Desde el pasado 27 de abril, en la Gaceta Oficial del Distrito Federal, se anunció la futura concesión a la iniciativa privada de los servicios públicos de: agua potable, drenaje y alcantarillado y, en caso de convenir al Gobierno del Distrito Federal (GDF), del agua residual y el agua tratada.
En conferencia del 25 de junio, Andrés Manuel López Obrador, Jefe del GDF, anunció que las concesiones se otorgaron a cuatro compañías: Servicios del Agua Potable S.A. de C.V. (SAPSA); Industrias del Agua de la Ciudad de México (IACMEX); Industrias del Agua S.A. (IASA); y Tecnología y Servicios del Agua S.A. (TECSA) ¡Las mismas compañías con las que Oscar Espinoza Villareal hacía sus tranzas!, y que desde 1992 realizan funciones de verificación y toma de lecturas, así como de instalación de medidores automatizados.
Como si se tratara de una medida salvadora, López Obrador anunció que se perforarán 60 pozos en la zona oriente del DF, con la participación de esas cuatro compañías. Lo que no dice el Jefe de gobierno es que, tal acción, desplaza a los trabajadores del GDF. La contratación de compañías particulares y la concesión de los servicios públicos, son una agresión a la materia de trabajo de quienes laboramos para el GDF y al Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno del DF (SUTGDF), que debería defender a sus agremiados, pero no lo hace.
Dentro de la nómina del GDF encontramos desde albañiles hasta profesionistas de alta calidad, con capacidad para realizar los proyectos más avanzados de infraestructura urbana; a pesar del burocratismo, existen planes novedosos que representarían ahorros fabulosos si no se privilegiará a las compañías particulares.
El robo de la materia de trabajo a los trabajadores del GDF, la intromisión de compañías particulares en la prestación de los servicios, el recorte del presupuesto para mantenimiento correctivo y preventivo, la falta de estímulos al trabajador y el congelamiento de las plazas de base, el crecimiento exorbitante de la plantilla de confianza, son parte de una política de desmantelamiento de la infraestructura que realizar el Jefe de gobierno del D.F.
Al respecto, ¿encuentran alguna diferencia entre éste y otros gobiernos del PRI y PAN?
El GDF pretende justificar la privatización diciendo que sólo la inversión privada puede salvar la prestación de los servicios; y eso es ¡falso!, las experiencia demuestra todo lo contrario, lejos de mejorar la calidad de los servicios lo que se origina es su encarecimiento; López Obrador utiliza los mismos términos de “optimización y mejoramiento de la calidad” para justificar la privatización, que han utilizado los regentes priístas. Basta echar un vistazo al decreto de Carlos Salinas, justificando la creación de la Comisión de Aguas del Distrito Federal en 1992, con el decreto del gobierno de la ciudad que hoy avala la concesión de los servicios del Agua Potable Drenaje y Alcantarillado. Se pudiera decir que son siameses.
En los edificios públicos el servicio de intendencia, la administración de los baños públicos en los mercados, la recolección de basura en la zona centro, la instalación, verificación y lectura de los medidores, del agua potable, el funcionamiento de plantas de agua tratada, la recaudación de impuestos y el mantenimiento preventivo y correctivo de equipo e instalaciones lo realizaban trabajadores del GDF, hoy todo está en manos de la iniciativa privada. Andrés Manuel López Obrador no se cansa de repetir que los banqueros son unos vividores y pillos. Y todos estamos de acuerdo en eso. Pero, por qué entonces, arrebatando la materia de trabajo de los cajeros de la Secretaría de Finanzas les concedió a los banqueros y a Comercial Mexicana la tarea de recaudar los impuestos de la ciudad, cediéndoles una jugosa comisión. Acaso esto no les recuerda a un ladrón que gritaba: ¡alcancen al ladrón!
El asunto no para allí. La falta de responsabilidad de los funcionarios provoca que la iniciativa privada saque la mejor tajada, y cuando la rebanada que queda no es repartida equitativamente, cierran lo ojos para que algunos funcionarios de menor rango saqueen material y/o herramienta de trabajo; como en el caso de las 5 toneladas de varilla que desapareció de la Planta Central de Abastos, que pertenece a la subdirección de drenaje del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, asunto del conocimiento de casi todos los directivos de ese organismo público descentralizado.
Este gobierno de la “esperanza” tiene apostada su perspectiva en sus verdaderos amigos: la oligarquía nacional; por su lado, los trabajadores resienten los síntomas de esta política, sus prestaciones económicas y sociales están reducidas de manera drástica, los insumos para su trabajo no llegan, la herramienta y el vestuario para el desempeño de sus funciones son negadas, se saquea el combustible y no se da mantenimiento eficaz al equipo de trabajo, y hay irresponsabilidad hasta en asuntos de fundamental importancia, como el retiro de azolve de los del drenaje profundo y semiprofundo, al grado que el cajón del Viaducto y de Río Churubusco, no han recibido el mantenimiento tan necesario para esta temporada.
López Obrador tarde o temprano se lavará las manos. Si las cosas le salen como espera, se rumora que tan pronto rinda su informe de gobierno, solicitará licencia a la Asamblea Legislativa, para irse de lleno a la campaña. Lo difícil está para quienes quedamos, los trabajadores del GDF sin materia de trabajo, con un pie a la desocupación y la amenaza de desempleo y los servicios para la ciudadanía metropolitana, en manos de los especuladores, al borde del colapso.
COMBATIVAMENTE
COORDINADORA DE TRABAJADORAS Y TRABAJADORES DEL GDF
CORRIENTE SINDICAL INDEPENDIENTE