Las luchas populares más importantes en estos momentos en México, son la de los mineros de Lázaro Cárdenas, de los campesinos de Atenco, y la lucha encabezada por el magisterio y el pueblo de Oaxaca que hoy se expresa en la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO). Peleas protagonizadas por distintas clases y sectores de clase, siendo el deber de los comunistas destacar sus enseñanzas para generalizarlas, en cada una de estas luchas existen limitaciones, sin embargo, lo importante es destacar los aspectos positivos y negativos, ya que la tarea política fundamental del Partido Comunista de México (marxista-leninista) es educar a las masas explotados y oprimidos a nivel nacional con el ejemplo de los movimientos que se están desarrollando en estos momentos, ya que ello está creando las condiciones subjetivas para la revolución, y así como está asomando su cabeza el fascismo, con la imposición de Felipe Calderón y que se ve reflejado en la Cámara de Diputados y Senadores, cuya composición tiende hacía la reacción política, los comunistas estamos ahí dispuestos a pelear y seguir la lucha por una sociedad sin explotados ni explotadores.
En este marco surgen dos desviaciones, el sectarismo y el oportunismo, los cuales representan un peligro para el ascenso de la lucha de clases, ya que pueden llevar al movimiento revolucionario o anticapitalista al margen del movimiento de masas, tal es la posición sectaria, o bien con la imposición del PAN en la presidencia, esto sea utilizado como justificación para tender un puente programático con la socialdemocracia (PRD), esta es la tendencia del oportunismo en el movimiento.
Para nosotros, queda claro que las luchas que están dando, mineros, campesinos y maestros, se comienza a dibujar una tendencia hacia la revolución, nos encontramos en una etapa en la lucha de clases, en la cual se puede pasar de una acumulación revolucionaria de fuerzas a una fase pre-revolucionaria, los ingredientes están dados. Profunda crisis económica y política, que se va a expresar en la privatización de la industria eléctrica, de los energéticos, en las reformas a la ley federal del trabajo, y ratificar el sometimiento al imperialismo norteamericano con el ALCA y el TLC.
Que la lucha obrera y popular pase a la etapa pre-revolucionaria, depende de muchos factores organizativos, tales como, afianzar la lucha contra el régimen de todos los arroyuelos de descontento y lucha popular, que irrumpa en el escenario político con plena independencia de clase el proletariado industrial, que se teja la alianza obrero-campesina, el fortalecimiento en los hechos del Frente Único, etc. La polarización de la lucha de clases entre la reacción y el fascismo contra la revolución se va agudizar en el siguiente período, es por ello, que una de las tareas más importantes para el P C de M (m-l) es fortalecer la tendencia hacia la revolución.
De los tres movimientos antes mencionados es importante destacar una serie de elementos:
Primero, dejan en claro que se desarrolla ante nuestros ojos un ascenso de la lucha de masas, donde los obreros a pesar de seguir bajo los lineamientos del charrismo sindical, comienzan a perder fe en el gobierno, y con su lucha combativa contra el rompimiento de la huelga están rompiendo con la sumisión servil a las autoridades, estos son embriones de la lucha del proletariado.
Segundo, que este ascenso en la lucha de masas tiene como rasgo fundamental poner al frente la lucha política contra el régimen, la lucha por la “autonomía sindical”, la libertad de los presos políticos, y la caída de Ulises Ruiz , no se mueven en los marcos de la lucha gremial o economicista.
Tercero, las luchas se sincronizan en tiempos, aunque las formas en que se manifiesten sean distintas debido al perfil ideológico que persiste en cada movimiento.
¿Cuales son los aspectos positivos que debemos destacar y generalizar de la actual lucha de clases?, enumeramos los siguientes, la resistencia mostrada por los obreros en Lázaro Cárdenas y la derrota que dieron a la PFP, dejó en claro que la clase obrera en su terreno y con su propia organización es capaz de derrotar la represión, en las ciudades las barricadas no son cosas del pasado, son la realidad de un presente de lucha. Sólo los sectarios pueden condenar éstas luchas, o bien para ellos no existen porque son dirigidas por charros, “sólo ven los árboles y no ven el bosque,”. La clase emerge, con una fuerza que pondrá a prueba a todos los revolucionarios, a pesar de que hay quienes sólo gesticulan porque no es su “movimiento”, “su organización”. Los marxistas-leninistas estamos luchando por generalizar la combatividad de la clase obrera y fusionarla con nuestra teoría, para convertir esta fusión en un arma indestructible en el camino hacia la revolución socialista.
