Número 205/1ra quincena de Agosto/2006

El fascismo

El fascismo está pasando de una tendencia a una manifestación política concreta, que se desarrolla como una estrategia más de defensa y sostenimiento del sistema capitalista. En su origen desde los años 20 en Europa, en Italia, éste tuvo como causas, las mismas con las que hoy resurge: la profundización de crisis económica, política e ideológica del capitalismo. Por eso es importante tener presente su manifestación y desarrollo para saberlo enfrentar y derrotar.

El imperialismo y su clase dominante, la oligarquía financiera, enfrentan desde hace más de dos décadas en el mundo y en nuestro país, la profundización de la crisis capitalista, la que ha tomando manifestaciones políticas de endurecimiento de la política económica de los regímenes. Con la llegada de partidos a los gobiernos, provenientes de fuerzas reaccionarias y violentas, que no comparten la política de negociación y conciliación con otras fuerzas, que van utilizando el choque, la confrontación abierta y posteriormente el aniquilamiento de los opositores, de manera gradual y selectiva. Restringen o nulifican cada vez más los derechos económicos, políticos y sociales sobre todo cuando éstas provienen de movimientos organizados y de oposición, así mismo las demandas sociales de las masas trabajadoras. Imponen la doctrina de la seguridad nacional, para disminuir y desaparecer las libertades políticas y democráticas conquistadas por las masas trabajadoras. Las cámaras legislativas funcionan como legitimadoras de prácticas autoritarias, cuando no, estás simplemente se subordinan al mandato de la burocracia en el gobierno y de los monopolios, sin encubrir su de por sí desacreditada función.

El parlamento legisla descaradamente para favorecer las exigencias de los monopolios. Elaboran y aprueban leyes que fortalecen la defensa de la propiedad privada, y endurecen más le explotación asalariada. Reforman leyes que controlan o someten la organización y la movilización independiente de los trabajadores. Aumentan y hacen más severos los castigos contra los proletarios, criminalizan su lucha, mientras les otorgan más beneficios y privilegios, fuero e impunidad a los capitalistas.

Desarrollan la doctrina de seguridad nacional, impuesta por el imperialismo, incrementando la tipificación de los delitos y las condenas; aumentan los cuerpos policíacos y las labores de inteligencia, que impiden o reprimen la movilización de las masas, que se van acentuando con formas cada vez más violentas y abiertas del Estado sobre los dirigentes y el conjunto de las organizaciones.

El fascismo cuyos orígenes, datan desde los años 20 en Italia con Mussolini; tuvo presencia en Alemania con Hitler, en España con Franco y en Japón con Hirohito, asì como en otros países de Europa, en los setenta lo tuvo lugar en América Latina con los gobiernos militares, en turno. Todas estas formas tienen un origen común: la respuesta más violenta y reaccionaria de la oligarquía financiera a la profundización de la crisis económica y política de los eslabones más débiles del capitalismo que enfrentan en cada ciclo, y es la forma más abierta esencialmente militar y paramilitar de enfrentamiento con el movimiento obrero y comunista.

El término de fascismo se acuñó en Italia, en Alemania se le denominó nazismo y en España falangismo, en América Latina, sólo tenían la característica del militarismo, hoy se ha adoptado como fascismo cualquier manifestación o movimiento que tenga esas características brutales de control y aniquilamiento, que son la práctica del terrorismo de Estado burgués, esencialmente dirigidas contra la lucha revolucionaria de las masas. Esta manifestación trastoca la propia democracia y legalidad burguesas. Es la expresión, anticomunista, más anticientífica y oscurantista del pensamiento burgués, es la caducidad filosófica del idealismo como concepción, y una manifestación de la crisis de la religión, ésta es la más fiel colaboradora abierta o encubierta con los actos más deshumanizantes y criminales.

La democracia parlamentaria, que no es más que la dictadura de la oligarquía financiera, matizada como la democracia representativa o de Partidos, que han engañado a las masas. Con el fascismo la democracia burguesa, hoy toma su forma más virulenta, clara y abierta que muestra la verdadera naturaleza del capitalismo. Esta democracia se ve transformada en la verdadera dictadura de clase que es representada en un personaje, el “caudillo”, el “líder”, el “jefe”, en su expresión de Partido único, al servicio de los monopolios nacionales y extranjeros. Transforma el Estado civil, en un Estado militar autoritario, que deja de ser un “arbitro” de la sociedad, entre las clases, con una definición parcial frente a los explotadores, de estar al servicio de los patrones y del capitalismo.

Los fascistas desarrollan la expresión ideológica del “nuevo sistema económico y social” que está más allá del capitalismo y el socialismo, que pretende confundir a las masas, sobre su verdadero contenido burgués, usando facciosamente los medios de información, mediante el control más férreo sobre estos, aniquilando la “libertad de expresión” burguesa, imponiendo el adoctrinamiento de las masas, mediante la militarización de la educación. Los contenidos ideológicos, aparentemente nuevos y populares que constituyen su “razón de ser”, son: defensa exacerbada del nacionalismo (chauvinismo), los símbolos y los personajes; de la unidad integracionista a través de la fuerza, de la “preservación del orden” y del Estado todopoderoso; la exaltación del líder, del caudillo. El establecimiento de un Estado militar o bajo mandos militares, que se pone por encima de la división de poderes o de estructuras e instituciones “democráticas”. La defensa de raza superior, particularmente contra los inmigrantes, de “otras razas”. El acogimiento místico al mandato como divino, reconocido por la iglesia. La proclamación de un nuevo imperio de extensión universal.

El fascismo nace de las posiciones de derecha representadas, de los Partidos más abiertamente capitalistas, que pueden estar en las cámaras o no, las cuales se van expresando más nítidamente cuando las contradicciones de clase se agudizan y van tomando un carácter más violento. Su principal enemigo ideológico es el comunismo y el movimiento obrero.

El fascismo logra atraer a las masas trabajadoras, pero principalmente a la pequeña burguesía desclasada, porque originariamente ese es su origen y su composición, usando la demagogia y también la fuerza, para garantizar el control de estas; pueden usar el parlamento para llegar al gobierno, simplemente lo toman por asalto mediante golpes de Estado militares apoyándose en el ejército, y en sus propias fuerzas paramilitares, con el financiamiento de los principales monopolios de la producción.

El fascismo finalmente se va implantando mediante un proceso, que tiene primeramente sus manifestaciones en la derechización de los regímenes, que se va profundizando, hasta tener una expresión de fascistización, que se desarrolla orgánica y políticamente de manera gradual. La militarización de gran parte de la administración pública, reforzada principalmente en el área de la seguridad, donde los policías dejan de ser comunes, para convertirse en cuerpos especializados de contrainsurgencia, antiterroristas.

Su resurgimiento aparece como un plan de salvamento de la humanidad, ante otra crisis, la cual ayudaran ellos a profundizar y que terminará con el levantamiento o la insurrección de las masas asalariadas para su derrota.


En este 205
¿Quiéres recibir el periódico
Vanguardia Proletaria vía
e-mail?

¡ INSCRÍBETE!
vp@pcmml.com