El movimiento popular en Oaxaca lejos de debilitarse con la represión del 14 de junio como lo quería el Estado, tomó un camino vertiginoso de integración con los más amplios sectores populares a la lucha, como lo demostraron la Tercera y Cuarta Mega marcha, en las que miles de oaxaqueños salieron a las calles a exigir la destitución de Ulises Ruiz como gobernador. Y lo más importante es que se arriba al fortalecimiento orgánico del movimiento con un carácter amplio, democrático, popular y que se traduce en la constitución formal el 20 de junio de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) con más de 300 representaciones de organizaciones, sindicatos, estudiantes, ONG's, colectivos, etc., en la Facultad de Derecho de la UABJO.
A partir de aquí la APPO se instituye como el órgano de dirección y toma de decisiones de más alto nivel e importancia para el movimiento popular en todo el estado, con un objetivo central en estos momentos: organizar el descontento popular para la destitución de Ulises Ruiz como gobernador de Oaxaca.
Al mismo tiempo, el aparato estatal se sigue fracturando por las divisiones internas que habían logrado contener, pero que hoy se agudizan enormemente, el descrédito del gobierno estatal entre el pueblo es avasallante, al igual que la indignación popular contra las “acciones de gobierno” que sumen más en crisis a la población. Estas condiciones indudablemente debemos de aprovechar para potenciar la ofensiva popular.
Los resolutivos de la APPO del 20 de junio, definió un plan de acción estatal de tres días de bloqueos de carreteras, tomas de alcaldías y dependencias gubernamentales y la realización del paro cívico estatal y la constitución de las Asambleas Populares Regionales el viernes 23, y que la APPO del 24 de junio valoró como exitoso en general por lo siguiente: se consiguió movilizar a todas las fuerzas populares de la APPO en las 7 regiones, paralizando total y parcialmente las instituciones estatales de los tres poderes y el bloqueo de las principales carreteras, teniendo un saldo de más de 15 ayuntamientos tomados; se logró un primer ensayo de paro estatal de dimensiones aun medianas con participación mayoritariamente campesina y estudiantil, aún a pesar de que los únicos gremios que pararon fue el Sindicato de Trabajadores y Empleados de la UABJO y la sección 35 de Salud.
La realización de la segunda sesión de la APPO por la mañana y la Asamblea Estatal del Magisterio por la tarde del pasado 24 de junio, valoró objetivamente estos resultados y la conducta política del gobierno federal ante el movimiento oaxaqueño. La asamblea del magisterio sancionó y aprobó en lo general el análisis y las propuestas de plan de acción de la APPO para estos próximos días, donde en general se da por insatisfecho el movimiento con las propuestas de la Secretaría de Gobernación y ante esto se plantea profundizar las acciones de protesta en los centros de poder políticos y económicos, realizar un estado de sitio popular en la capital contra el gobierno y la burguesía, y se instrumenta mediante una marcha caravana de la ciudad de Oaxaca al DF la entrega de la solicitud al Senado de la República del Juicio Político a URO como gobernador del Estado el martes 26 de junio, respaldado por una primera entrega de alrededor de 200 mil firmas como parte del millón a recabar en todo el territorio estatal.
En la sesión de la APPO, realizada el 4 de julio, se decidió el siguiente plan de acción: asistencia de una representación el 5 de julio a la concentración del Diálogo Nacional en el Zócalo de la ciudad de México; buscar e impulsar una intermediación con personajes a nivel nacional para buscar los mecanismos necesarios para la destitución de URO; el jueves 6, arrancar una campaña de desobediencia civil y anunciarla en la toma del Palacio de Gobierno, ese mismo día se realizarán tomas de carreteras, y el viernes 7 se llevará a cabo un paro cívico estatal, organizar La Guelaguetza popular y bloquear la oficial que se realizará del 17 al 24 de julio.
Sin lugar a dudas, la Convergencia Nacional de Oposición Popular al Régimen en Oaxaca, se expresa y se sintetiza en la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca, que se convierte en un motor generador de la lucha de clases a favor de los intereses del proletariado, los campesinos pobres y las masas populares del Estado y del país; y empieza en este momento de crisis institucional, con todos los problemas que pueda tener y aún con la ausencia del proletariado, a tomar características embrionarias de una Asamblea Popular como máximo poder soberano del pueblo. Por lo tanto, lo hasta ahora construido hay que preservarlo y fortalecerlo en la medida en que se van agudizando cada vez más las contradicciones entre las fuerzas organizadas populares y las fuerzas de la burguesía y su aparato estatal.
Esto no significa que la instauración del poder proletario y popular en Oaxaca esté a la vuelta de la esquina, pero si se observa objetivamente la tendencia actual del movimiento popular en Oaxaca que se inclina hacia una mayor confrontación contra el Estado y su gobierno actual, pero que por la corta vida aún de la APPO, que aún no homogeniza una visión revolucionaria, su composición aún no proletaria y en su gran mayoría campesina (promotora) y de la pequeña burguesía del sector servicios y burócratas (sindicatos y organizaciones del FSODO), así como de los sectores arruinados de ésta, influye en la falta de consolidación de una visión y programa de clase que tiene que dotarse para poder subvertir las limitaciones que no hacen posible aún, plantearse el cambio de régimen, es decir, pasar a un gobierno de obreros y campesinos pobres en el estado. Esta aspiración debe ser ampliamente agitada en cada momento de la lucha para que prenda como una posibilidad real entre los trabajadores.
Esto no impidió que la APPO en tan pocos días de construcción movilizara, coordinara y organizara a miles de personas en distintas acciones en todo el estado, creando una autoridad política innegable al grado de que en las dos últimas Asambleas Estatales del Magisterio, los acuerdos de la APPO fueron ratificados y llevados a la práctica en Oaxaca.
Esto nos orilla a todas las organizaciones de la APPO a tensar nuestras fuerzas internas. En estos momentos tenemos que caminar con todas las organizaciones de la APPO como un solo hombre y conducir el proceso hacia el levantamiento general del pueblo de Oaxaca como única garantía para la salida de URO, es decir, la paralización total de la actividad política y económica de la burguesía en todo el estado; entendiendo que la victoria inmediata será la cabeza de Ulises, pero la victoria más importante, será el fortalecimiento de la acumulación revolucionaria de fuerzas y de la APPO como instrumento principal de lucha y órgano de poder proletario y popular.
Lo construido por el movimiento en Oaxaca supera por mucho la coyuntura electoral del 2 de julio, fecha donde algunos piensan que se resolverán las cosas y se iniciará otro proceso. Las características sobre el desarrollo vertiginoso de la lucha de clases y sobre los soportes organizativos del movimiento lo colocan como un eslabón débil dentro de la cadena de dominación capitalista en el país que puede romperse a favor de los intereses revolucionarios y por lo tanto no se limita, sino al contrario busca mucho más, al accionar de la burguesía y su legalidad burguesa que busca reciclarse y legitimarse este 2 de julio para perpetuar la explotación del capital otros seis años más.