego con ello, el cobro de cuota sindical y garantías políticas de estabilidad a cada empresa.

A partir de ello comienza en la industria petrolera nacional una nueva etapa de su explotación, esto va relacionado directamente con el charrismo sindical, su crecimiento parasitario a expensas del sudor y sangre proletaria y el detrimento material de la clase obrera en todas sus categorías de la industria petrolera.

De todo lo anterior, mas la caracterización hecha del charrismo sindical como factor decisivo para el dominio político del proletariado en general y la industria petrolera en particular, podemos señalar tan sólo algunos de los elementos materiales de cómo hace su trabajo el aparato charro que ha usurpado la dirección del STPRM:

a) La instalación despótica, antidemocrática, perniciosa y charril de toda la estructura del STPRM según la correlación de fuerzas entre los grupos gobiernistas y su relación con el régimen.

b) El uso discrecional de las plazas de nueva creación, las que están disponibles por jubilación o herencia, así como de las categorías escalafonarías, permutas, etc. para ser objeto de venta, especulación y enriquecimiento de líderes charros y personal administrativo de PEMEX.
c) El clientelismo y crecimiento “patronal” de los charros del STPRM con el usufructo de las ganancias y trabajo de los empleados transitorios en los ranchos, cooperativas, tiendas, hoteles, funerarias, restaurantes, gasolineras, etc., y toda propiedad del sindicato.

d) La eliminación física casi total de todo aquello que represente oposición o democracia sindical por mínima que sea su expresión.

Además de lo anterior, existe lógicamente ligazón del fenómeno del charrismo sindical en la industria petrolera con los virajes en la política económica que ha seguido el país en los últimos años, tal es el caso del Pemexgate y otros sucesos que han venido a exigir reajustes de manera “integral” en cuanto a la forma de explotar al obrero del petróleo.

La entrega de los hidrocarburos a las compañías extranjeras, el desmantelamiento de la producción energética como en el caso del Gas Licuado de Petróleo y Gas Natural, su entrega al imperialismo, etc., hablan de esta situación de forma tajante.

Los choques de intereses del charrismo sindical con el viraje de la política del régimen, la pérdida de algunas de sus posiciones, llevó, a que en 1989 la Quina fuera depuesto del cargo y detenido judicialmente para dejar su lugar a Carlos Romero Deschamps, quien bajo el mismo esquema político, las mismas tácticas y maniobras, pero con mayor servilismo ante el Estado y los monopolios internacionales, se encuentra usurpando la secretaria general del sindicato luego de escandalosos procesos fraudulentos que violan tanto los estatutos del sindicato, como los intereses mismos de la base trabajadora.

No obstante esta situación, el gremio petrolero tiene consigo una trayectoria larga de lucha, heroísmo y combatividad que encuentran arraigo entre los sectores más importantes de este gremio y con los cuales, el charrismo sindical no ha podido arrasar a pesar del apoyo político, militar, mercenario, etc., del Estado.

Tan es así, que el periodo del 58-59 fue también en el gremio petrolero una etapa de insurgencia sindical contra el entonces líder Felipe Mortera Prieto, contra la nueva ocupación militar de las instalaciones petroleras y en correlación con las luchas de los obreros del riel y electricistas.

En 1962, ante las prácticas caciquiles del charrismo petrolero y las precarias condiciones de trabajo, se forma la Unión Nacional de Trabajadores Transitorios, quién ese mismo año depositó su solicitud de registro sindical ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje para formar el Sindicato Nacional de Industria de Trabajadores Petroleros Transitorios; no obstante el registro fue negado y el expediente 152/65 cancelado por las autoridades del trabajo.

Por un sindicalismo de clase en el STPRM

Durante los años 60´s y 70´s, los trabajadores petroleros transitorios, de confianza y de plataformas realizaron varios actos de agitación, propaganda y protestas en distintos centros y secciones petroleros y la ciudad de México, no en pocas ocasiones los obreros del petróleo fueron también reprimidos por la policía y los aparatos para-policíacos de los charros (matones, golpeadores, etc.)

Actualmente son varias las corrientes y organizaciones democráticas que luchan al interior del STPRM por conquistar la democracia sindical y echar fuera al charrismo del gremio petrolero. Corrientes como la Unión Nacional de Trabajadores de Confianza de la Industria Petrolera, Organización Nacional de Trabajadores de Confianza de la Industria Petrolera, Grupo de ingenieros PEMEX Constitución del 17, Comité de Acción y Orientación Sindical de Plataformas Marinas, Asociación Nacional Democrática de Trabajadores Petroleros, Frente de Trabajadores de la Energía, entre otras, mantienen un trabajo constante de difusión acerca de la problemática del proletariado del petróleo en particular y de la industria energética en general, aunque aún falta dar los pasos por levantar un amplio frente interno de lucha por la democracia sindical y una política de clase que les aproxime poderosos aliados en otras industrias.

No obstante, sin desmeritar el esfuerzo emprendido durante todas estas décadas por estos grupos y corrientes democráticas al interior del STPRM, creemos que la situación actual de los obreros de este sector tan importante se encuentra en detrimento constante ante las políticas neoliberales que la burguesía aplica en el país con la entrega del sector energético nacional a las garras del imperialismo y el recrudecimiento de la escalada charra y fascista sobre los trabajadores; por lo que, el formar un gran Frente Único de Trabajadores Petroleros que nos permita superar las tradicionales divergencias y dificultades para abordar nuestras grandes tareas, conducidos bajo la defensa irrestricta de nuestros intereses de clase y demandas democráticas, se hace indispensable para encarar y derrotar a los charros en cada centro de trabajo, en cada sección y a nivel nacional.

Los trabajadores del sector energético y muy particularmente del sector petrolero tenemos un importante papel dentro de la lucha de clases por el lugar que ocupamos dentro de la producción, por nuestro alcance numérico y nuestra capacidad organizativa, el peso político que representamos es vital en el sentido de los intereses históricos de nuestra clase, incluso, de la patria misma como dicen los charros, pero hablando en un sentido progresista, de toma del poder en manos del proletariado y construcción del socialismo en México.

Por ello reorganizarnos bajo nuestras propias banderas y dinámicas de lucha, retomando las demandas de los obreros “pelones” (de las contratistas), transitorios y basificados es una necesidad real que debemos atender con la discusión y materialización de un programa-plataforma mínimo de lucha petrolera que nos permita nuclear al mayor número de camaradas, jerarquizar nuestras tareas e impulsar la lucha conjunta con toda la clase obrera y el pueblo de México, es decir, comenzar la tarea de organizar el levantamiento petrolero nacional bajo banderas de lucha clasistas y revolucionarias.

En este
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