Número 218 semana del 26 de Feb. al 4 de Mzo. de 2007

Reforma migratoria
Garantía de opresión contra
los pueblos latinoamericanos

A unos días de la vista de Bush a México, se anuncia que la agenda será principalmente sobre tres temas: el comercio, el narcotráfico y la emigración, aunque los temas de tras fondo sobre la subordinación de nuestro país, no asoman, naturalmente son los que se preparan bajo la carpeta.

Bush ha declarado que es partidario de no expulsar a los millones de emigrantes que establecidos ilegalmente en Estados Unidos, a pesar de los discursos de buena voluntad, la realidad es otra, en los últimos días se han realizado redadas contra emigrantes en diversas partes de Estados Unidos.

Se habla también de que la reforma migratoria incluirá un programa de empleo temporal, de esta forma se evitará que los emigrantes adquieran derechos y pretendan establecerse de manera definitiva en los Estados Unidos.

Sin embargo, tanto en el Congreso federal, como en algunos congresos estatales, así como en distintos niveles de gobierno, se han lanzado propuestas de ley para castigar a aquellos que presten ayuda a los indocumentados, por ejemplo, penalizar a quienes empleen a indocumentados, legalizar las redadas policiacas contra los migrantes, se plantea, cobrar onerosos impuestos a las remesas y negarles o limitarles el acceso a servicios básicos, tales como, salud, vivienda y educación.

Por su parte, el embajador mexicano ante Estados Unidos, Arturo Sarukhán Casamitjana, mencionó que Calderón trabajará durante nueve meses para que se apruebe una reforma migratoria que beneficie a los emigrantes mexicanos, lo cual quiere decir que el momento decisivo para la aprobación de la reforma migratoria será durante el procesos electoral en Estados Unidos, mostrando una vez más la supeditación del gobierno mexicano ante el imperialismo norteamericano, ya que durante ese tiempo, el cuerpo diplomático mexicano se entrevistará con empresarios, legisladores y académicos estadounidenses, por supuesto, sin tomar en cuenta a los migrantes que radican en Estados Unidos.

La reforma migratoria va encaminada a fines electorales, faltan veintidós meses para que Bush termine su mandato, recordemos que en las últimas elecciones intermedias, el Partido Republicano, al que pertenece Bush, perdió la mayoría del Congreso de los Estados Unidos, por lo que no sería raro que ante el temor de perder las elecciones presidenciales, ahora se lancen a una campaña en favor de la reforma migratoria, al igual que los miembros del Partido Demócrata, quienes no pierden la oportunidad de hablar de una reforma migratoria justa, sin embargo, tampoco proponen un cambio de fondo a las condiciones de vida y trabajo de los migrantes.

Tratan al mismo tiempo de ganarse al electorado antiinmigrante, al decir que no se va hacia la amnistía o a la legalización de los miles de indocumentados, como se puede ver el tema migratorio jugará un papel importante en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos.

La comunidad latina que vive en Estados Unidos, supera los 38 millones, aproximadamente el 14% del total de la población estadounidense, lo cual la convierte en la primera minoría en Estados Unidos, una cantidad nada despreciable de votos.

Por otra parte, hay argumentos en contra de la legalización, han acusado a los emigrantes de robar puestos de trabajo a los estadounidenses, es decir, resulta que el creciente desempleo que se vive en los Estados Unidos es culpa suya y no de la crisis económica del capitalismo. Tampoco se menciona que los trabajos que realizan los emigrantes son aquellos que por considerarse los más bajos, no son aceptados por trabajadores estadounidenses, además de que en este tipo de empleo se perciben los salarios más bajos.

Cabe mencionar que la reforma migratoria, va de la mano con un tema que ha sido fundamental para el gobierno estadounidense, es decir, la seguridad fronteriza y la lucha contra el terrorismo desatada después de los atentados del 11 de septiembre del 2001.

En días pasados, Michael Chertoff, secretario de Seguridad Interna de los Estados Unidos ha declarado que no se puede ir hacia una reforma migratoria sin tocar primero el tema de la seguridad fronteriza, considerando que los Estados Unidos corren un gran peligro de ser atacados por grupos terroristas, como exigiendo nuevas formas de inmiscuirse en los asuntos interiores de nuestro país.

Lo anterior implica la criminalización de los migrantes indocumentados, esto, sin prueba alguna, es decir, con el pretexto de la lucha antiterrorista se puede vincular a los emigrantes con grupos terroristas y consignarlos como tales ante las leyes estadounidenses, sin contar con la defensa legal de sus países de origen.

Cabe mencionar que el 20 de febrero, bajo un intenso operativo policiaco, se reunieron los secretarios de Seguridad Pública de los seis estados fronterizos de México y los cuatro de Estados Unidos, para dar inicio a la Mesa Binacional de Seguridad Pública Fronteriza, con el objetivo de mantener una colaboración más estrecha entre ambos gobiernos, en materia de lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.

No se considera que los miles de emigrantes que buscan cruzar la frontera diariamente, provienen de países pobres, sometidos bajo el control político, económico y militar de los Estados Unidos y buscan ingresar a ese país en busca de mejorar sus condiciones de vida, en busca de un trabajo que no encuentran en sus países de origen.

Sin embargo, no es en el Congreso de los Estados Unidos, ni con los acuerdos nacionales o binacionales como se conseguirá una reforma migratoria a favor de los migrantes, la lucha por esta, se debe dar en las calles, mediante la unidad de los trabajadores migrantes de todos los países que radican en Estados Unidos.

En este
218
¿Quiéres recibir el periódico
Vanguardia Proletaria vía
e-mail?

¡ INSCRÍBETE!
vanguardiaproeltaria@gmail.com