Número 207/1ra. quincena de Septiembre/2006

Por un Partido Comunista fuerte y numeroso

Desde la socialdemocracia, el revisionismo, el anarquismo, las nuevas tendencias de la pequeña-burguesía llámese bolivarismo, el altermundismo, centran uno de sus principales cuestionamientos en la vigencia del Partido marxista-leninista. Gana terreno el pragmatismo respecto del tipo de dirección política que se requiere, es más la incertidumbre se convierte en fuente teórica, ya que el sujeto de dirección hay que construirlo en el mismo proceso de la lucha dicen algunos, estos pueden ser Frentes socialistas, red de redes, o incluso para los anarquistas no es necesaria ni siquiera ningún tipo de dirección política. Nuevos argumentos de viejas teorías, para rendir culto a la espontaneidad del movimiento de masas, y dejar la revolución socialista a la deriva.

En el marco actual de la lucha de clases de crisis económica y política, ataque de la oligarquía financiera, y del imperialismo, la jerarquía católica, de los fascistas y reaccionarios; en medio de un ascenso de la lucha de masas, cobra importancia fundamental el rumbo y la dirección de la actual fase de acumulación revolucionaria de fuerzas, tomando mayor brío la necesidad de fortalecer y desarrollar el Partido Comunista para la revolución socialista.

Vivimos la época del imperialismo y las revoluciones proletarias. Esta caracterización tiene un aspecto histórico, el imperialismo como fase superior y última del capitalismo; tiene un aspecto económico señalado por Lenin que podríamos resumir en el dominio del capital financiero y los grandes monopolios a nivel mundial; y también tiene un aspecto revolucionario que se abrió con la revolución socialista de Octubre, la época de las revoluciones proletarias. Este último hecho no se ha cerrado con la derrota temporal del socialismo a nivel mundial, ni vemos el pasado con los ojos del romántico pequeño-burgués, ni de manera dogmática como si se fueran a repetir las mismas condiciones para el triunfo del proletariado y la construcción de su Partido, o bien renegar de las grandes enseñanzas de la teoría del Partido del proletariado tal y como lo hacen los revisionistas.

Sin duda la necesidad del Partido del proletariado en México no es un hecho casual, es producto del desarrollo del capitalismo, de la lucha del proletariado, y de las enseñanzas de los comunistas en México y a nivel internacional, pero fundamentalmente, y es lo que queremos destacar la fundación, desarrollo y consolidación del Partido Comunista de México (marxista-leninista) no es un acto de voluntad, un acto de buena fe, o un bello ideal, es una necesidad del proletariado, para dotarse de su Estado Mayor para terminar con la explotación asalariada. Y esta necesidad cubre toda una época histórica, la del imperialismo y las revoluciones proletarias, y como toda época tiene etapas de flujos y reflujos, pero cuya esencia sigue siendo la misma, la necesidad de constituir y consolidar la vanguardia del proletariado, que la dirija hacía la revolución proletaria para terminar de raíz con la explotación del hombre por el hombre.

Hoy a nivel internacional y nacional soplan vientos de revolución, en los próximos años la cadena del imperialismo se romperá por su eslabón más débil, las condiciones objetivas y subjetivas nos siguen señalando que los comunistas en México debemos seguir trabajando por extender y consolidar el PC de M. (m-L) a nivel nacional, ello es una necesidad que cubre toda una etapa histórica, y no un simple ideal.

Una de las características principales del capitalismo en su fase imperialista, señalado por Lenin es la decadencia y descomposición del régimen capitalista. Que se expresa en las crisis, y las guerras, pero también en su negación: la revolución. Este último rasgo como destacara Enver Hoxha es un problema urgente que espera solución, sin duda el capitalismo seguirá generando crisis y guerras, pero al ser la revolución un problema que espera solución.

La lucha de clases en nuestro país, particularmente la que se ha desarrollado a lo largo de este año, muestra un ascenso de la lucha de las masas populares y un afianzamiento de la acumulación revolucionaria de fuerzas creándose serias perspectivas a través de una prolongada lucha de clases de dar un salto hacia una etapa pre-revolucionaria. Las luchas recientes del pueblo desde el proletariado industrial con los mineros, las masas populares de Oaxaca con la APPO, la lucha de Atenco, de los inmigrantes, la lucha que está dando el pueblo en defensa de la voluntad popular, son muestra de ello.

La fase actual de lucha de acumulación revolucionaria de fuerzas requiere de un salto, de una ruptura de las condiciones objetivas y subjetivas a una fase pre-revolucionaria, pero los titubeos, sectarismo, gremialismo, que se muestran con mayor o menor grado en los diversos procesos y frentes del movimiento de masas actual, solo se superarán mediante una organización firme y revolucionaria. Esta dirección política tiene su expresión de diversas formas, para dar un paso cualitativo importante en la convergencia nacional de oposición proletaria y popular contra el régimen se requiere del Frente Único de los explotados y oprimidos, el proletariado necesita salir a la palestra de la lucha de clases constituyendo una Central Única de los trabajadores con carácter de clase y revolucionario, pero también un ingrediente fundamental para dar firmeza y dirección revolucionaria al proceso es que la concepción, ideología, e intereses del proletariado por la revolución socialista, se mueva en todos los poros del movimiento de masas.

No concebimos al Partido exento de errores, por el contrario nosotros aprendemos de la lucha y abnegación de las masas, pero también no se llega a rendirle culto a su espontaneidad, sino a desarrollar de manera natural, la única necesidad de terminar con la explotación, de ahí que la solución sigue siendo vigente y urgente la construcción y consolidación del P C de M (m-l), es un factor determinante un ingrediente muy importante para dar cauce a la necesidad de cambio, a la necesidad de revolución que se respira en las actuales luchas populares, el partido del proletariado es el instrumento para fortalecer el norte de la revolución.

 


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