Número 207/1ra. quincena de Septiembre/2006
A finales del 2005, y especialmente durante las reuniones preparatorias de La Otra Campaña convocadas por el EZLN en la Selva Lacandona, nuestro Partido, y el Frente Popular Revolucionario, sosteníamos en “Vanguardia Proletaria” que la lucha de clases en nuestro país, tanto por las condiciones objetivas como por las condiciones subjetivas de la revolución, tenía posibilidades de evolucionar hacia una situación prerrevolucionaria. Dos procesos concretos daban sustento material y teórico a esa hipótesis:

a) La huelga económica de hecho de los obreros mineros de la Ciudad Proletaria de Lázaro Cárdenas, Michoacán; que resultó una victoria política, una poderosa escuela para consolidar su tradición de lucha, su unidad de clase con toda la Ciudad, un acumulado para las batallas que están por venir. No olvidemos, que esa ocasión, la huelga fue declarada ilegal, por lo que los charros, la patronal y el gobierno quisieron obligar a los obreros a levantar la huelga y deponer sus demandas económicas. La respuesta obrera fue que en lugar de levantar la huelga, levantaron barricadas y con ello obligaron a charros, patronal y gobierno a solucionar positivamente la huelga de hecho.

b) La batalla por la tierra y el agua que se escenifica en la periferia del Puerto turístico de Acapulco, Guerrero (con Gobierno perredista de contenido panista y priista), protagonizada por los campesinos pobres y semiproletarios aglutinados en el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositaras a la Presa La Parota (CECOP). También como se habrá de recordar, todo el aparato del Estado, junto a la Comisión Federal de Electricidad, Carlos Slim y todos los partidos políticos, ya daban por hecho la construcción de la Presa y solo estaban “haciendo los trámites agrarios” para legitimar el despojo. Los campesinos en masa, con palos, machetes, varillas y piedras, irrumpieron en la “asamblea” montada para “legalizar “ la expropiación, confrontaron a la policía que resguardaba la farsa de asamblea y desmontaron todos los preparativos que ya tenían el gobierno y los monopolios para quitarles sus tierras y el agua. La batalla sigue.

Dos clases fundamentales y pilares de la revolución proletaria en México, el proletariado industrial y los campesinos pobres, muestran sus cualidades y dan sustento a este período de lucha de clases.

Así 2006, inició atravesado por una creciente oposición proletaria y popular contra el capitalismo. Oposición que no sólo se expresa en La Otra Campaña sino que incluso atraviesa también la farsa electoral en todas sus expresiones. Lo que explica irrefutablemente la consigna del “voto por voto, casilla por casilla” que es una forma más en como se expresa la voluntad proletaria y popular de cambios radicales en la situación económica, política y social del país.

Si en Sicartsa la clase obrera obtuvo una victoria “militar” y los campesinos pobres del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) el día 3 de mayo del 2006, en Texcoco, Estado de México obtuvieron la suya también frente a la policía, el día 4 de mayo, la burguesía y los partidos PAN, PRI, PRD, en el pellejo de los campesinos pobres de San Salvador Atenco, quisieron darnos una lección a todos los explotados y oprimidos y desataron el terrorismo de Estado que mantiene en temor al pueblo atenquense y en prisión a sus activistas.

Pero los explotados y oprimidos, aprendemos de nuestras victorias y de nuestras derrotas.

Así, el 14 de junio, el sátrapa de Ulises Ruiz Ortiz, con la experiencia que su clase obtuvo de la brutal represión en Atenco el día 4 de mayo, montó un poderoso operativo policiaco militar para desalojar a los maestros y las organizaciones populares del campamento del centro histórico de Oaxaca. Las escenas de guerra, protagonizadas con bombas y disparos que provocaron muertos, muestran que la burguesía, en Oaxaca, quería imponer el fascismo e imponer a todos los explotados y oprimidos su ley y su estado de derecho con explotación y opresión, con represión, con muerte y cárcel. Pero la respuesta fue contundente, la contraofensiva de masas del magisterio y el pueblo oaxaqueño puso al régimen con pies en polvorosa y da la victoria al pueblo que crea una situación importante en la que los de arriba empiezan a tener graves problemas para gobernar y los de abajo ya no se dejan gobernar como antes y buscan construir su propio poder proletario y popular.

Así, se construye la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), que sea cual fuere su fin, ya anuncia las características de masas, de lo que deben ser los instrumentos de la unidad y la organización de las masas trabajadoras para la insurrección en contra del capitalismo y para el triunfo de la revolución proletaria en México y en el mundo.

La APPO, es un modelo de Convergencia, unidad y frente único, pues aquí coexisten distintas clases y tendencias políticas e ideológicas y distintos proceso de la convergencia nacional de oposición proletaria y popular contra el régimen como la CNTE, la PUNCN, el FSCISP, el FSODO, el DN, La Otra Campaña, Ayuntamientos Populares, y otros; de fusión de teoría y práctica revolucionaria; de centralismo democrático; de vanguardia y masas; de fusión de banderas y programa democráticas y revolucionarias; de unidad estratégica de clase obrera y campesinos pobres; de combinación de diversas formas de lucha.

Por eso, el modelo APPO, debe ser empujado en las batallas que para septiembre tenemos enfrente como: las movilizaciones para el 1, 15 y 16 de septiembre; el Encuentro Nacional de Estudiantes, la Convención Nacional Democrática, el IV Diálogo Nacional, la construcción de la organización de organizaciones y un proceso frentista mayor, la continuación de La Otra Campaña, todos y cada uno de los proceso. Movilizaciones y reuniones que permitan consolidar la acumulación revolucionaria de fuerzas. En medio del empuje de esos procesos, además, nuestra tarea es proyectar nuestras propuestas de Gobierno Provisional Revolucionario de obreros y campesinos pobres, la Asamblea Nacional Constituyente Democrática y Popular, la Republica Democrática Popular y una Nueva Constitución con rumbo al socialismo y al comunismo.

Así están las cosas por estos días.

 


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