Fiel a su compromiso neoliberal, el gobierno panista de Atizapán en el Estado de México, impone la lógica de los ricos sobre las espaldas de los pobres. Impone la política de oídos sordos y demagogia ante las demandas más urgentes del pueblo. Impone el chantaje y la mentira para desgastar el ascenso del movimiento popular como recurso previo al de la represión. Es decir, impone la voluntad de unos cuantos bajo el cobijo de la supuesta “modernidad”.
Grave es la situación que se vive en el municipio mexiquense, aquejado por una serie de problemas como la falta de agua, insuficiencia de vialidades, sobresaturación de viviendas, pésima infraestructura de servicios urbanos, así como aumento en el desempleo, drogadicción, corrupción de las autoridades, persecución policíaca contra los luchadores sociales y otros más; y ante todo sobresale el despojo de tierras.
En los últimos años se desató una auténtica rapiña de las tierras y espacios de utilidad pública que no es exclusivo de Atizapán, sino que se reproduce en cada uno de los municipios que componen el Estado de México. En este municipio las empresas trasnacionales como WAL-MART, IKEA, CINEMEX encabezan la lista de despojos. Así mismo la industria de la construcción no se queda atrás y por todos lados se levantan pomposos desarrollos habitacionales en terrenos que eran áreas ecológicas o en espacios donde se practicaba algún deporte.
En ese sentido, la empresa Hogares Mexicanos (HOMEX; constructora número uno en América Latina que cotiza en la bolsa de valores) en contubernio con el gobierno municipal de Atizapán encabezado por Salvador Vázquez Herrera, se apropió de un predio de 29 hectáreas conocido como “La Pedrera”, que había sido expropiado por causa de utilidad pública el 11 de mayo de 1988. De manera cínica e irregular, dicha constructora se ostenta como dueña del predio y hoy está por concluir la primera etapa de cuatro de un proyecto de 1,700 departamentos de clase media. Y por si fuera poco, todos los partidos electoreros (PRI, PAN, PRD, PVEM, y demás) firmaron en cabildo la anuencia para dicho proyecto denominado “Espacio Cinco”, con lo que no escondieron su naturaleza de clase, y demostraron de que lado están sus intereses.
De igual manera HOMEX y el gobierno de Atizapán utilizaron a los Consejos de Participación Ciudadana de las colonias que se encuentran alrededor del predio, quienes dieron su aprobación sin el consentimiento de los habitantes a cambio de ciertos beneficios.
Con esto, no sólo se hace notar como los gobiernos, sus instituciones, sus leyes y todo lo que compone su aparato estatal, se convierten en certeros instrumentos que imponen los designios de la burguesía; además se le endosa la factura al pueblo para que sea él quien pague las consecuencias de esta carrera incesante de la oligarquía financiera para la sustracción de la máxima ganancia.
Por lo anterior, el 19 de septiembre del 2005 un grupo de habitantes de las colonias aledañas al predio de La Pedrera, nos dimos a la tarea de agruparnos y organizarnos para enfrentar al gobierno municipal y a la constructora HOMEX creando el Movimiento de Lucha Popular y Social (MLPS). Proceso que ha venido en ascenso marcado por 3 movilizaciones (en una de las cuales se levantaron en alto las banderas del FPR y del PCM-ml) que han desenmascarado a las autoridades de Atizapán, logrando que se les pudiera arrancar parte del predio para que se construya una escuela preparatoria y una cancha de fútbol reglamentaria. Sin embargo, en términos reales sólo representa una pequeña concesión al pueblo, ya que no resuelven las necesidades de más de 10 mil personas que habitan en la zona.
Hoy podemos decir que la perspectiva de organización del FPR gana presencia en Atizapán, haciendo posible el cohesionar a la gente que ve en el MLPS una trinchera de combate para hacerle frente a los empresarios y gobiernos.
En este contexto, la siguiente etapa de lucha ha comenzado, tiene por objeto frenar las obras de HOMEX y obligar al gobierno municipal a que se ejerza la expropiación del predio para que se construyan escuelas públicas, hospitales del sector salud, áreas deportivas y ecológicas; que sean base material para el desarrollo de la comunidad. Razón por la cual autoridades municipales cuentan con ansia los días, debido a que en dos meses dejarán la administración para salir huyendo, eso sí, con las bolsas hinchadas de dinero.
Nos queda claro que la pelea fuerte será con el próximo gobierno panista de Gonzalo Alarcón, electo en las pasadas elecciones del 12 de marzo, donde por cierto, reinó el abstencionismo con margen del 60%. Cierto es, que se camina lenta pero innegablemente por la senda de la transformación revolucionaria de la sociedad, lo que remarca las tareas que marca el proceso de lucha actual.
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