Número 178/junio/2004

Acerca de la explotación en “Galerías Metepec”

El desempleo en el Estado de México, específicamente en el corredor industrial de Toluca, va cada día en aumento, pero los mas afectados con el desempleo es la gente mayor de los cuarenta años, que no pueden jubilarse a tiempo, pues las industrias en las que han laborado no les dan sus pensiones y los despiden con el pretexto de que su trabajo ya es insuficiente para la producción. Estos trabajadores son sustituidos por nueva sangre que explotar. Este método del capitalismo consiste en reciclar la fuerza de trabajo, desechando la mano de obra “vieja”, por mano de obra “nueva”.

Por otra parte, están los centros comerciales, quienes como buenos samaritanos del capitalismo, nos acogen en sus brazos, para continuar explotándonos, y como no se puede conseguir algún otro trabajo en las industrias fabriles, ya sea por la mayoría de edad que tenemos algunos o la poca escolaridad que tienen otros y por la necesidad de llevar el pan a casa, se tienen que aguantar los trabajos precarios que existen en estos centros comerciales y aún más:

En Galerías Metepec, vivimos los métodos más opresivos y un tanto fascistas diariamente: El de tener prohibido platicar o el estar reunidos 2 o mas trabajadores. Esto es así, porque el miedo no anda en burro y los empresarios tienen cola que les pisen: saben que un trabajador solo, aislado, no puede hacer nada; pero también saben que cuando todos los trabajadores se unan como uno solo para defender sus derechos y estén organizados para defender sus intereses comunes, entonces acabarán los días de opresión.

Pero su miedo a la unión y organización de los trabajadores, llega mas lejos:

Actualmente han puesto cámaras en todo el centro comercial, aún más que en cualquier enajenante Reallity Show tipo Big Brother, con el pretexto de que es para vigilar a los consumidores, pero realmente su función es cuidar a cada uno de nosotros los trabajadores, supuestamente para que no se desperdicie tiempo de trabajo. Los empresarios de Galerías Metepec se contradicen, según es para vigilar al consumidor, pero también están afuera de todos los talleres de mantenimiento y bodegas, donde los trabajadores guardamos nuestra herramienta de trabajo, de esta manera pueden saber cuanto tiempo se “fuga o se desperdicia” y de esta manera podrán acrecentar la explotación.

Los jardineros tienen que trabajar bajo el sol incandescente, con una protección de un simple sombrero y sin quitarse su uniforme, la camisola de tipo gabardina si se la llegasen a quitar, es una altísima llamada de atención prepotente; teniendo que trabajar en épocas de lluvias bajo ella y sin quejarse. Toda esta desconsideración hacia los trabajadores, hacen parecer que la época del esclavismo no ha pasado para los empresarios, solo les falta el látigo y los grilletes. Pero eso no es todo:
Prácticamente, los trabajadores de Galerías Metepec, tenemos prohibido enfermarnos.

Sí, a tal grado llega la ignorancia de los empresarios: si uno se encuentra enfermo, tiene forzosamente que llevar su incapacidad del seguro y si no es así, se descuenta su día y se le quitan sus vales de despensa, que es un equivalente a $600.00. Pero si lleva su incapacidad, se le paga el día, pero se le quitan sus vales de puntualidad de $460.00.

Tal pareciera que la enfermedad la pidieran los trabajadores y por eso fuera motivo de la más rigurosa sanción ¿Habrase visto a alguien pensar semejantes tonterías, como si fueran retrasados mentales?

Pero esto no es todo, no existe la tolerancia para llegar siquiera ¡un minuto tarde! y no tener la elección de elegir un supervisor nosotros mismos, que la empresa lo asigne, que este es el que sea más allegado a la empresa y no a nosotros, es la forma en que la empresa se protege, porque al supervisor lo utiliza de escudo humano, para que creamos que él es nuestro enemigo y no la empresa.

¿Toda esta situación será eterna? ¿Lograrán eternizarse los patrones? ¿Seremos incapaces de levantar la vista y los puños y transformar ese odio acumulado por las generaciones de explotados que nos han antecedido, de nuestros padres y de nuestros abuelos, en una unión y organización para un mejor futuro para nuestros hijos? ¿Hasta cuándo les pondremos el alto a estos parásitos burgueses?

La respuesta la tenemos nosotros mismos. Siempre hemos conocido la respuesta a estas preguntas. El problema radica en la falta de confianza que todavía tenemos en nuestras propias fuerzas. Ya hemos conocido el despido, el hambre, lo que es no poder llevar al hogar lo más elemental para la subsistencia, hemos vivido lo que es ver a nuestros hijos sin zapatos y sin ropa y ver vencerse los meses de renta, ahora hay que luchar por un mundo distinto.

En este 178
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