Número 204/1ra quincena de julio/2006

Tras el fraude Felipe Calderón
pretende formar un gobierno de coalición con el PRD y el PRI

El carácter burgués de las elecciones y de los partidos electoreros es bien conocido por todos; el fraude electoral es un asunto que está a la vista del mundo entero, donde los partidos juegan un papel acorde a los dictados de la gran burguesía y el imperialismo para que el próximo gobernante sea el representante de la derecha fascista Felipe Calderón. El fraude muchos lo buscan en el manejo del voto popular de último momento y lo encuentran de una y mil maneras, a pesar de los desentonados chillidos de los funcionarios del Instituto Federal Electoral; pero es mucho más que eso, son las acciones y medidas que en forma sistemática y meticulosa la oligarquía y el imperialismo operan en un golpe de Estado técnico en contra de la clase obrera, los campesinos y todo el pueblo explotado y oprimido de México; es decir, es la forma en que la burguesía evita que el pueblo de México se de un gobierno acorde a su voluntad de cambios profundos y a sus intereses.

El fraude electoral es muy complejo: mueve mucho dinero, compra conciencias y medios de comunicación, consultas y encuestas, persiguen a opositores, los encierran y asesinan; es una guerra sin cuartel a través de la cual los ricos imponen su voluntad a toda costa. Unos ejemplos para ilustrar.

La división priísta propiciada desde la presidencia de la República a través de Elba Esther Gordillo Morales y que derivó en la formación de un nuevo partido que fraccionaría los votos, estuvo enfocada a debilitar aún más a la momia que continúa arraigada a través de caciquismos en el interior de la República, para evitar que levantara cabeza ante la evidencia de que Vicente Fox y el PAN, con su política neoliberal, se ganó un amplio odio popular. El enfrentamiento priísta se dio en medio de miles de contradicciones internas por ambiciones de poder, que puso a la luz la podredumbre interior, lo que restó más influencia entre los votantes. El fraude consiste en enlodar aún más -como si se pudiera- al anacrónico partido que ya no le sirve a la burguesía sino como fuerza de tercera mano que controla a un sector apegado al pasado y a las formas tradicionales de dominación, cada vez más difíciles de sostener, como lo es el sindicalismo corporativo o los caciques rurales, como a Ulises Ruiz Ortiz de Oaxaca que a pesar del repudio generalizado del pueblo oaxaqueño en su contra, lo mantienen vivo porque significa una fuerza regional de control reaccionario que permite a la burguesía empujar las contra reformas.

Sabiendo que el descontento popular se inclinaría hacia posiciones socialdemócratas, el foxismo trabajó duro con las aspiraciones de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) desde los más diversos ángulos y frentes: la amenaza de desafuero le fortalece frente a su contrincante, candidato presidencial por el PRD Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (CCS); en otro momento, le debilita, por ejemplo, exponiendo la corrupción en el gobierno del Distrito Federal a través de su super agente Carlos Ahumada, donde cayeron como moscas a la miel más de uno de sus cercanos colaboradores; luego la campaña de terror fascista que influyó sobre el ánimo de las masas; empujando a AMLO a denunciar el carácter fascista de su opositor panista. El PRD no estuvo exento de jaloneos debajo de las sábanas, que llegó a la ruptura CCS-AMLO, muy bien aprovechada por el foxismo, colocando a éste cretino en el próximo gabinete con funciones supra secretariales con motivo de los festejos del centenario de la revolución y el bicentenario de la independencia, con encargo de generar condiciones para una nueva constituyente, con lo cual, con este traidor el gobierno de derecha pretende arrebatar las banderas al movimiento democrático y revolucionario que viene impulsando, precisamente, una Nueva Constituyente Democrática y Popular. Al fin de cuentas, el acercamiento de CCS al panismo es una avanzada del proyecto de gobierno de coalición de Felipe Calderón, si es que queda con Presidente de la República.

El fraude desde el PAN también consiste en el abuso de Vicente Fox y el PAN que tuvieron a la mano todos los medios del Estado para impulsar la campaña de Calderón, los programas sociales entrelazados al padrón electoral, todos los recursos financieros y políticos para fortalecer desde la presidencia la campaña del candidato; incluidos los medios de comunicación y las agresiones a AMLO y, finalmente, el evidente control del los órganos electorales.
Un hecho es indiscutible, la polarización social expresada en las luchas obreras, campesinas y populares afloraron en las elecciones polarizando las posiciones de los candidatos del PRD y PAN que, en su afán de atraer votos, manifestaron abiertamente posiciones de derecha y de izquierda; el resultado: la dimensión y geografía del descontento quedó formulado en la votación a favor de AMLO que tiene base material en el gran rezago económico, político y social en el sur de México, polarizando con el norte, con un mayor grado de desarrollo capitalista y mejores condiciones de vida respecto al sur, que se inclinan por el PAN. El voto al PRD expresa la gran fuerza popular que no logra consolidar formas de organización y lucha revolucionaria, muchas veces mediatizada por los propios oportunistas del PRD, como El campo no aguanta más y el Barzón.

Lo más relevante de las elecciones es que plantea la necesidad de la organización revolucionaria del proletariado y el campesinado, que expresan sus deseos de cambio; pero es ilusorio esperar que López Obrador defienda el voto popular y encabece una lucha que verdaderamente eche abajo el fraude, él siempre defiende el contexto de legalidad burguesa y pacifismo; rechaza la movilización de las masa y no irá más allá de manifestar su inconformidad en los medios que dicha legalidad le permite, propiciar que el descontento calme los ánimos, jamás levantará un dedo para señalar una dirección de movilización revolucionaria de las masas en contra del fraude, por el contrario, seguramente accederá a los llamados de Felipe Calderón a su gobierno de coalición, a condición de que impulse los proyectos antipopulares y proimperialistas desde las secretarías de Estado, en las Cámaras y el Congreso de la Unión, etc. es decir, podrán co-gobernar el país a condición de lograr acuerdos para avanzar a las contra reformas de Estado, laboral, energética, fiscal, etc., de continuar entregando el país a los monopolios y al imperialismo, de seguir sometiendo a los obreros y a los campesinos a la más brutal opresión y explotación; es decir, la derecha panista pretende colocar a López Obrador y al PRD en el carril fascista; y, precisamente en el abandono y traición a los votantes consiste su juego en el fraude electoral. Por esa razón desde las organizaciones democráticas y revolucionarias y desde las masas descontentas por el fraude electoral y contra el neoliberalismo, debe empujarse de manera resuelta la lucha contra el fascismo, por el desconocimiento total del proceso electoral fraudulento y poner al centro la necesidad de una Gobierno Provisional Revolucionario y la convocatoria una Asamblea Nacional Constituyente Democrática y Popular.


En este 204
¿Quiéres recibir el periódico
Vanguardia Proletaria vía
e-mail?

¡ INSCRÍBETE!
vp@pcmml.com