LLa constitución de los binomios presidenciales y de las listas de diputados, concejales y consejeros ha dejado al descubierto –una vez más- las pugnas existentes al interior de los distintos partidos de la oligarquía y las dificultades que éstos tienen para presentar candidatos que llamen al entusiasmo y la adhesión del electorado.
El oportunismo de una u otra facción burguesa en partidos como la Izquierda Democrática, por ejemplo, ha producido resquebrajamientos que en algunos casos amenazan con desembocar en divisiones; las desavenencias se ventilan públicamente y las cúpulas nacionales tienen la última palabra para favorecer a los que responden a los intereses de su camarilla. En los denominados grupos de “independientes” los problemas son similares, los iniciales apoyos a una u otra candidatura se desvanecen cuando se advierte que sus apetitos políticos no serán cubiertos; en otros casos esos apoyos son negociados, no importa con quien.
La debilidad política y la búsqueda de mecanismos que atrapen electores ha llevado a varias tiendas políticas, particularmente al Partido Social Cristiano, al Partido Roldosista Ecuatoriano y a Sociedad Patriótica, a incorporar en sus listas a presentadores y presentadoras de televisión que en el mejor de los casos saben animar programas bailables. No es un recurso nuevo de la oligarquía, en elecciones anteriores ya se utilizó y el resultado fue que, al llegar al Congreso o a los municipios, no saben más que “calentar” el asiento y cumplir con las órdenes de sus jefes. Eso cuando acceden a una representación, pues, casi siempre son utilizados para “empujar” a favor de los que están por encima de ellos: los dueños de las tiendas políticas.
Todo ello demuestra la crítica situación en la que se encuentran los partidos de la burguesía y, sobre todo, la crisis de la institucionalidad burguesa en general. El desprestigio de los partidos políticos se ha evidenciado en muchas oportunidades, la desconfianza del pueblo respecto de que la solución de sus problemas está en manos de la derecha y sus partidos crece a diario, por ello el afán de éstos por encontrar mecanismos de engaño, por darle circo al pueblo, como se ha señalado desde hace muchos años. La burguesía pretende desenvolver esta campaña electoral en medio de bailes, comparsas, presentando “caras bonitas” y muy poco contenido político, pues, en el engaño está uno de los pilares para sostener su poder.
La izquierda, por su parte, tiene que hacer de este proceso electoral un escenario para difundir sus puntos de vista, para desarrollar la conciencia política de los trabajadores y el pueblo, para avanzar en el proceso de acumular fuerzas revolucionarias. Por supuesto, debe trabajar para propinar una derrota política y electoral a la derecha.
Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador