El 19 de febrero del 2007 se cumplió un año en que 65 mineros quedaron sepultados dentro de la mina Pasta de Conchos en el estado de Coahuila. La responsabilidad de este accidente recae en la empresa Industrial Minera de México que forma parte del Grupo México, dicho accidente ocurrió por las deplorables condiciones de trabajo, seguridad y mantenimiento de la mina.
Después de ocurrida la tragedia se destacó, que no sólo la mina Pasta de Conchos presentaba esas condiciones de trabajo, sino que es una constante en la mayoría de las empresas mineras de México, por lo que la agitación entre los trabajadores mineros comenzaba a sentirse por esos días.
La imágenes de decenas de personas en espera de sus familiares y de la angustia por negarse a aceptar que los mineros habían muerto fue utilizada todos los días por las televisoras para mandar mensajes hacia el pueblo de México de lastima y disfrazar su hipocresía envuelta en los rezos que día a día transmitían sacerdotes coludidos con los verdaderos responsables.
Por la televisión se transmitieron las imágenes de los sepultureros preparando fosas para recibir a los cuerpos de los mineros, y así ahorrarse tiempo en cavar 65 sepulcros que hasta hoy permanecen abiertos.
De la desgracia de la clase obrera, siguió el espectáculo de un jovencito desequilibrado bautizado como el “asesino de cumbres” que pasó a ser el centro de la atención en los medios de comunicación, lo que fuera sería bueno para olvidar a los mineros sepultados.
Para la burguesía lo importante era que se olvidaran de los mineros y después vinieron desafueros, campañas electorales, video-escándalos, hasta milagrosos náufragos que intactos regresaban de una travesía por todo el Océano Pacífico.
De los culpables no hay ninguno en la cárcel y la complicidad de esa impunidad está en los acuerdos comerciales que tienen el ex secretario de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social, Javier Salazar Sáenz y el responsable del Grupo México, Germán Larrea Mota Velasco, la corrupción no termina en las condiciones de trabajo, también el Instituto Mexicano del Seguro Social declaró que la empresa Industrial Minera de México, tenia dados de alta a los mineros con un salario menor al que recibían para pagar menos por el seguro social sumado a la sub-contratación de mineros por 90 pesos diarios, en un trabajo de los más riesgosos del mundo como es la minería.
A un año Pasta de Conchos vuelve a ser el centro de atención para el país, pero no porque se haya hecho justicia y encarcelado a los responsables , ni porque se hubiese rescatado los cuerpos, sino porque se convirtió en parte de los ajustes de cuentas entre los burgueses; en las recientes declaraciones del gobernador de Coahuila Humberto Moreira Valdez, asegura que el entonces presidente de la república lo “presionó“ para fabricar culpables y así proteger a los verdaderos responsables, lo cual en los hechos se cumplió pues hasta hoy nadie ha pagado por la negligencia industrial de la mina Pasta de Conchos.
Por su parte, Vicente Fox se pasea declarando sin ninguna vergüenza su participación en el fraude electoral. De su complicidad al encubrir a los directivos de industrial minera mexicana y del grupo México no hay quien haga justicia.
Allí no se aplica ningún estado de derecho, ni en Pasta de Conchos, ni en los cientos de accidentes de trabajo que a diario sufre la clase obrera, de los albañiles muertos en la construcción del segundo piso del Periférico, de los motociclistas atropellados que no cuentan con seguro social como los repartidores de pizzas, de los obreros con mutilaciones en los trabajos con maquinarias en la industria del acero, de ellos no se acuerdan cuando hay que aplicar el estado de derecho.
La falta de derechos laborales, el charrísimo sindical y la parcialidad con que se ejercen la leyes en México hacen aun más vulnerable la existencia de la clase obrera en México, los sucesos como Sicartsa, Atenco y Oaxaca en donde la violencia brutal del Estado tampoco fue castigada, nos recuerdan a los peores capítulos del porfiriato y semejante explotación se sufre hoy a lo largo del país, un salario de hambre y millones de desempleados son la base de la algidez de la lucha de clases en México.
Para los políticos burgueses nada importa las condiciones de vida del pueblo trabajador, mas aún se alarman, encabezados por Felipe Calderón otorgaron un aumento a los militares y los ensalzan en la tan cacareada guerra contra el narcotráfico, cuyos resultados han sido insignificantes pues el consumo, la distribución y la comercialización de las drogas no es exclusivo de vendedores minoristas como en Tepito, los grandes capos también se encuentran en la filas del ejército, para ellos no hay castigo, puesto que son la pieza clave en donde Felipe Calderón se sustenta.
El deterioro de la vida de la clase obrera, de los campesinos pobres y de los trabajadores se agudiza en nuestro país y los sucesos como Pasta de Conchos quedaran grabados en la memoria de los proletarios como un ejemplo de la injusticia que representa el capitalismo para la vida de los obreros que como clase hacen funcionar todo el país, sin embargo, soportan todo el peso de la pobreza y de la impunidad de los burgueses.
A un año las fosas para recibir los cuerpos de los obreros de Pasta de Conchos siguen abiertas, mientras los responsables gozan de ganancias millonarias pues para la empresa Industrial Minera de México el cierre de la mina Pasta de Conchos, sólo represento el 4% menos de sus ganancias anuales.
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