Número 218 semana del 26 de Feb. al 4 de Mzo. de 2007

Nuestro Partido se encuentra inmerso en el proceso de la lucha de clases

Retomamos entre sus tareas principales la necesidad histórica de la organización revolucionaria del proletariado, así como la consolidación del Partido de vanguardia de la clase obrera, de los explotados y oprimidos, bajo los principios marxistas-leninista-stalinistas.

Hoy nuestro deber es tomar como ejemplo la organización y combate revolucionario de las masas, destacando sus ejemplos y poniéndolos como pilares del proceso revolucionario, sobre todo en estos momentos en que el proletariado trata de abrirse paso por todos los medios, a pesar de las rigideces de las ataduras sindicales charras o anti-sindicales del capitalismo.

Las contradicciones entre las relaciones sociales de producción y el desarrollo de las fuerzas productivas, que son la base material de la sociedad capitalista, han llegado a un grado tal que se avecina un periodo de revolución en el que el elemento consciente, el Partido marxista-leninista deberá jugar un papel fundamental en la labor subversiva, es por ello que impulsamos los procesos de unidad que se están dando actualmente.

Felipe Calderón, quién hoy presume ser el Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de México, como es de conocimiento general, ha llegado a ese cargo, mediante el fraude más escandaloso que se haya dado en la historia electoral del país, Vicente Fox, ha confirmado este fraude y los gran burgueses del país, se las han arreglado para tener en la presidencia a alguien que deba asegurar las ganancias para unos cuantos y miseria, explotación y opresión para las amplias mayorías populares de México.

Pero saben que las masas proletarias han empezado a mostrar su descontento, por ello, desde pocos días antes de tomar posesión, Calderón no sólo habló de endurecer y utilizar toda la fuerza del Estado, sino que ahora ha ofrecido a las Fuerzas Armadas mejores condiciones de vida como el aumento de salarios. Quieren elevar su moral sólo para enfrentarlos al pueblo que está descontento porque su situación de explotación y miseria es cada día más insoportable.

Los poderosos buscan ganar la simpatía de soldados y marinos para que defiendan sus intereses, tal como lo hacen los jueces, los diputados, los senadores, etc., y para que enfrenten a sus hermanos de clase en las calles, en las movilizaciones, en las huelgas, en los paros cívicos, en la lucha estudiantil, en las tomas de tierras, en las tomas de edificios públicos, en las distintas movilizaciones y luchas por mejores condiciones de vida, de trabajo y de estudio.

Saltándose las formalidades dela propia legalidad burguesa Felipe Calderón continúa con los operativos contra el narcotráfico, arrojando resultados poco convincentes en el problema, el objetivo se descubre a medida que las tropas inundan el país, la militarización, la intimidación de la vida social y la defensa irrestricta de los intereses capitalista son rasgos del proceso de fascistización que en México se está desarrollando.

Así están las cosas por estos días.


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