Número 218 semana del 26 de Feb. al 4 de Mzo. de 2007

Contradicciones fundamentales
del capitalismo

En el país existe un creciente descontento de las masas, sin embargo, las fuerzas del régimen con todo y sus fisuras, siguen trazándose la tarea de socavar el avance del movimiento, éstas cuentan con instrumentos probados que ponen en acción en todo momento, esperando les permitan contener la lucha de clases que amenaza por desbordarse y consolidar todo su programa de reformas estratégicas.

El Estado y los monopolios buscan comprar al movimiento con prebendas raquíticas y con concesiones ridículas (habrá quienes se entreguen a esas transacciones), nuestra tarea es alentar a las masas respecto de su camino y la confianza en que los comunistas, los demócratas y los revolucionarios en general no sucumbiremos, lejos de ello, nos entregaremos más y mejor a las tareas políticas del presente periodo.

El proceso actual deriva en una atención especial por las fuerzas burguesas concerniente en la demagogia mediática, el reaccionarismo en política, el espionaje y represión de las masas, el chantaje con el nacionalismo burgués y la unidad nacional, la hostilidad contra los cambios democrático-revolucionarios, la tendencia a la disuasión respecto de salir a las calles, el contubernio partidista, la agresión de todo tipo contra la organización de las masas, particularmente la revolucionaria que se apreste al combate; la línea demarcadora fundamental es que la lucha de clases, en especial la acumulación revolucionaria de fuerzas no se consolide.

Naturalmente en las intenciones del régimen se delatan las más diversas agresiones imperialistas de los monopolios y bancos internacionales que han fincado su dominio sobre nuestro país, las presiones de los organismos financieros que con diversos argumentos insisten hasta el hartazgo en que para México sólo existe un destino circunscrito a la postración de su economía y la supeditación al ciclo internacional del capital que controlan los yanquis y europeos.

De la oligarquía financiera mexicana, queda claro que al hacerse realidad sus planes de dominio, éstos lo son en tanto permiten un control mayor de los imperialistas, donde la burguesía mexicana va a mantenerse como cliente cuya aparente dirección política está restringida a hacer ganancias en asociaciones bajo el dominio de las trasnacionales.

Esta situación no puede considerarse por ningún motivo como al margen de contradicciones o problemáticas, es en sí misma una situación explosiva suscitada en medio de conflictos nacionales e internacionales por la explotación de los trabajadores en el marco de tensar sus fuerzas y redistribuir entre unos cuantos toda la riqueza que se genera, tal es la tendencia que la política neoliberal de flexibilización internacional del trabajo, privatizaciones e incremento de impuestos sobre las masas, impulsan por doquier y que tanta desigualdad arrojan sobre nuestro país.

A pesar de todo, las contradicciones están en juego, pasan al centro de la lucha política, definitivamente son las que protagonizan las clases sociales antagónicas. Como podemos constatar en todas partes, las contradicciones interburguesas, y las de la burguesía frente a las capas medias, aunque siguen manteniéndose y agudizándose, dejaron de regir el ámbito de los enfrentamientos. Aún a pesar de que la clase obrera no protagoniza grandes movimientos, la burguesía la enfrenta por todos los medios, la agrede, busca atemorizarla y acorralarla, pues sabe que el extremo de pauperización a la que la ha llevado no pronostica nada bueno.

Entonces, en medio de las penosas dificultades de la lucha sindical, legal, organizativa de los proletarios, se viene dando cause a la protesta en las calles, todavía fuera de los grandes centros fabriles, pero con un discurso que se concentra de día en día en la agitación y la propaganda dirigidas esencialmente a la clase obrera.

La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, el Diálogo Nacional, la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo, La Otra Campaña, la Asamblea Popular de los Pueblos de México, los procesos de Asambleas Populares Estatales, los distintos organismos sindicales en pie de lucha y cada organismo popular que emerge a la lucha, presentan a las clases explotadas y oprimidas sus primeras formas de organización democrática y revolucionaria en condiciones de encabezar con firmeza sus banderas, de levantar la protesta y sostener la voluntad colectiva de construir el Frente Único.

Existen bastiones de la lucha de las masas, nosotros los comunistas no seremos quienes los subestimen, nuestro rol está en apuntalarlos, en ayudarlos a fortalecerse, en brindarles nuestro esfuerzo para que cumplan su papel en la agrupación de las masas. Reconocemos claramente que en muchas ocasiones en el seno del movimiento se continúan destacando mecanismos de trabajo político y relaciones que la burguesía y la pequeña burguesía de muy diversas maneras han logrado colar, mecanismos que llegan a generar desacuerdos y la labor dedicada a no permitir que las posiciones revolucionarias se impregnen entre las masas; que en ocasiones bajo el ánimo de impedir que el oportunismo se posicione de nuestras luchas, rebasan los límites de la estrechez de miras y el sectarismo dejando pasar grandes perspectivas y posibilidades de avance acelerado de la organización de las masas, comprendemos que las inestabilidades de la política burguesa en general llegan a sembrar estas situaciones, y que la inexperiencia de los revolucionarios y los trabajadores en torno a cómo avanzar nuestro movimiento nos imponen errores insalvables en muchas ocasiones, pero, a pesar de todo, estamos convencidos de que debemos seguir contribuyendo a despejar tales complicaciones, a generar un sano espíritu de unidad y organización extensa entre las clases sociales aliadas que padecemos las trágicas consecuencias del capitalismo.

El momento actual exige pasar concretamente a la organización de las masas en sus distintos ámbitos de lucha en perspectiva inmediata, en contribuir a que los distintos soportes que testimonian el progreso de la conciencia de clase, la radicalización popular y el deseo de luchar trasciendan a tendencia democrático-revolucionaria de transformación de nuestra sociedad.

En este
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