Cuarto, se comienzan a asomar formas de organización democrático revolucionarias que van creando las bases para pasar a la ofensiva, la lucha en las calles se van tensando, la autodefensa ya forma parte de las formas de lucha de los explotados, el pueblo también se está dotando de formas de organización democrático-revolucionarias, ejemplo de ello es la APPO, hoy son formas de organización, mañana pueden ser gérmenes de insurrección proletaria y popular.
Quinto, queda claro que por más pactos de “civilidad política” que firmen los partidos de la burguesía o acuerdos para la “estabilidad y gobernabilidad”, la crisis política de la democracia burguesa sigue su desarrollo, e independientemente de quién gana la Presidencia de la República y de la composición de la Cámara de Diputados y de Senadores, la tendencia del régimen es hacia la reacción y al fascismo.
Para el PC de M (m-l), el marxismo-leninismo no es un dogma, por el contrario, es una guía para la acción revolucionaria, ya que aprendemos en la práctica de la lucha de las masas, de su creatividad en la formas de organización, de su entrega y abnegación en su lucha por mejores condiciones de vida y trabajo, es por ello que papel de nuestro Partido en estos momentos reside en desarrollar la independencia política e ideológica del proletariado, generalizar las enseñanzas positivas de los movimientos actuales más desarrollados, destacar que los intereses de clase de los explotados y oprimidos son irreconciliables con los explotadores y opresores, que la lucha por la toma del poder no es una tarea más, sino que representa en estos momentos la esencia de la lucha revolucionaria para terminar con la explotación asalariada
En Atenco, los campesinos, La otra campaña y las masas populares dieron muestras de un ensayo de movilización generalizada que se manifestó en primer término en la solidaridad. Los sucesos de Lázaro Cárdenas son una muestra de lo que la clase es capaz de hacer, y cuando esta lucha se extienda en los principales centros industriales, pondrá a prueba a todos los colectivos, corrientes, y grupos, que dicen defender los intereses del proletariado. En Oaxaca, el movimiento demostró que unido y organizado es capaz de repeler las brutales agresiones de los aparatos represivos del estado.
En este marco, la fuerza del movimiento actual reside en el despertar de las masas y en las formas que adquiere su organización, de ahí se deriva una tarea en la que seguiremos insistiendo, a pesar de los sectarismos y las posiciones conciliadoras, es necesario desarrollar la convergencia nacional de oposición proletaria y popular contra el régimen, que hoy debe caminar hacia la construcción del Frente Único. Por ello nuestra presencia en los distintos proceso de unidad, como la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo, el Frente Sindical Campesino Indígena Social y Popular, la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca y La otra campaña, no corresponde a la necesidad de imponer una ideología, ni de oportunismo político, o que vayamos a los distintos procesos para fortalecer nuestra organización, participamos en estos referentes porque apostamos a la necesaria unidad de todos los explotados y oprimidos contra el régimen.
Tenemos claro que en las siguientes fases, la lucha de clases será más polarizada, y no habrá oportunidad para posiciones intermedias, la clase obrera y las masas populares pondrán a prueba a todos, aunque no faltará quienes condenen la lucha del pueblo. Nosotros seguimos teniendo plena confianza en el proletariado mexicano y en el pueblo, la experiencia que está adquiriendo en las recientes luchas, son sus más preciados tesoros, para conocer realmente a quienes representan sus intereses y una política revolucionaria, el sectarismo y el oportunismo gesticularán, condenaran, pero jamás encabezarán la lucha revolucionaria de la clase obrera industrial, los campesinos pobres y las masas populares. Por nuestra parte seguiremos desarrollando los elementos que acercan a la lucha del proletariado y del pueblo a una fase pre-revolucionaria, y señalamos con convicción que sólo la revolución socialista es cambio, en este marco no hay nada nuevo que inventar, no existe una tercera salida, o el comunismo o caricatura de revolución y de cambio.