Las condiciones que se presentan en el estado de Morelos actualmente, de efervescencia política y social, aún cuando no se ha caracterizado por ser un estado muy politizado, son la clara manifestación de los problemas que las diferentes capas populares han padecido por más de 30 o hasta 50 años de historia, y que hoy, se recrudecen atendiendo a una política que despoja y reprime al pueblo organizado de forma sistemática empujando a la gente a las calles, haciéndola salir a manifestarse y luchar por sus demandas, y justo ahí, en las calles, taxistas, exigiendo el aumento al padrón vehicular, esperando la obtención de concesiones para trabajar; la población que exige el alto a los feminicidios en el Estado, el cese a la represión, solidarizándose con casos recientes como Atenco o Oaxaca, en las calles confluyen maestros, estudiantes, trabajadores del volante, amas de casa, ejidatarios, ambientalistas y ex obreros.
Entre las luchas que se llevan a cabo en Morelos, podemos encontrar la búsqueda del cierre del tiradero de basura de Tetlama debido a las graves consecuencias en la salud de la población, que han causado más de 45 años de desechos y una falta de compromiso del gobierno a reubicar este tiradero, la defensa del agua en Cuautla o Xoxocotla de las grandes corporaciones con quien el gobierno panista actual ya tiene firmados sus compromisos empresariales y que atentan contra la población de manera directa, la defensa de la tierra como la de los ejidatarios de Tecomalco y la presión por parte de Reservas Territoriales para la compra de esos predios a cantidades ridículas y que de esta manera se concrete la construcción de la carretera Siglo XXI, que forma parte del proyecto imperialista Plan Puebla Panamá, la lucha a favor de la conservación del medio ambiente, el esclarecimiento del asesinato de luchadores sociales en colonias populares como es el caso del compañero Javier Rea Morales de la Colonia Josefa Ortiz de Domínguez, del municipio de Jiutepec, o el registro de las mismas, donde encontramos a la Colonia Lomas de San Gaspar en el mismo municipio, además de las luchas reivindicativas propias de cada sector, como el estudiantil y su lucha por una educación pública, gratuita, científica y popular, el magisterio con demandas de mejoras salariales, el impedimento al paso de las reformas estructurales como la del ISSSTE, la Reforma a la Educación Secundaria, con una intromisión clara al sistema educativo que pretende el dominio total del aparato ideológico por parte del Estado; todas estas luchas deben confluir en la ofensiva que desate el pueblo en contra del régimen fascista que atenta contra la organización y la vida del pueblo, bajo banderas comunes con contenidos democráticos, pues es organizados como tomaremos en nuestras manos la conducción política, económica social y cultural del país.
En Morelos podemos encontrar dos procesos de unidad popular que se reflejan desde el nivel nacional con perspectivas estatales; La Otra Campaña, y un Frente Estatal Contra la Ultraderecha. Dos procesos que aunque coincidentes en la oposición popular al régimen, se separan entre si por lo pronto.
La Otra Campaña, caracterizado como un proceso que desde la Selva Lacandona da un salto cualitativo al salir y proponerse la organización con otros sectores además del indígena, para la creación de un Plan nacional de lucha que posteriormente nos conduzca a la creación de una nueva constituyente, lleva recorrida en su primer etapa, buena parte del territorio nacional, y el Frente Estatal Contra la Ultraderecha concentra fuerzas que a nivel nacional tienen su referente participando en procesos como los Diálogos Nacionales, que aún no se concretan de manera estatal, pero que se encuentran en la búsqueda también de la creación de una nueva constituyente impulsando un programa mínimo no negociable, que recoge y expresa los puntos esenciales para construir un país distinto, independiente y soberano, y una sociedad equitativa y democrática de verdad.
Es por ello que hacemos un llamado a acumular fuerzas para tener una mayor participación en la vida estatal y nacional e ir teniendo la capacidad de ocupar nuevos escenarios de lucha, cambiar la correlación de fuerzas que no nos favorece y obtener conquistas, preparándonos para luchas de niveles superiores. El Frente Popular Revolucionario ve la necesidad de construir una gran convergencia nacional de oposición popular y proletaria al régimen con el fin de conjuntar todos los arroyuelos de descontento y lucha popular que se están dando en este momento en el país, ya que el capitalismo no ofrece sino miseria y explotación. Por lo anterior, el FPR participa en Morelos en La Otra Campaña y en el Frente Estatal Contra la Ultraderecha, siendo conscientes de que las grandes transformaciones en el país solo pueden ser obra de las masas populares organizadas y cambiar la correlación de fuerzas a favor del proletariado para poder construir una nueva sociedad.