Asistimos al final del sexenio del régimen foxista con un ascenso en el movimiento de masas, que muestra el agotamiento de la democracia burguesa porque las instituciones y mecanismos de control burgués como la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), la Procuraduría General de la República (PGR), el Instituto Federal Electoral (IFE), las cámaras de senadores y de diputados, etc., se encuentran desgastados y en crisis, rebasados por las distintas luchas del proletariado y las masas populares, que muestran que los de abajo ya no quieren ser gobernados como hasta ahora.
En este sentido, aunque con expresiones distintas, las luchas actuales que dan el proletariado y las masas populares son muestra de ello Atenco, la Parota , la reciente huelga de los mineros de Sicartsa, la lucha de los electricistas contra la privatización de la energía eléctrica, la lucha de los trabajadores del IMSS contra la reforma al régimen de jubilaciones y pensiones; pero la síntesis de todas estas luchas populares del último período y que ponen en primer plano el nivel actual del ascenso de la lucha de masas se expresa en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).
Todas estas luchas populares tienen una base material, la crisis económica actual, la concentración y centralización del capital, la sed de ganancias de la burguesía. El crecimiento promedio del PIB por año en este sexenio es de 2.1 que muestra una economía estancada. Ello se vio reflejado en la generación de empleos en los tres últimos años sólo se crearon 800 mil empleos y de estos 500 mil fueron eventuales. El campo totalmente en ruinas, México importa prácticamente 50% de alimentos que se consumen en el mercado interno durante el sexenio actual se adquirieron productos agropecuarios por 60 millones de dólares (mdd), previéndose que la crisis se agravará en 2008 con la eliminación total de aranceles por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el desempleo y la crisis en el campo sin ser un fenómeno nuevo se agudizaron durante la administración foxista, provocando entre otras cosas además del crecimiento del ejercito industrial de reserva, que de manera sin precedentes en los tres últimos años emigraran hacía los Estados Unidos 2,400,000 trabajadores, por lo cual por concepto de remesas del exterior sumaron más 80 mil mdd (superando en 193.4% con respecto al sexenio anterior), todo lo anterior sobre la base de la mayor centralización del capital y aumento de ganancias.
El Consejo Mexicano de Hombres de negocios (35 burgueses) concentra 40 % del PIB nacional durante este sexenio. Los banqueros (la banca esta prácticamente en manos extranjeras) han tenido “utilidades” de más de 250 mil millones de pesos durante el sexenio y dos de ellos Banamex-City Group, y BBVA-Bancomer obtuvieron más de la mitad de estas utilidades. En la bolsa tampoco les fue nada mal los 20 corporativos mayores que cotizan en la bolsa concentran 84.4% del mercado bursátil, entre las cuales destacan América Movil (telcel), Wal-Mart, América Telecom, CEMEX, Grupo Modelo, Televisa, FEMSA, Carso y Grupo México, destacando entre ellos el conglomerado de Carlos Slim Helú que concentra el 39.8 % de las ganancias alcanzadas por las 20 principales compañías de la bolsa, con América Telecom, América Movil y Telmex. La dependencia frente al imperialismo es mayor y los lacayos encabezados por Vicente Fox pagan de manera anticipada los intereses de la deuda externa al BID y al BM (7 mil mdd en este año), sobre la base del aumento de la deuda interna del gobierno que se sitúa alrededor de 200 mil mdd, así por cada peso que disminuyo la deuda externa aumento 5 pesos la deuda interna durante este sexenio.
En el marco de la agudización de la lucha de clases también se desarrolla una polarización de la lucha, por un lado al amparo de la oligarquía financiera, la COPARMEX, el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, el imperialismo norteamericano, la jerarquía católica, y los monopolios televisivos hacen vida política abierta las organizaciones fascistas México Unido contra la delincuencia, Asociación a Favor de Mejor, el Yunque, Pro-vida, Unión Nacional de Padres de Familia, Desarrollo Humano, Asociación Cívica Nacional Femenina, que con un discurso chovinista y “pacifista”, justifican, presionan, e implementan la represión selectiva y abierta contra la lucha de las masas populares, y estos personeros fascistas no sólo se encuentran en el PAN, también están el PRI, en el ejército, en la Secretarías de Estado, en las cámaras de diputados y senadores, en los gobiernos estatales, en todas y cada una de las estructuras del Estado burgués, la sed de ganancias y acumulación capitalista no tiene tope, la imposición inminente de Calderón marca que las tendencias fascistas del régimen se fortalecen.
Estos elementos muestran la necesidad de dar saltos cualitativos en el movimiento de masas, no podemos seguir inventando frentes con la idea de hegemonizar o que tal o cual organización sea “protagonista” del actual proceso de la lucha de clases, esta actitud en lugar de fortalecer el proceso de acumulación revolucionaria de fuerzas lo obstaculiza, es cierto debemos fortalecer y desarrollar los actualmente existentes FSCIS y P, el Diálogo Nacional, la PUNCN, la Otra Campaña, así como los frentes estatales que se están desarrollando tales como, el Frente Cívico de Morelos, la APPO, etc.
En estos momentos debe quedar claro que la lucha proletaria y popular exige que debemos dar un salto cualitativo en la lucha contra el régimen, centralizando las luchas en un Frente Único de los explotados y oprimidos de este país, para golpear juntos al enemigo común: la oligarquía financiera, el imperialismo, el fascismo y la reacción.
A tal efecto debemos conducirnos bajo un programa y ejes democrático revolucionarios como la expropiación de las empresas estratégicas, el desconocimiento de la deuda externa, la lucha contra la implementación del el Plan Puebla Panamá y el TLCAN, el reparto de tierras entre los campesinos pobres, la libertad de los presos políticos, garantizar de manera real la libertad de expresión y organización, empleo, educación, salud, etc., dicho programa debe sintetizar las aspiraciones y demandas actuales del proletariado y las masas populares, cuyo eje se expresa en que necesitamos un nuevo gobierno, una nueva constitución, un nuevo poder, cuya columna vertebral del nuevo gobierno, de la nueva constitución y del nuevo poder, sean los intereses y alianza entre los obreros y los campesinos pobres.
Estamos pasando por un momento en donde la madurez política de las fuerzas democráticas, revolucionarias y de los comunistas, debe estar a la altura de la abnegación y disposición a la lucha de nuestro pueblo, nadie en este proceso se le puede exigir o pedir que baje sus banderas, sus símbolos, su propio programa político, debemos poner al frente las coincidencias.
Otra característica de la actual fase de lucha es la agudización de la lucha de clases, que se caracteriza por pugnas interburguesas de cuyo campo forman las disputas entre Felipe Calderón y López Obrador, estas deben ser aprovechadas por los distintos frentes y organizaciones de masas democráticas y revolucionarias para tender puentes de unidad y de lucha con las masas que aspiran a un cambio y que expresan su descontento defendiendo la voluntad popular. A nadie debe de asustar llegar a acuerdos temporales y precisos con algunos sectores de la socialdemocracia para hacer avanzar la lucha y unidad de nuestro pueblo por desarrollar una huelga general, nueva constituyente democrática y popular, coordinar la lucha contra el fascismo y la reacción, avanzar en la conformación por un Frente Único, etc.
En el siguiente período para el proletariado y las masas populares el centro de la lucha política se desarrollará en la calles, el parlamento sólo será un espacio para que las distintas fracciones de la burguesía se ajusten las cuentas.